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Lo que no se perdió en Cuba

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Un apartado poco conocido hasta el momento de la historia comercial de Ribadeo quedará algo más aclarado cuando se publique un estudio sobre las relaciones del puerto de Ribadeo con el de La Habana, en especial en el periodo comprendido entre 1845 y 1890. Se trata de un volumen promovido por el librero y escritor ribadense Pablo Rodríguez, surgido a raíz del trabajo que realizó para la edición de un libro anterior titulado ‘Manuel Rodríguez, emigrante y poeta en La Habana’. Cuando lo preparaba, entró en contacto con la investigadora Magaly Leyva, del Archivo Nacional de Cuba, quien se interesó por el contacto social y comercial que una localidad tan pequeña como la ribadense tenía con La Habana en aquella época.

Aunque aún por decidir, el título del trabajo que están preparando desde ambos lados del océano Atlántico sería ‘Los buques ribadenses en el puerto de La Habana’.Magaly Leyva explica desde Cuba que es algo en lo que se ha metido de lleno a trabajar por el interés que le despertó, «ya que también es parte de la historia del puerto de La Habana en aquella época, para lo que contaremos con el apoyo y colaboración de otros compañeros del Archivo Nacional de Cuba».

Leyva dice que por lo que pudo descubrir durante el tiempo que lleva investigando, el movimiento entre 1845 y 1890 fue importante y se encuentran localizando más información «relacionada con la llegada y partida de los buques de pabellón de Ribadeo en La Habana. Ya hemos localizado bastante información, pero como todo trabajo de investigación requiere bastante tiempo y colaboración de varias personas».

Como ejemplo, expone que ya tienen totalmente localizada numerosa correspondencia de las casas armadoras con consignatarios en La Habana, así como alguna fotografía de los barcos ribadenses en el puerto caribeño, aunque, dice, «esperamos poder encontrar en Ribadeo alguna información que pueda ser de gran utilidad para la investigación».

Magaly Leyva reconoce que está «muy animada y contenta de haber contactado con Pablo Rodríguez, ya que gracias a ello, puedo tener otra visión de la emigración gallega a Cuba, conocer un poquito más del aporte de todos aquellos que en su día partieron de Galicia y las huellas que dejaron en nuestro país, ya sea desde un punto de vista económico, político o cultural, y por qué no, también de la vida cotidiana que ha permitido mantener estrechos vínculos entre nuestros pueblos».

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Por el momento, Leyva ya sabe que los buques que llegaban de Ribadeo «además de transportar diversas mercancías, también transportaban pasajeros. Hemos localizado varios carteles-anuncio con las partidas tanto del puerto de La Habana como del de Ribadeo».

Apunta que esto da idea de la importancia de Ribadeo en la época. Recuerda que en aquellos años el puerto de La Habana tenía una gran actividad, ya que era un país en pleno despegue económico, y la única forma de transporte con Cuba era el marítimo. Un lugar «al que todos querían venir y que era como Buenos Aires fue después, un foco de atracción muy importante». Aún no hay fecha para la edición del libro, pero se encuentra ya bastante avanzado.

El puerto ribadense tenía conexión directa con la isla durante su apogeo

A finales del siglo XIX el puerto de Ribadeo, entonces Porcillán, era un auténtico hervidero. Desde la villa ribadense operaban con destino a Cuba las compañías Bengoechea y Casas, ambas muy conocidas por la diversificación de actividades, incluso bancarias, de sus promotores. Por lo demás, Ribadeo trabajaba igualmente con puertos de los países bálticos en otro mercado totalmente diferente, en el que el intercambio de pasajeros era ya casi inexistente, limitándose al de mercancías.

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