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Némesis ha sido llamada

La venganza, en persona. EP
La venganza, en persona. EP

Los antiguos griegos creían en Némesis, personificación de la venganza divina y encargada de castigar a quienes caían en la desmesura, como por ejemplo el orgullo o la soberbia. La existencia de esta vengadora divina encuentra su explicación en la cosmovisión que tenían los griegos, para quienes el equilibrio era lo más importante. Cuando éste se rompía, se ponía en peligro el orden de las cosas, por lo que era necesario el castigo para mantener al mundo tal y como es.

Némesis ha bajado a la tierra llamada por el socialista José Tomé, por la popular Julia Rodríguez y por la Plataforma de Defensa Cidadadá de Monforte y ha fijado sus ojos en el alcalde, el nacionalista Severino Rodríguez Díaz.

Las denuncias del PP hacia la gestión que realiza el BNG en el Ayuntamiento monfortino no extrañan a nadie, ni a la propia Némesis, pero sí que un partido de izquierdas como el PSOE haya decidido reclamar justicia, o venganza, pues muchas veces ambos términos se confunden.

El socialista José Tomé ha decidido dejar a un lado esa relación casi cómplice que mantenía con Severino Rodríguez y sus compañeros de equipo de gobierno. Al alcalde y al exconcejal Xosé Manuel Pavón, quien abandonó la corporación hace poco más de un mes, los ha acusado de usar con fines privados unos vehículos oficiales. Ha sido todo un bofetón en la cara del mandatario monfortino, muy parecido al que éste le propinó a Tomé a principios de este mandato, allá por junio de 2011, cuando rechazó formar un gobierno de coalición con los socialistas porque, y cito palabras textuales de Severino Rodríguez, no se daban las condiciones necesarias para ello.

Tendría que haber calculado que aquello le acabaría pasando factura, como el haber obviado a la Plataforma de Defensa Cidadá durante años, una agrupación constituida tras desaparecer la llamada Mesa da Auga, que luchó contra la subida del canon de saneamiento y los recibos del agua. Apadrinada por Severino Rodríguez (de hecho aún forma parte de esa asociación), este colectivo vecinal también ha fijado sus ojos en el alcalde, a quien acusa de escudarse en la mentira, de tener una especial habilidad para negar lo evidente y de estar en posesión de una incapacidad que raya lo absoluto para gobernar.

Todos estos calificativos han salido de la boca de Antón Falcón, un hombre que trabajó codo con codo con Severino Rodríguez para derrocar el gobierno del popular Nazario Pin.

Conseguido el objetivo, la alcaldía, como denuncia Antón Falcón, las buenas intenciones del BNG, en cuanto a llevar a cabo un gobierno municipal en el que tuviesen cabida las opiniones y propuestas de la ciudadanía, se esfumó.

De nuevo, como en el caso del socialista José Tomé, desde la Plataforma de Defensa Ciudadá se reclama justicia, o venganza, y sus integrantes han proclamado su intención de fiscalizar exhaustivamente la gestión del gobierno local, que reducen a dos personas: Severino Rodríguez y sus primera teniente de alcalde, María Xosé Vega, pues el resto de los concejales los consideran unos borregos ateniéndose a la tercera acepción que aparece en el Diccionario de la Lengua Española.

El caso que es solo el principio. Por delante queda un año intenso, hasta las elecciones municipales, en el que veremos nuevos «ataques» y «acosos», como le gusta llamarlos Severino Rodríguez, contra su persona. Algo normal si echamos la vista atrás y vemos que ha dejado varios amigos en el camino, no pocos, por lo que no es para nada descabellado pensar que sus acciones o inacciones le pasarán factura en los comicios locales. Poder y desgaste van de la mano y doce años al frente de una alcaldía pesan como una gran losa.

Némesis ha sido convocada por unos y otros para poner orden en las cosas y a cada uno en su sitio.

Si faltan plazas de guardería, llamamos a los abuelos

Un reciente estudio desvela que los abuelos se han convertido en el colchón protector de muchas familias que, teniendo o no posibilidades de acceder a recursos de apoyo para el cuidado de los hijos, acaban recurriendo a ellos. De hecho, se dice que siete de cada diez abuelos cuidan de sus nietos.

No es de extrañar si echamos una ojeada a lo que pasa en Monforte, donde solamente hay 80 plazas en dos guarderías; una pública y otra privada. No hay datos sobre el número de niños de hasta tres años que residen en la ciudad del Cabe, pero sí se sabe que la media de nacimientos anual es de 120 bebés, con lo que esas 80 plazas se quedan muy, pero que muy cortas, para atender la demanda existente.

Madres y abuelas de Monforte se han organizado para reclamar más sitio en las guarderías para sus niños, petición que debería ser apoyada con claridad por administraciones como el Ayuntamiento y la Xunta de Galicia.

La empresa Aqualia parece tener patente de corso

Aqualia parece tener patente de corso, pues queda impune de acciones que bien podrían costarle la apertura de un expediente sancionador por parte del Ayuntamiento de Monforte. Me refiero a su dejadez ante una rotura de una tubería principal de la red de abastecimiento por la que salían miles y miles de litros al día.

La concesionaria del abastecimiento de agua tardó una semana desde que fue avisada de la avería en acudir al lugar de la fuga. No es de extrañar que se diga que el 50 por ciento del agua que se trata en la potabilizadora se pierde por la red. Es normal cuando se tarda tanto en arreglar los problemas que de forma puntual van surgiendo, algo que ya bien podría ser una tradición en la empresa concesionaria

Tampoco es de extrañar que visto como funciona esta firma el alcalde de Quiroga hubiese decidido rescindirle el contrato meses atrás, como finalmente hizo, asumiendo la gestión del agua el propio Ayuntamiento.

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