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Lobos en las cajas gallegas

EFE
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PARA llegar a valorar realmente el alcance de las prejubilaciones e indemnizaciones millonarias de los exdirectivos de las cajas gallegas hay que viajar en el tiempo, llegar justo a las vísperas de la entrada en el euro y volver a contar en pesetas. De otra manera no se puede entender el alcance del presunto desfalco. Y apelar a dicho término no es ni mucho menos una boutade periodística y tampoco resulta que es mucho decir, como se observa coloquialmente, si nos atenemos al último auto del juez Ismael Moreno, que abre la vía del juicio oral para Julio Fernández Gayoso, expresidente de Caixanova y excopresidente de la resultante de la fusión, Novacaixagalicia, y otros cuatro ejecutivos.

Y puestos a contar en pesetas, resulta que los cuatro exdirectivos se llevaron crudo, también presuntamente, nada menos que 3.144 millones de pesetas, que al cambio son 18,9 millones de euros. José Luis Pego Alonso, que como mayor mérito tuvo siempre ser un incondicional de Fernández Gayoso y tener enfrente en la fusión a un Méndez en su peor momento, logró como indenmización de su cargo de director general 1.286 millones de pesetas (7,7 millones de euros). Goyo Gorriarán, el hombre de los negocios inmobiliarios y de muchos secretos más, tanto en Caixanova como en Novacaixagalicia, percibió 804 millones de pesetas (4,8 millones de euros); Óscar Rodríguez Estrada, el rudo fajador de la fusión con Caixa Galicia, obtuvo 115 millones de pesetas (691.000 euros) y, por último, aunque clave también en todo este asunto, el único procedente de Caixa Galicia: el abogado Javier García de Paredes, que se llevó 941 millones de pesetas (5,6 millones).

Hasta aquí las cuentas, obscenas para cualquier mortal, pero más si nos atenemos a la situación en la que se encontraba la entidad resultante de la fusión, ya que cuando Gayoso procede a firmar la liquidación a Pego, y este al resto de ejecutivos, Novacaixagalicia había percibido dos apoyos del fondo de rescate, uno de 1.162 millones de euros y otro de 2.622 millones. Es decir, estaba quebrada y en vías de saneamiento público con dinero de todos. El auto del juez Moreno traza una ruta de reconstrucción por los hechos que invita a la perplejidad, a buen seguro la misma que habrán sentido los propios imputados cuando han caído en la cuenta de que se enfrentan a penas de uno a seis años de cárcel, por delito de estafa, o de entre seis meses y cuatro años de prisión, por administración desleal.

En su auto, el juez da por hecho, de manera indiciaria, eso sí, que Gayoso y sus chicos procedieron a mejorar sus contratos en pleno proceso de fusión, que fue aprobada en los consejos de ambas cajas el 14 de junio de 2010. Lo hicieron ocultando las cantidades al consejo de Caixanova, primero, y al de Novacaixagalicia, después. Y también cuando ya estaban en caja los 1.162 millones del primer rescate. El magistrado califica todo esto como «la ejecución de un plan previamente concebido para preparar su salida de la entidad y con pleno conocimiento de su inminente bancarización».

El relato alcanza su cenit en septiembre de 2011, justo un mes antes de que el Estado procediese a decretar la nacionalización de Novacaixagalicia, tomando el Frob el 93% de su capital, que se consuma en octubre. Pues bien, en ese mes de septiembre, Gayoso opta por aprobar, liquidar y resolver los contratos de los ejecutivos, «que no fueron conocidos ni aprobados por el consejo ni por el Banco de España hasta después de su pago», concluye el auto. Solo falta el agravante de nocturnidad.

Es triste comprobar en este país como la justicia actúa tarde, pero el consuelo está saber que finalmente lo hace. Y gracias a ello también tenemos constancia ya de que Mauro Varela, el otro copresidente, así como Salvador Fernández Moreda, miembro de la comisión ejecutiva, no tuvieron a ojos del juez nada que ver en el asunto. Ellos procedían de Caixa Galicia. También quedan al margen miembros de la cúpula de Caixanova: Pilar Cibrán y Alfonso Zulueta.

Al margen de la apertura del juicio oral, más que cantada, quedan todavía muchos interrogantes en todo el proceso que supuso el fiasco de las cajas. Sin ir más lejos, el propio Frob anunció un día después de difundirse el auto que ha decidido activar auditorías «forensic» en todas las nacionalizadas, para depurar responsabilidades pasadas. Y no solo en cuanto a prejubilaciones. También sobre operaciones de refinanciación, cobro de comisiones, cancelaciones de deudas, venta de inmuebles adjudicados... Se abre el proceso global a las cajas. A buen seguro que José Luis Méndez, con sus 16,5 millones de euros (2.700 millones de pesetas), tampoco duerme tranquilo.

El sudoku de la nueva factura eléctrica

TIENE el ministro Soria una rara virtud, la de poner de acuerdo a casi todos en su contra. Sucede con el sector eléctrico y cuanta reforma emprende el canario desde el Ministerio de Industria. Y, ahora, cuando reformula el recibo de la luz con un nuevo sistema de fijación de precios, hemos pasado de la crítica de las grandes del sector a la duda de los consumidores, que en breve, cuando entre en vigor la nueva factura, pueden transformar su desconcierto generalizado en unánime indignación. ¿El motivo? Básicamente, la subasta para la parte de la factura no regulada desaparece, y su precio se fijará en función del mercado, que puede incluso llegar a establecerse cada hora para los usuarios que tengan un contador inteligente. Es cierto que las medias ponderadas que se empleaban hasta ahora para calcular el recibo no resultaban nada convincentes para el usuario de a pie, que siempre argumentaba, con mucho sentido común, que se debe pagar por lo que realmente se consume y no por lo que se estima que ha consumido. Pero el problema puede llegar por otra vía. Y es que a falta de conocer el detalle del mecanismo de fijación de precios, la volatilidad está garantizada con este sistema, lo que puede redundar en alzas. El ministro tiene un argumento: eliminando un intermediario (los brokers de las subastas) se corta el eslabón de la cadena que más tics especulativos presentaba. Las eléctricas responden que quieren la liberalización total, como en otros países de la UE. Mientras, el déficit de tarifa sigue ahí, y la energía en España sigue siendo la tercera más cara de Europa, solo por detrás de Irlanda y Chipre, dos islas. ¿Hasta cuándo? 

LUIS CARRERA PÁSARO ♦ Estratega de las cajas que pagó cara su aventura política

POR MUCHO que algunos se queden con la foto fija de la polémica de su incorporación a las listas del PP en las elecciones de 2009, la trayectoria de Luis Carrera (Castro de Rei, 1949-Vigo, 2014) da para mucho más. Y ese recorrido no es precisamente el de un lobo de las finanzas. Solo hay que echar la vista atrás y comprobar cómo logró sanear el balance primero para después adelantarse al futuro cuando estaba al frente de Caixa Ourense. Nos situamos a finales de los noventa, en plena fusión de las cajas del sur (Vigo, Ourense y Pontevedra). Desde la dirección general de la entidad, venciendo resistencias, Carrera supo ver primero que las tres cajas estaban llamadas a entenderse. Ahí estaba el estratega. Con Fernández Gayoso en la presidencia de Caixanova, pasó a ocupar la dirección general adjunta. Poco duró el estatus. Hasta cinco direcciones generales adjuntas impulsaría Gayoso para diluir la figura de Carrera, todo un rival.

MANUEL FERNÁNDEZ PELLICER ♦ Un hombre de Fenosa al frente de Gas Natural-Galicia

EL RELEVO del histórico Luis Díaz al frente de la dirección de Gas Natural-Fenosa en Galicia se ha realizado como solían hacer siempre los catalanes, con cierto «seny». Y es que Díaz, uno de los hombres fuertes de Unión Fenosa en la época del fallecido Victoriano Reinoso, deja el puesto a otro hombre de la casa, es decir, de Fenosa. Manuel Fernández Pellicer, que durante años fue director de distribución cuando la eléctrica era gallega, pasa ahora a ocupar la primera línea ejecutiva de Gas Natural-Fenosa en Galicia. Y no son pocos los retos que tiene por delante. El primero, aclarar si la apuesta por la eólica del grupo catalán va en serio, después de haber paralizado la puesta en marcha de la instalación de los megavatios que obtuvo en el último concurso de la Xunta, del que la compañía había resultado la gran beneficiaria, con 339 megavatios de algo más de 2.320 a repartir.

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