La parte femenina de la responsabilidad

El 8 de marzo queda blindado, cada año desde hace más de un siglo, a la mujer. Es su día. El momento de reivindicar su igualdad con el hombre en el ámbito laboral. De alzar la voz y gritar con altavoz sus exigencias. De reclamar. En la comarca mariñana hay escasez de mujeres en puestos de responsabilidad, en la empresa pública y en la privada. El hombre ocupa mayoritariamente los puestos directivos, y ellas reclaman un cambio drástico en la situación actual.

Mercedes Rodríguez: «Las nuevas generaciones tienen una visión anticuada de la mujer»
El Día Internacional de la Mujer se celebra desde 1911, y los primeros países en dar el paso fueron Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Más tarde, muchos otros se unieron a esta celebración. Hoy es un día señalado, marcado en rojo en los almanaques femeninos. «Hay un cierto estancamiento y retroceso en lo que respecta a este tema desde hace algún tiempo», dice Mercedes Rodríguez, gerente de la Organización de Productores Pesqueros de Lugo.

La directiva de la OPP advierte de que ella nunca se ha sentido discriminada a pesar de trabajar en el sector de la pesca, tradicionalmente de hombres. «Pero cuando salgo de mi ámbito y hablo con otras mujeres que conozco, mi percepción es que somos una gota de agua en el océano si nos referimos a las mujeres que tomamos decisiones», comenta. «En el mundo laboral que yo me muevo había más mujeres en 1999, cuando empecé de gerente», señala.

Ana Isabel Rodil: «A nosotras se nos exige más por ser mujer y todavía hay desigualdad»
Ana Isabel Rodil también trabaja en el sector de la pesca. Es la jefa administrativa de Armadores de Burela (Absa) desde hace ocho años, pero lleva 17 en la empresa, y es taxativa cuando expone su opinión sobre la desigualdad laboral entre el hombre y la mujer: «Existe». Rodil es de la opinión de que «a nosotras se nos exige más por el hecho de ser mujeres» y ve una clara desigualdad «en el salario, el tema de los horarios...».

No es muy optimista y presagia que, a corto plazo, la situación no cambiará. «Esa desigualdad está en nuestra cultura, está establecido así», señala. Optimiza el trabajo de las mujeres. «Somos más atentas, más curiosas, nos gustan las cosas bien hechas», explica la empleada de Absa.

Ana Hermida: «No es realista intentar solucionar un problema milenario en pocos años»
En una empresa familiar trabaja Ana Hermida Lage, directora comercial y de márketing de Muebles Hermida. Esta profesional aprecia «menos desigualdad ahora que en el pasado, pero aún se detecta cierta diferencia», dice.

En la fábrica laurentina se ha evolucionado en los últimos años hacia la igualdad, como relata la directiva. «En el pasado sí que era una empresa básicamente de hombres. Pero desde hace ya más de 15 años las mujeres están incorporadas a todos los niveles a la plantilla con total igualdad», dice, y apunta. «Hay mujeres en fábrica, administrativas y comerciales al mismo nivel y con el mismo sueldo que sus compañeros».

Isabel Díaz Castro: «En nuestro sector siempre hubo las mismas condiciones para todos»
La enfermería ha sido un trabajo tradicionalmente de mujeres. Por ello, quizá no se aprecie la desigualdad como en otras profesiones. Esa es la visión de Isabel Díaz Castro, la directora de Enfermería del Hospital da Costa de Burela. «En enfermería siempre hubo las mismas condiciones laborales. Incluso hace muchos años, antes de entrar yo a trabajar, había ciertas ventajas para las mujeres, ya que nos pagaban la guardería si teníamos niños pequeños, y a los hombres no», apunta.

Díaz Castro cree que la desigualdad cada vez «es menor, vamos evolucionando». No cree que «por ser mujer u hombre tengas un puesto determinado», aunque reconoce que hay ciertas profesiones, más de fuerza, «donde es más factible que trabaje un hombre». Aún así apunta a que las empresas tienen que buscar «a los más válidos, sin tener en cuenta el sexo».

Dos alcaldesas al frente de concellos
No es la primera vez que se da esta situación en la comarca, pero no es ni mucho menos habitual. Dos alcaldesas, Enma Álvarez Chao en Lourenzá y María Loureiro en Viveiro llevan el bastón de mando de sus respectivos ayuntamientos. Antes lo habían hecho Emma Valcarce en Mondoñedo y Fe Rodríguez Rocha en la vecina Lourenzá. Este último ayuntamiento es el único de A Mariña que ha contado, a lo largo de la historia de la democracia, con dos mujeres al frente del municipio.

 

 
 

 
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