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La villa sufre una nueva oleada de robos en tiendas y oficinas del casco urbano

Dependienta de la tienda de Orange, delante de la verja forzada por los ladrones (Foto: Foto Legaspi)
Dependienta de la tienda de Orange, delante de la verja forzada por los ladrones (Foto: Foto Legaspi)

La localidad ribadense vuelve a sufrir una nueva oleada de robos en comercios y entidades públicas, tan sólo dos meses después de las últimas denuncias presentadas por los responsables de bares céntricos, como A Cepa y el Pica Bar & Coffee, donde los ladrones habían desvalijado, principalmente, la máquina tragaperras y la caja registradora. La madrugada del domingo al lunes volvieron a actuar para llevarse 11.000 euros en terminales de telefonía móvil de la tienda de Orange en la Avenida de Galicia, calle donde también se registró otro robo el pasado jueves, en las oficinas de Extensión Agraria.

La dependienta de la tienda de Orange, ubicada en la arteria principal de la villa, se encontró, a su llegada al trabajo, hacia las diez de la mañana de ayer, con que en el lugar había varios agentes de la Policía Judicial tomando huellas en el inmueble, ya que, a primera hora de la mañana, un vecino que pasaba por la zona, alertó a la Policía Local y a la Guardia Civil sobre el estado que presentaba la entrada del negocio, que había sido forzada.

«Forzaron la verja por abajo y consiguieron entrar finalmente por un respirador de pequeñas dimensiones, de apenas 50 centímetros de ancho por 80 de alto», aseguraba ayer la dependienta de este establecimiento, que sufre de este modo su primer robo de consideración desde que abrió sus puertas al público en verano del año pasado.

Las dimensiones del agujero por el que accedieron al interior de la tienda los ladrones, aportan una pista sobre su perfil, ya que el local carece de cámaras de videovigilancia que pudieran arrojar algún dato más al respecto: «deben de ser o muy delgados o muy jóvenes para pasar por un hueco tan pequeño», consideró la responsable del local.

La dependienta valoraba ayer las pérdidas en «más de 10.000 euros, más bien unos 11.000, aparte de lo que va a costar cambiar la verja y subsanar los destrozos de mobiliario que causaron al buscar el material».

Los ladrones sustrajeron, como precisó la encargada, «algún ordenador que había, aunque dejaron la mayoría, y sobre todo muchos terminales, entre ellos seis iPhone 4S», el último modelo de Apple, cuyo precio de salida al mercado, sin adscribirse a contratos con ninguna compañía, es decir, libre, ronda los 600 euros.

Además, para colarse por el citado respiradero, la empleada de la tienda cree que «con toda probabilidad se ayudaron para entrar del andamio colocado delante, para el pintado de la fachada».

Con todo, la tienda abrió igualmente ayer, ya que «aunque quedaba poco que mostrar, algo había aún» y además, «tampoco se llevaron los terminales que los clientes habían dejado a reparar», señaló la responsable del negocio, que, no sólo interpuso la denuncia correspondiente, sino que avisó rápidamente a los responsables de la compañía.

Éste es el primer robo que sufre el establecimiento, tras el hurto de un móvil, en verano pasado, que perpetró un joven aprovechando que la empleada atendía a numerosos clientes en ese momento.

Entidad pública

A escasos metros de la tienda de Orange, también en la céntrica Avenida de Galicia, los ladrones entraron a robar también, la madrugada de la noche del miércoles al jueves pasado, en las dependencias de Extensión Agraria, de donde sustrajeron «tres pantallas planas de ordenador, dos procesadores centrales o CPU y un terminal portátil», como señalaron los trabajadores del despacho, quienes sospechan que los cacos «tendrán problemas para hacer funcionar las computadoras porque estaban conectadas en red y al desconectarlas, ya no funcionan».

A pesar de que utilizaron una ganzúa para forzar la entrada y de estar en pleno centro de la villa, no ha habido testigos.

Jesús Vázquez, uno de los técnicos de las oficinas centrales en Lugo de Extensión Agraria, valoró las pérdidas «en unos 2.400 euros en total, que incluyen los daños de la cerrajería».

Vázquez añadió que «en el último año, éste es el único robo de características considerables» que han sufrido en las oficinas distribuidas por toda la provincia.

Sin embargo, las dependencias ribadenses ya sufrieron, hasta en tres ocasiones, en los 20 años que llevan abiertas en la villa, «actos vandálicos por los que rompían los cristales normalmente la noche de los sábados; por ello hubo que instalar vidrios de seguridad».

Acisa pide ayuda porque «la crisis hará que cada vez haya más casos»

El presidente de la Asociación de Comerciantes, Industriais e Autónomos (Acisa), Francisco Iriarte, asegura que están siguiendo «los consejos de la Guardia Civil, como no dejar nada de la caja, ni de las máquinas de tabaco, dentro del negocio», pero, aún así, «no cesan los robos». Por ello, pide ayuda a la Administración porque «con la crisis, el año que viene habrá mas». La patronal abordará la cuestión esta tarde, en una reunión sobre la subida de tasas municipales.

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