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La vida sarriana de la musa de Bécquer

La musa de Bécquer, Julia Espín. (EP)
La musa de Bécquer, Julia Espín. (EP)

La cantante de ópera Julia Espín inspiró en su juventud algunos versos de ‘Rimas’ de Bécquer, quien también la homenajeó con dos álbumes con poemas y dibujos que se conservan en la Biblioteca Nacional. La mujer se casó más tarde con el político Benigno Quiroga, con el que vivió temporadas en la comarca sarriana.

la comarca de Sarria y la poesía del sevillano Gustavo Adolfo Bécquer están unidos aunque pudiera parecer que los separan décadas y kilómetros de distancia. Su vínculo es una figura femenina que inspiró versos al poeta, Julia Espín Pérez Colbrand. Ella fue cantante de ópera y está vinculada con las tierras de Sarria por su esposo, el político Benigno Quiroga López Ballesteros, propietario del pazo de los Quiroga de Hospital do Incio y de la Casa Grande de A Pobra de San Xiao (Láncara).

Julia Espín, quien nació en 1838, fue musa de Bécquer, por lo que es la protagonista de algunos de los versos de las famosas ‘Rimas’. El escritor también la obsequió con dos álbumes con poemas y una amplia colección de dibujos de su autoría, que la cantante conservó durante toda su vida.

Según una biografía de Bécquer elaborada por el Instituto Cervantes, el poeta y la cantante se conocieron a mediados del siglo XIX, cuando él, en uno de sus paseos por las calles de Madrid, descubrió a Espín en el balcón de su casa.

En esa época el poeta no era la figura destacada de la literatura española que es hoy, sino que trataba de abrirse camino en el mundo del arte en la capital de España. Por su parte, Julia Espín quería dedicarse a la música, por lo que proyectaba viajar al extranjero y formarse como artista de canto.

PRIMER ENCUENTRO
Ese primer encuentro, en el que el poeta romántico, quedaría prendado de su belleza, inspiraría la rima XVI en la que se describe a un hombre observando a su amada en un balcón, según explica el catedrático de literatura española Jesús Rubio. Este especialista dedicó un artículo a la figura de la cantante de ópera bajo el título ‘Gustavo Adolfo Bécquer y Julia Espín: los álbumes de Julia’, que se recoge en la publicación ‘El gnomo, boletín de estudios becquerianos’.

Tras ese encuentro entre el poeta y la que sería su musa, un amigo posibilitó que el escritor participara en las tertulias del salón de los Espín. Estas eran una de las tertulias artísticas más frecuentadas de Madrid. Esto se debía a que el padre de Julia, Joaquín Espín Guillén, era director de los coros del Teatro Real; mientras que su madre, Josefina Pérez, era sobrina de la cantante Isabella Colbrand, primera esposa del compositor Gioachino Rossini.

ÁLBUMES
La importancia de Espín fue tal en la obra de Bécquer, que los dos álbumes con los que la obsequió durante estas tertulias están dedicados a ella y algunos de los dibujos tienen como protagonista a su musa. Una de las ilustraciones, por ejemplo, recoge a la familia Espín en uno de los palcos del Teatro Real.

En el segundo de los álbumes también se encuentran algunos versos escritos por otros dramaturgos que frecuentaban las tertulias de la familia Espín. En ellos se describe a la mujer como «bella entre las bellas», «ángel del cielo» o «bella flor».

El catedrático Jesús Rubio considera que, por la presencia de Julia en los álbumes del poeta, lleva a pensar en ella «al menos como confidente del artista y testigo excepcional de su proceso creativo». Según su opinión, a la leyenda de Bécquer se añadió «la leyenda de Julia Espín, uno de los capítulos más sugestivos y paradójicos de la historiografía becqueriana».

Los álbumes no salieron a la luz hasta hace cerca de dos décadas, cuando fueron expuestos en una galería de arte de Madrid y en la actualidad se encuentran en la Biblioteca Nacional.

La relación entre la cantante y el poeta fue tal que una sobrina de Bécquer, hija de su hermano Valeriano, recibió el nombre de Julia en honor de Julia Espín. Según Julia Bécquer, el escritor fue su padrino y decidió ponerle a su ahijada el nombre de su musa.

Por la ligazón de la familia Espín con la música no es de extrañar que la joven Julia, que tenía otros tres hermanos, terminara siendo cantante de ópera y llegara a actuar en el famoso teatro de La Scala de Milán. La artista protagonizó la ópera ‘Turanda’ de Bazzini en esta ciudad italiana. También actuó en Francia y Rusia, donde al parecer se truncó la carrera de la musa de Gustavo Adolfo Bécquer al perder la voz, según Jesús Rubio, quien define a Julia como la «mujer ideal becqueriana».

BENIGNO QUIROGA
En 1873 la musa de Bécquer se casó con el político Benigno Quiroga López Ballesteros, quien fue diputado, secretario del Congreso y ministro, además de ocupar altos cargos en Filipinas y ser jefe del Partido Liberal en Lugo.

Según señala el escritor e investigador lucense Luis López Pombo, a la gestión de este político se le debe la construcción de la carretera de A Ferrería de O Incio. Además, fomentó el uso de las aguas medicinales de este municipio, que a finales del siglo XIX fueron declaradas de utilidad pública gracias a su gestión.

Quiroga López no solo benefició este ayuntamiento, donde tenía una vivienda, sino también a otros concellos de la comarca. A él se le debe la ampliación del campo de la feria de Sarria y el acondicionamiento de carreteras. Por ello se le dedicó una calle en la villa y su retrato cuelga en el consistorio. Asimismo, la principal calle de A Pobra de San Xiao, donde también tenía una casa, lleva su nombre.

En Hospital do Incio el matrimonio tenía una mansión, situada en las proximidades de la iglesia, que era la antigua casa de la familia de los Quiroga y que fue reconstruida por el diputado y ministro. En ella pasó temporadas el matrimonio y a la musa de Bécquer se le deben muchas de las plantas que se encuentran en el jardín de la vivienda.

REUNIONES
Este inmueble fue lugar de reunión de intelectuales y personalidades de la política de la provincia del momento, como el conde de Pallares, el marqués de Villaverde de Limia, Dositeo Neira Gayoso, los Quiroga Vázquez Queipo, Pastor Masede, el conde de Campomanes o José Benito Pardo, señala Luis López Pombo. «También estuvieron numerosas personalidades de la política nacional, entre las que destaca el que fuera presidente del gobierno liberal, el general Moret, que pasó alguna temporada en esta casa», añade el escritor. En Hospital no solo se reunieron políticos, sino también numerosos intelectuales.

Julia Espín falleció en 1906 y dos años más tarde lo hizo su marido, Benigno Quiroga. A pesar de la muerte de la mujer hace más de un siglo la figura de Julia Espín y su vínculo con la obra de Gustavo Adolfo Bécquer permanece en el recuerdo a través de numerosos ensayos y artículos que la definen como la «mujer ideal» del escritor o como la «más becqueriana» de las mujeres que pasaron por la vida del poeta. Incluso su historia fue novelada en el libro ’Julia, rayo de luna’, en el que relata y se conserva la relación entre el poeta romántico y su musa.

El poeta y la que sería su musa se conocieron en la calle en Madrid y se trataron en las tertulias artísticas de los Espín.

DESCENDIENTES
Joaquín Quiroga, el primer conde de Quiroga Ballesteros

El matrimonio formado por Julia Espín y Benigno Quiroga tuvo tres hijos: José, Luis y Joaquín. Este último ocupó varios cargos en el gobierno central y fue el primer conde Quiroga Ballesteros, titulo concedido en 1931.

Joaquín Quiroga jugó un papel importante para que la villa de Sarria contase con una traída de agua. Esta se inauguró en 1918 tras diez años de gestiones.

Hijo adoptivo de Sarria
Por su trabajo en Sarria, el Ayuntamiento le concedió en 1919 el título de hijo adoptivo y predilecto del municipio. Además, desde hace unos años su retrato figura en la galería de sarrianos ilustres.

Por su parte, Luis Quiroga Espín también fue varias veces diputado.

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