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Los otros candidatos

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A FALTA DE LA confirmación oficial de que Jaime Castiñeira volverá a competir con José López Orozco por la alcaldía -que se retrasa porque el partido quiere anunciar a la vez a los cabezas de listas de las siete grandes ciudades-, la principal incógnita en los dos grandes partidos de cara a los comicios locales de mayo es saber si PSOE y PP acometerán o no una renovación en sus respectivas candidaturas.

En el caso de los socialistas, todo parece indicar que Orozco volverá a tener manos libres para confeccionar la lista a su gusto, toda vez que suya fue la decisión de repetir como alcaldable por quinta vez. Lo más lógico es que quienes han sido sus colaboradores durante tantos años y que le respaldaron en los momentos difíciles de la operación Pokemon vuelvan a arroparle, como es el caso del propio líder del partido, José Ramón Gómez Besteiro, Carmen Basadre o José Manuel Díaz Grandío. También se da por seguro que seguirán el portavoz socialista y aspirante a la sucesión, Luis Álvarez, al igual que Sonia Méndez, mientras que a partir de ahí cualquier alta o baja es posible con vistas a introducir caras nuevas o incluso un fichaje estrella de esos que Orozco suele buscar entre el profesorado del campus.

Claro que en esta ocasión el candidato socialista tendrá más difícil el reto de convencer a algún docente para dedicarse a una labor política cada vez peor valorada por la sociedad, por culpa de quienes utilizaron los cargos públicos para lucrarse. En todo caso, las novedades podrían llegar del mundo sindical, a pesar de que un sector de la UGT sigue siendo muy crítico con la política de personal desarrollada por el actual alcalde en el Concello.

Lo que parece seguro es que Orozco quiere echar el resto en estas elecciones y, aunque alguno de sus amigos íntimos le llegó a recomendar la retirada, quiere que sean los lucenses los que tengan la última palabra. Además, pese a que muchos piensan que el caso Pokemon ha dañado seriamente su imagen, una encuesta que circula estos días por Galicia le coloca como ganador de los próximos comicios, al igual que al nuevo regidor compostelano, Agustín Hernández.

La victoria en votos de Orozco sobre el PP le abriría además el camino para un mandato sin necesidad de pactos con socios que, ahora mismo, nada quieren saber con el alcalde imputado, como es el caso del BNG o también Esquerda Unida, cuyos responsables en Lugo iniciaron hace meses una campaña de acoso y derribo contra el socialista.

Sin embargo, no está claro que los nacionalistas permitan gobernar al PP si se lo pueden impedir, porque el BNG también necesitará al PSOE para gobernar otros concellos. La decisión, como todas en el Bloque, se tomará de forma asamblearia, al igual que la elección del candidato, un puesto al que algunos ya advirtieron que no aspiran, como Mario Outeiro, quien hace meses sonó como alcaldable en Lugo, aunque él prefiere serlo de O Corgo.

Mientras, en EU sí que tendrán más margen para valorar si dejan gobernar al PP, sobre todo porque existen antecedentes como el caso del Gobierno extremeño. De todas formas, aún está por ver si esta formación y Anova integran una candidatura unitaria junto con Somos Maioría y apoyados por Podemos, una opción que, en caso de ser liderada por algún candidato de garantía, podría dar un vuelco a las encuestas.

Y mientras por la izquierda del PSOE son todo conjeturas a estas alturas, el PP lucense, conmocionado como todo el país por los últimos casos de corrupción en el partido, afrontará las próximas elecciones municipales con más viento en contra que a favor. El partido le concederá a Jaime Castiñeira una segunda oportunidad para tratar de recuperar la alcaldía e incluso parece que volverá a tener manos libres para confeccionar la candidatura. En los anteriores comicios apostó por una renovación profunda de caras con la que casi logró la mayoría absoluta, aunque en esta ocasión todo parece indicar que los cambios serán mínimos en un intento de dar confianza a un equipo con el que trabajó en los últimos años.

Toda vez que se da por segura la marcha de Arcadio Silvosa, ahora jubilado por enfermedad, quizá la incógnita que más morbo genera en el PP sea la de saber si Castiñeira volverá a contar con Enrique Rozas, con quien mantuvo polémicas a lo largo del mandato. Rozas, el único del grupo con experiencia en el gobierno municipal, puede sumar votos, pero, ojo, también puede restarlos en caso de quedar fuera.

(*) Artículo publicado el sábado 1 de noviembre en la edición impresa del diario El Progreso.

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