Los 'Rolling', abuelos del rock, llegan a España en la cresta de la ola



La banda, durante el concierto del pasado día 16 en Viena
(EFE/ HANS KLAUS TECHT)


A pesar de sus años, los Rolling Stones no paran. En sus multitudinarios conciertos en Europa, han agotado las entradas, como ha ocurrido en el que darán el día 25 en Madrid, porque muchos sospechan que 14 On Fire podría ser la última gira con la alineación que les ha convertido en icono del siglo XX y XXI.

Muestra de la expectación que ha despertado esta gira, en la que en total actuarán ante 756.000 personas, es que en apenas once horas se agotaron las 54.000 entradas puestas a la venta para su concierto del día 25 en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid.

Un récord lento debido a que en Madrid el sistema se colapsó ante la avalancha de la demanda de entradas y si se compara con los 8 minutos que se tardaron en vender 18.000 en Berlín, los 13 minutos de las 25.000 en Oslo o los 51 minutos de las 75.000 entradas en París.

Sus Satánicas Majestades, Mick Jagger (guitarra y voz principal), Keith Richards (primera guitarra), Ron Wood (guitarra rítmica) y Charlie Watts (batería), suman 285 años, aunque en el escenario aparentan la energía musical de unos veinteañeros y siguen en la cresta de la ola.

Ya en su gira de 2006, A Bigger Band, el inexorable avance de la edad se mostró inclemente con ellos, cuando se conoció que en uno de sus conciertos en Noruega habían estado acompañados de un geriatra que veló por la salud de los cuatro.

Los Rolling han iniciado precisamente en ese país, en el Telenor Arena de Oslo, su actual gira por catorce países europeos, que ha traído consigo momentos memorables, como la incorporación del guitarrista Mick Taylor, que formó parte de la banda entre 1969 y 1974, como invitado especial en un par de temas.

También fue explosiva la actuación en el Rock in Rio de Lisboa, el pasado 29 de mayo, en la que la sorpresa se centró en la aparición con ellos de Bruce Springsteen, que enloqueció, aún más, a las cerca de 90.000 personas que se habían congregado en el Parque Bela Vista.

Fue una reedición de un dueto estelar, que sólo se había visto en Nueva York hace dos años, cuando cerraron su gira por su medio siglo de carrera musical con invitados especiales.

Jagger, que lleva, como sus compañeros, más de medio siglo sobre los escenarios, corre, salta y se mueve desde que sale al escenario hasta que finaliza el concierto, aunque ha admitido recientemente que los años no pasan en balde.

Aunque los fans habían elegido, por votación, Take on me, de A-Ha, para que la interpretaran en Oslo, Jagger se excusó diciendo que era "demasiado aguda" para cantarla.

Que la gira se llame 14 On Fire ha sido también motivo de especulaciones, ya que hay quien asegura que los Rolling solo pueden ofrecer 14 conciertos seguidos, el número máximo que las aseguradoras se atreven a asumir, tras los problemas que sufrió Richards cuando se cayó de cabeza de un cocotero y por la edad de todos ellos.

Oslo fue el regreso de la formación a esta gira -de la que llevaban ya siete conciertos-, tras el suicidio de la diseñadora L'Wren Scott, pareja durante 13 años de Jagger.

El vocalista escribió entonces en su página web: "Todavía estoy luchando para entender cómo mi amante y mejor amiga pudo acabar con su vida de esta manera trágica".

Tres meses después, parece que tiene una nueva relación, esta vez una bailarina de 27 años llamada Melanie Hamrick, con quien se alojó en Zurich cuando la banda retomó la gira suspendida, algo que a la hermana de la diseñadora, Jan Shane Scott, le ha parecido "una grotesca falta de respeto".

Lo único que ha dicho Jagger sobre lo que ha vivido estos meses es que "nadie quiere escuchar tus nuevas canciones".

La banda de rock más longeva del planeta, fundada en 1962 y que hace dos años celebró los 50 años de su primer directo, repasa en esta gira una veintena de sus grandes éxitos, como (I Can't Get No) Satisfaction, Jumping Jack Flash, It's only Rock'n Roll, Wild Horses, You got the silver, Can't be seen o You Can't Always Get What You Want, entre otros.

Puede ser que nadie quiera escuchar sus nuevas canciones; de hecho, no graban nuevo material desde el 2005, pero el público acude masivamente a sus conciertos, como lo hizo en Francia, donde, a pesar de la huelga que interrumpió el tráfico ferroviario para llegar al estadio de Saint-Denis, los 75.000 asientos de éste fueron ocupados.

Lo que es un hecho es que los Stones, que han vendido más de 200 millones de copias de sus discos, se siguen confirmando como iconos musicales de varias generaciones.

Tras su concierto de Madrid, actuarán el 28 de junio en el festival TW Classic en Werchter, Bélgica, en la segunda parte de la gira que, cuando concluya, les habrá llevado a 21 de los 28 países previstos inicialmente y en la que se han presentado por primera vez en Israel.

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