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Murales con emoción

Pablo Lage Sanjurjo, frente al mural en recuerdo a Jorge Tato
Pablo Lage Sanjurjo, frente al mural en recuerdo a Jorge Tato
Pablo Lage Sanjurjo, grafitero y diseñador con raíces en Vilalba, fue el encargado de pintar el retrato en homenaje al futbolista Jorge Tato en el estadio Roca

Detrás del proyecto Van-Kraft, soluciones gráficas y artísticas, se esconde Pablo Lage Sanjurjo, un joven lucense con raíces en Vilalba, que se ha convertido ya en un referente del grafiti y el diseño.

«Hace años empecé a pintar grafitis, y actualmente estoy acabando de estudiar diseño gráfico en la escuela Ramón Falcón y trabajando en mi proyecto empresarial que abarca un poco de todo», explica Pablo, que a su pasión por la pintura urbana ha ido añadiendo otras ramas artísticas, además de diseño de logotipos o cartelería, con el fin de poder «sobrevivir» haciendo lo que más le gusta.

Sus murales decoran varios negocios de la capital chairega, a donde regresa casi cada fin de semana a visitar a su familia. Así, ya hace algunos años, se encargó de animar con sus dibujos el mítico local Tamanaco.

También decoró con sus diseños coloristas La Casa del Lobo y se encargó de pintar un muro de una tienda en el centro de Vilalba, dejando su particular huella en muchos rincones.

«Recientemente, y después de estos trabajos que realicé con un proyecto anterior, me he dedicado a confeccionar murales en habitaciones para niños», cuenta el joven grafitero, mientras recuerda que también es un asiduo de los festivales. De hecho, en la última edición del Resurrection Fest de Viveiro, fue el encargado de colorear con sus sorprendentes diseños las taquillas de venta de entradas y otros rincones.

Pero sin duda, el proyecto con más carga emocional al que ha tenido que hacer frente es el que le encargó el Rácing Vilalbés hace unos meses. «Me pidieron que hiciera un mural de Jorge Tato para que quedase para siempre en el Estadio Roca. Tardé dos días, suelo trabajar rápido, salvo que sean medidas muy grandes. Aquí lo más difícil era el realismo y que quedase bien», explica el joven, que recuerda la inauguración del mural como «un día muy emotivo».

«La familia quedó encantada y sus compañeros también. Me dijeron que gracias al mural seguirían sintiendo su presencia y les serviría de guía», cuenta emocionado Pablo, satisfecho porque sus diseños hayan conseguido hacerse un hueco en Vilalba.

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