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Mareas en las que pescar voto

EL NUEVO CURSO político en Lugo arrancó esta semana con un pleno municipal en el que los tres partidos con representación política en el Concello quisieron acentuar con discursos vehementes sus diferencias al margen de los pactos de diverso pelaje que se han registrado en estos tres años de mandato. Porque cabe recordar que todo empezó con un idilio entre PSOE y BNG, cuya ruptura a cuenta del caso Pokemon acabó por unir a la oposición frente a los socialistas, aunque la situación volvió a dar un vuelco antes del verano con los acuerdos del gobierno con el PP para la inversión del remanente presupuestario.

Pero ahora lo que toca en el último curso antes de las elecciones municipales es tomar posiciones de cara a la carrera por el voto y aunque está dado el pistoletazo de salida, todavía hay cuestiones por resolver que pueden marcar del devenir de los próximos meses. La reforma electoral que propone el Gobierno de Rajoy es quizá la cuestión más relevante, por cuanto puede darle al PP de Lugo la mayoría para gobernar que no logró en los últimos cuatro mandatos, pero también lo será la decisión de José López Orozco de optar o no a liderar la candidatura del PSOE por quinta vez consecutiva.

Hay quien cree que el alcalde quiere esperar a ver si Rajoy se decide a cambiar las reglas del juego minutos antes de jugarse el partido, pero como quiera que la tramitación de la reforma podría tardar unos meses, Orozco tendrá que resolver su futuro antes de octubre, mes que ha marcado su partido para celebrar las primarias para elegir los cabezas de listas de las municipales y autonómicas. Si se decide a continuar, seguramente en su partido serán pocos los que le pongan peros, ya que la alternativa a su marcha implicaría buscar un candidato capaz de mantener el tirón electoral del actual regidor. Otra cosa es lo que piensen los lucenses, que al final son los que con su voto deciden si es mejor continuar con lo conocido o dar nuevos aires al Concello.

La mejor opción para el PSOE en caso de relevo la representa el secretario xeral del partido en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, quien está llamado a ser el rival de Feijóo en las próximas autonómicas, por lo que un revés electoral en las municipales siendo él cabeza de lista puede ser una losa muy pesada de cara a sus aspiraciones en Santiago. Por eso también cobra fuerza la opción de Luis Álvarez, a quien le tocó bregar con el lamentable conflicto de la basura, un asunto que aumentó su grado de conocimiento entre el electorado, aunque está por ver si ocurrió lo mismo con su popularidad. Candidatos al margen, lo que está claro es que en el PSOE lucense hay ahora calma tensa a la espera de la fumata blanca, como definió el propio alcalde su cónclave personal para tomar una decisión. Ni siquiera los escasos militantes del sector crítico quieren meter baza, porque son conscientes de que la baja de un peso pesado como Orozco podría dejar al PSOE sin gobierno en el Concello y en la Diputación, e incluso relegarlo a ser tercera fuerza visto el ascenso electoral de formaciones como Age o Podemos.

Las alternativas políticas que están surgiendo sobre todo en la izquierda son un problema tan serio para el PSOE que cualquier paso que den los socialistas en los próximos meses será crucial y la elección de los alcaldables supone el primer reto para evitar perder terreno. Además, la última amenaza la representan las llamadas mareas ciudadanas que surgen en las grandes ciudades para promover candidaturas alternativas a los dos grandes partidos.

En Lugo se constituyó esta semana la plataforma Somos Maioría, nacida a raíz de la firma de un manifiesto en el que se planteaban cuestiones que suscribirían todos los partidos -lucha contra la corrupción, más cercanía con el ciudadano y defensa del estado de bienestar-, aunque con una clara intención de jubilar a la actual clase política. Claro que en la primera asamblea de este proyecto lo que se pudieron ver sobre todo fueron caras conocidas de la política local, sobre todo del BNG, una formación que busca desesperadamente unirse a esas mareas ciudadanas para contener la sangría de votos sufrida en los últimos años. Los nacionalistas, que aseguran haber sido meros espectadores de la fundación de este movimiento, son expertos en manejar el asamblearismo y quizá por eso ven que la mejor forma de no quedar descolgados es sumarse a cuanta plataforma ciudadana pueda surgir.

Pero si en el PSOE están pendientes de Orozco y en el BNG de los nuevos foros cívicos, los populares lucenses y, en especial su líder municipal Jaime Castiñeira, parecen estar ya haciendo cuentas sobre si serán capaces de reunir ese 40% de votos con el que la ley Rajoy convertiría a un candidato en alcalde con mayoría absoluta. El PP, que estuvo a 450 votos de conseguirla en 2011, obtuvo entonces un 44% de sufragios, por lo que un resultado similar le daría el bastón de mando a Castiñeira. El problema para los populares es que, si aparecen nuevas candidaturas, también pueden movilizar a votantes que antes se quedaban en casa, lo que podría acabar por reducir su porcentaje sobre el total de sufragios.

La jugada maestra podría resultar infructuosa, por lo que fiarlo todo a esa reforma electoral podría volver a dejar a los populares sin la ansiada alcaldía. Por ello, desde dentro del partido se comienzan a escuchar voces que piden un cambio de estrategia en el grupo municipal y una participación más activa del portavoz, quien creen que debe empezar a mostrar sus propuestas para gobernar la ciudad, dejando de un lado la labor de oposición pura y dura mostrada hasta ahora.

La conformación de la próxima candidatura popular también se plantea como una baza de cara a conseguir la alcaldía y la elección de personas que hayan ocupado cargos de gestión en gobiernos sería una prueba de que el PP va en serio y quiere echar el resto para volver a dirigir Lugo.

(Publicado en la edición impresa el 6 de septiembre de 2014)

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