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La solidariedad desafía al invierno

La directora xeral Cecilia Vázquez colabora con los voluntarios desplazados en la Illa de Sálvora
La directora xeral Cecilia Vázquez colabora con los voluntarios desplazados en la Illa de Sálvora
La Xunta prorroga su programa de voluntariado ambiental y lo traslada a las Fragas do Eume tras su éxito estival en las Illas Atlánticas. Este sábado se conmemora el día mundial de los voluntarios

La solidaridad no entiende de estaciones y por eso la Xunta de Galicia ha ampliado su progama de voluntariado ambiental a la temporada invernal. Si en verano la campaña cosechó un gran éxito, con la participación de unas 300 personas en tareas de limpieza y conservación en el Parque nacional das Illas Atlánticas, ahora se extiende a otros espacios de la comunidad de especial valor natural y paisajístico.

Así, la iniciativa que organizan conjuntamente las consellerías de Política Social y de Medio Ambiente hace su primera parada en las Fragas do Eume, uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad de Europa. En este idílico enclave se encuentran desde el viernes ocho voluntarios que, dirigidos por técnicos de Medio Ambiente, realizan trabajos de erradicación de plantas alóctonas, que amenazan en los últimos tiempos a especies como el roble o el castaño. Este sábado contarán con la visita de la directora xeral de Xuventude, Cecilia Vázquez, quien ya participó en las tareas de voluntariado estivales en las Illas Atlántica.

Está previsto que la colaboración de este primer grupo de voluntarios, enmarcada en una incursión experimental, se extienda hasta el viernes 11. Además de ayudar en las tareas de recuperación de la biodiversidad, los participantes podrán disfrutar de los parques naturales gallegos y de sus valores, en una experiencia de contacto directo con la naturaleza. Y es que el programa tiene como fin aunar solidaridad y medio ambiente, canalizando la participación activa de la sociedad en el cuidado de los ecosistemas.

Los voluntarios realizan en las Fragas do Eume tareas de erradicación de plantas alóctonas, que amenazan a roble y castaño, entre otros



ÉXITO EN VERANO. No es casual que el proyecto de voluntariado anterior se desarrollase en verano en el Parque Nacional das Illas Atlánticas, uno de los enclaves con mayor valor paisajístico del Estado y uno de los más visitados. Por ello, en la temporada estival las tareas de limpieza y conservación en las islas se multiplican y en ellas colaboraron precisamente los voluntarios. Pero su contribución no se queda ahí. También desempeñaron tareas de oceanografía y recursos marinos, fauna y flora; e incluso ejercieron de guías para los turistas. Actividades, todas ellas, establecidas y coordinadas por los técnicos del parque nacional.

El programa estival de voluntariado ambiental se desarrolló a través de cuatro acciones diferentes en las islas de Ons, Sálvora, Cortegada y Cíes. La primera acogió a grupos de seis personas de lunes a viernes durante el mes de mayo. Ya en julio y agosto, turnos de ocho voluntarios se desplazaron a Sálvora y Cortegada en jornadas diarias, sin pernoctar. Las acciones que realizaron en estos tres enclaves se centraron en la erradicación de especies invasoras, apoyo en las tareas de guías a turistas, adecuación de señales indicativas, la reforestación con plantas autóctonas y en la limpieza de playas y dunas.

Las tareas de voluntariado pueden ser muy variadas, como demuestran las que se llevaron a cabo en las Illas Cíes, también durante los meses de julio y agosto. Por una parte se organizaron turnos para dar apoyo a las personas con diversidad funcional que visitaron la isla, ofreciéndoles acompañamiento tanto en las visitas guiadas a lugares de interés como en sus momentos de ocio.

La segunda de las acciones en el archipiélago vigués fue un campamento de carácter internacional que contó con cuatro turnos de 12 días de duración. Participaron voluntarios de entre 18 y 30 años de diferentes nacionalidades, lo que fomentó la interacción entre distintas culturas y el aprendizaje de otros idiomas; y se llevaron acabo trabajos de mantenimientode la isla, vigilancia antiincendios y charlas de sensibilización a los visitantes sobre el medio ambiente. En todos los casos, la Xunta se hizo cargo de la manutención y alojamiento de los voluntarios, que contaron, además, con un seguro de accidentes.

CURRÍCULUM. Las tareas de voluntariado, además de útiles para la sociedad y el medio ambiente, sirven ahora para engrosar currículum. La Xunta, en una iniciativa pionera en España, entrega un certificado e inscribe al participante en el Rexistro de Acción Voluntaria de Galicia, donde se contabilizan ya 38.887 personasy que aumenta sus oportunidadesde acceder a un puesto de trabajo.

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