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Las nuevas hilanderas

No tenían prohibido hilar hilo como le pasaba a la Bella Durmiente para que no se cumpliera su destino, pero sí lo tenían olvidado y apartado en un rincón de sus casas y sus memorias. Por eso, y con el objetivo de no dejar perder una tradición arraigada en su tierra, las mujeres de la parroquia vilalbesa de Insua decidieron hace dos años volver a plantar lino.

«Queremos recuperar as nosas tradicións e esto non se pode deixar morrer», dice una de las mujeres de la asociación San Bartolomeu de Insua, que indica que «en tódalas casas se sementaba liño e en todas había teares, pero foron desaparecendo co tempo e debido á falta de uso».

Y eso es contra lo que luchan ahora. «A tradición do liño non pode morrer, queremos poñela en valor e volver a facer este traballo é case como estudar historia, historia viva», comentan, mientras trabajan quitando la semilla al lino que recogieron estos días en «medio ferrado de terra».

«O liño saíu mellor que o ano pasado porque é máis delgadiño e iso é mellor para sacar logo o fío, pero o temporal deitouno e non está tan lucido como debera», explican las mujeres, que aseguran que piensan seguir plantándolo en los próximos años.

PROCESO

Las mujeres de Insua plantaron en abril, por segundo año consecutivo, el lino. El lunes por la tarde, alrededor de una docena de ellas lo recogieron y ayer procedieron a su ripado, o lo que es lo mismo, le quitaron las semillas y lo colocaron en pequeños montones -conocidos como lagueiros- que después metieron en el río. «Teñen que estar baixo a auga uns nove días. Despois déixanse a secar e o 11 de setembro realizaremos o último paso, a tasca», en la que del lino se saca el hilo para poder trabajar luego con él.

«Daba moito traballo e a roupa que se facía era moi brava»

Las mujeres con más experiencia, las que pusieron en marcha la recuperación del trabajo con el lino en Insua, llevaban más de 45 años sin realizar el proceso completo. «Gustar, gústanos recuperalo, pero a ver qué resultados nos dá», dice una de ellas, que asegura que años atrás las mujeres se entretenían mucho con el lino. «Tiñan moito que facer e traballaban día e noite sen descanso», comentan. Una de las causas de su desaparición es que «daba moito traballo e a roupa que se facía non se usaba moito, porque era moi brava». «Facíanse incluso sabas -comenta otra- que rascaban moito, pero eran moi frescas». La vuelta al trabajo con el lino, además de remover los recuerdos de muchas, sirve como un punto de reunión para todas ellas.

Una exposición

Con el hilo que saquen de la plantación de lino de este año las socias, alrededor de 53 actualmente, harán trabajos en los telares que conservan en el local de la asociación. Después, realizarán una exposición conjunta de sus creaciones e invitarán a otros artesanos.

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