Las barcas del Cabe hacen más de 1.200 viajes al año

Una barca con una pandilla (Foto: Toño Parga)
photo_camera Una barca con una pandilla (Foto: Toño Parga)

Los paseos en barca por el tramo urbano del Cabe vuelven a identificar a Monforte desde hace seis años. En 2006, el Ayuntamiento se decidió a recuperar una tradición popular que quedó en el olvido en la pasada década de los 70. Hasta entonces era normal ver barcas de uso particular de una orilla a otra. Eran barcas similares a las que hay ahora, con bancadas a los laterales, bancos que caracterizan el modelo de embarcación fluvial monfortina y que es una transformación de las antiguas barcas de paso para transportar mercancías, animales o personas de un lado a otro de la ciudad ante la existencia de un solo puente.

Fernando Ibarra, responsable del colectivo Casa do Barqueiro, que está al frente del servicio, interpreta positivamente los datos históricos que maneja sobre la tradición fluvial monfortina, al tiempo que realiza un repaso a las estadísticas de los seis años del nuevo uso del Cabe.

«Echamos cuentas y en la actualidad podemos decir que ya van unos 3.750 viajes desde que comenzamos en el 2006. Fue entonces cuando el Ayuntamiento mo decidió encargar la construcción de dos barcas, en concreto a un artesano de O Barco de Valdeorras, que las hizo a partir de una barca típica del Cabe que do donó un particular al Ayuntamiento».

En 2006 se botaron las dos barcas y hubo viajes durante el verano de forma gratuita al hacerse de forma experimental. «No tenemos datos exactos de cuántos viajes se hicieron, pero serían más de 200», comenta Fernando Ibarra, quien apunta que al año siguiente se pusieron en el agua dos barcas más y se comenzó a cobrar tres euros por media hora de viaje, con la finalidad de asumir parte de los gastos y de darle cierta entidad a los paseos. De ese año sí hay registro de viajes. La cifra es de poco más de 300.

En el tercer año, además de las cuatro barcas se dispuso de otras tres de menor tamaño, conocidas como ‘batuxos’, para el uso de niños y una ‘bibliobarca’, con 300 libros. A mayores, se realizó el programa Carta do Barqueiro, con el que se iniciaba al público en el mundo fluvial. Ese año, el número de paseos superó los 350.

En 2009 continuaron las mismas embarcaciones, además de una adaptada para personas con reducida movilidad o en sillas de ruedas. Otra novedad fue recuperar la tradición de engalanar barcas durante una noche de las fiestas patronales, y salió adelante un proyecto denominado Descubre o Cabe, en el que una treintena de niños realizaba excursiones por el río hasta su nacimiento. La iniciativa despertó tal interés que también se desarrolló un programa para 40 mayores. Sin embargo, la falta de recursos motivó que este año quedase en cartera. Con todo, en 2009, el número de viajes se duplicó respecto al año anterior, de tal forma que se cerró la temporada con más de 700 paseos.

En el verano pasado se renovaron cinco barcas, dado que las que estaban en uso eran de madera de eucalipto y presentaban bastantes deterioros. Pesonal del taller de empleo del Ayuntamiento construyó unas nuevas en pino, ampliándose también el periodo de los viajes hasta la segunda quincena de septiembre, así como el servicio a toda la semana. Así, el registro de paseos subió a 1.200.

Durante este verano, se dispone de tres barcas más, con lo que el parque es de ocho. Hasta el momento se despacharon cerca de 800 billetes, de manera que al final de la temporada se podría superar los 1.200 del año pasado.

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