Miércoles. 22.05.2019 |
El tiempo
Miércoles. 22.05.2019
El tiempo

Las cuentas de la prudencia

ELP1810P43F1.JPG
ELP1810P43F1.JPG

COMETER un error y no corregirlo implica otro error. Y aunque en el caso que nos ocupa es de cálculo, supone todo un baño de realismo que muestra a las claras la situación de la economía gallega en un entorno extremadamente convulso y con muchas más sombras que luces en esta recta final de año. Por eso, los presupuestos de la Xunta para 2015 presentados ayer arrojan una primera evidencia en el corto plazo. De acuerdo con las previsiones «macro» trazadas por la conselleira de Facenda, Elena Muñoz, el Producto Interior Bruto (PIB) de Galicia, ese indicador de indicadores, referencia básica de la evolución de una economía, crecerá al cierre de este año por debajo de la media nacional.

Es una primera conclusión, pero supone todo un aviso, cuando tan acostumbrados estamos a mirarnos en lo que hace el conjunto de España para poner en valor determinadas variables. La Xunta revisa a la baja el PIB para el cierre de 2014, un 0,9%, frente a la estimación al alza realizada en mayo, que se situaba en el 1,2%. Conviene deternerse en lo que mantiene el Gobierno gallego, cuando incide en que estamos en tasas positivas por primera vez en cuatro años, pero ello no resta un ápice de relevancia al hecho de que, a decir por las previsiones, esa supuesta salida de la crisis tiene más fuelle en España que en Galicia, rompiendo ese diferencial que nos mantenía mejor posicionados que el resto (por lo menos, que la media) durante estos años de crisis.

Cuando presentó sus presupuestos para 2015, en septiembre, el Gobierno estableció que la economía española crecería un 1,3% al cierre de este año, revisando sus previsiones con un alza de una décima. Galicia, ahora, lo hace a la baja, en una clara demostración de que en esta segunda mitad del año se están torciendo demasiadas cosas. Ese plus diferenciador de la economía gallega frente a la española tampoco se verá el año que viene: el crecimiento previsto será idéntico, del 2%, para ambas económías. Tal y como estamos, son muchos los que creen que deberíamos darnos con un canto en los dientes si no se revisan a la baja estas proyecciones en el arranque de 2015.

Frente a este escenario de los números «gordos», que sin duda invita a la prudencia, subyace toda una cartografía de previsiones que conviene analizar. En algunos casos, emplaza a un optimismo por justificar. Y, en otros, deja al aire algunas evidencias. Es el caso de la inversión privada. La Xunta parece tirar la toalla en lo que atañe a la formación bruta de capital, con una previsión para 2015 de tan solo un 1,5% (descenderá un 0,8% a final de año), frente a la media española, que medrará un 4,4%.

La Xunta fía gran parte del crecimiento al sector exterior, que aportará un punto porcentual al PIB, frente al 0,2 del conjunto de España. Galicia, según ese dibujo, mejorará sus exportaciones a un mayor ritmo que España y las importaciones lo harán algo menos. Y, frente a ello, el PIB gallego contará con una aportación de la demanda interna que será casi la mitad que la media española. Otro aviso. Los presupuestos gallegos, con algo más de 8.400 millones de euros de gasto, crecen por primera vez en la crisis, aunque un justísimo 0,5% (44,9 millones). En 2013 se cumplieron cuatro años de descensos en el gasto de las cuentas públicas, algo inédito en democracia. Ahora estamos, por decirlo de algún modo, al nivel de 2006, y prácticamente 2.000 millones anuales por debajo de la capacidad de gasto no financiero que tuvimos en años como 2009 o 2010. Un año más, el 40% del gasto presupuestado por la Xunta se quedará en San Caetano: 3.402 millones serán gastos de personal. Para nóminas.

Todo ello se sustentará, en gran medida, en el crecimiento marcado por las transferencias corrientes (sistema de financiación autonómica, por ejemplo), que crecerán hasta un 11%, según las cuentas. Y será la recaudación por impuestos directos (tramo del IRPF, Sucesiones) la que crecerá, frente a la ligera caída de los indirectos (parte del Iva, transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados), en línea con ese consumo interno que tampoco en 2015 se presenta como pilar de la recuperación.

La Xunta insiste en esa vertiente social del gasto, que se notará sobre todo en la dependencia, y en determinados proyectos de inversión en infraestructuras hospitalarias, planes de empleo juvenil y universidades, en un año que será doblemente electoral (municipales y generales), y siempre mirando de reojo al cumplimiento de un déficit del que sí presume y, sobre todo, de una menor aportación a los costes financieros de la deuda. Ese umbral de déficit para 2015, situado como objetivo en el 0,7% del PIB, es realmente lo que marca todas las cuentas.

Tarjetas e indemnizaciones, todo 'black'

EL SISTEMA financiero de un país avanzado debe ser creíble, además de solvente. Y esa credibilidad se construye desde muchos ámbitos, tanto las propias entidades, sus directivos, como los legisladores, reguladores y supervisores. En última instancia, queda la Justicia para poner orden. Y en esa deriva, con inusual rapidez, nos encontramos en el caso de las tarjetas «para todo» de Caja Madrid y Bankia. Es un juez de la Audiencia Nacional el encargado de investigar tan triste y condenable asunto, una práctica, la de las retribuciones opacas y al margen de la pertinente retención fiscal, que escandaliza por tratarse de un mecanismo pergeñado en una entidad en su día semipublica que acabó quebrada y rescatada con dinero de todos. Pero sería faltar a una verdad generalizada en la gran empresa no advertir que los altos, altísimos ejecutivos, reciben sus remuneraciones de mil maneras, y en muchas ocasiones incluso con gastos a justificar, sean los que sean, que asume la compañía. Guste o no, esto así. Y en estas estamos cuando vemos cómo a los Rato y Blesa de turno se les exigen fianzas millonarias, y con la excepción expresa del ex presidente de Caja Madrid, son muchos los consejeros a los que les ha faltado tiempo estos días para devolver el dinero de esas tarjetas fantasma.

Todo ello recuerda, con grandes salvedades, a otro caso que está en la Audiencia Nacional y espera vista oral. Los cinco ex directivos de Novacaixagalicia que se llevaron nada menos que 19 millones, al revisar sus contratos, con la caja en quiebra y a espaldas del consejo, no han movido un dedo por devolver el dinero. Galicia, sitio distinto.

SANDRA ORTEGA. La primogénita del fundador de Inditex ya toma decisiones

EL FUTURO de la primera empresa de este país por capitalización burstátil pasará en buena medida por sus manos. Sandra Ortega, la primogénita del fundador de Inditex y la fallecida Rosalía Mera, gestiona ahora una fortuna en la que sobresale una participación de algo más del 5% del gigante textil. A mayores, si un pirueta sucesoria no lo impide, ejercerá en su momento una suerte de fideicomiso sobre los bienes de su hermano Marcos, el otro hijo de Amancio y Rosalía. Basta este detalle para advertir la importancia que tendrá Sandra en el futuro de Inditex. De momento, la inversora ha decidido auditar las cuentas de Rosp Corunna, la cabecera del grupo que armó Rosalía Mera, en un movimiento que tiene mucho que ver con el pago del Impuesto de Sucesiones tras el fallecimiento de su madre, del que se acaba de cumplir un año.También ha decidido invertir menos en ladrillo, otro síntoma de que Sandra Ortega ya ejerce.

JOSÉ LUIS MÉNDEZ. Paseíllo pendiente por los juzgados y por el Parlamento

PONTEDEUME es una apacible villa costera. Desde allí, previsor él, a buen seguro que José Luis Méndez prepara con esmero la defensa de su incalificable gestión en Caixa Galicia, el final tormentoso al sueño del financiero que un buen día comenzó a levitar, elevándose unos palmos sobre el suelo, y tomó la dirección equivocada en una huida a ninguna parte suicida para la caja. Méndez parece librarse, de momento, de la querella interpuesta por la CIG en la Audiencia Nacional, por la comercialización fraudulenta de preferentes, que ahora llevará un juzgado de Vigo. Pero no se salva del Frob, que ya ha puesto en manos de la Fiscalía su gestión. También le queda una demanda colectiva por la venta de derivados (swaps). Y si a la comisión de cajas le queda algo de dignidad, también debería reclamar en esta nueva etapa, otra vez, la presencia de Méndez. Y preguntar mucho.

Las cuentas de la prudencia
Comentarios