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Manuel Gago constata que la comunicación sobre cocina gallega ''está por inventar''

El crítico gastronómico Manuel Gago constató que están "desapareciendo los prejuicios sobre la literatura gastronómica, que se consideraba como algo festivo", de suerte que no existen referencias: "Están todas por crear". Gago hizo esta consideración en las jornadas 'Focos y fogones. Comer de cine' que, organizadas por la Fundación Tic y el instituto Sanxillao, se están desarrollando en Lugo para analizar las relaciones entre la gastronomía y el sector audiovisual.

En la percepción de Gago, "en los últimos diez años la gastronomía cogió protagonismo en el audiovisual y empieza a haber un público". Este gastrófilo relaciona el hecho de que la cocina pasara de aportar recetas para que fueran reproducidas en los hogares a dar una importancia creciente a la cultura que rodea el hecho de comer.

El obstáculo era que durante muchos años "el discurso político ocupó una buena parte del espacio en los medios de comunicación", algo que está girando en beneficio de temas como el buen comer. "Las secciones de estilos de vida en los periódicos contribuyeron a ese cambio, porque ahora mucha gente viaja para comer en un sitio determinado", apunta.

Referentes
El bloguero, que opina de gastronomía en su espacio Capítulo 0, reiteró que está "todo por inventar", alegando que en la literatura gastronómica gallega "no hay padres, solamente abuelos", en referencia a Picadillo, Álvaro Cunqueiro o Daniel Sueiro, "pero están todos muertos hace muchos años".

Añadió que la generación intermedia "no existe". "Tenemos a Xabier Rodríguez Baixeras y su 'Diario de comidas' y poco más". Cita también cuatro libros sobre la cocina gallega en las estaciones del año que escribió Pepe Iglesias, "pero fue algo concreto porque es madrileño y ya no vive en Galicia".

Visitas
Manuel Gago, que escribe y fotografía los contenidos de Capítulo 0 —en el que hay un apartado consagrado a la gastronomía—, señalaba que los jueves percibe en el blog "que empieza a aumentar el número de visitas porque la gente mira el sitio en el que va a ir a comer en el fin de semana".

A consecuencia de eso, no hace un comentario sobre un restaurante "en la primera vez" que va, sino en la segunda. "Hay que ser muy respetuoso con lo que escribes, porque muchos críticos no se enteran de que para mucha gente ir a comer a un restaurante es algo que hacen de vez en cuando por una ocasión especial o para agradar a alguien".

Hay dos ventajas de los blogs sobre las guías: "Nosotros publicamos los precios reales, no un 30 por ciento más bajo como acontece en las guías, y subimos las fotografías de los platos, que es importante porque la gente quiere saber exactamente qué va a comer; sobre todo, cuando va a un restaurante de cocina moderna, porque tiene miedo de no saber exactamente lo que va a comer o que le sirvan una cantidad escasa".

Respecto a los apartados de su blog, asume que el número de visitas a los contenidos de comida es mayor que el que se produce en los de vinos. "No estamos contando bien los vinos, estamos demasiado centrados en la cata, hablando de características que la gente no aprecia", reconoce.

Propone, luego, no limitarse a la cata, "que siempre tiene un aire científico, cuando beber es un acto social". La alternativa es comentar "la historia del vino, el tipo de uva, el viñedo en el que se produce o las horas que le da el sol".

Manuel Gago constata que la comunicación sobre cocina gallega...
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