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La norma de terrazas crea discrepancias entre los hosteleros

Instalación en el casco histórico de Viveiro (Foto:José Mª Álvez)
Instalación en el casco histórico de Viveiro (Foto:José Mª Álvez)

El borrador de la ordenanza municipal que regulará la instalación de terrazas en Viveiro tiene revolucionado al sector hostelero del municipio, que discrepa sobre la aplicación de esta normativa. Hay empresarios que creen excesivas las tarifas, otros ven favorable la regulación para evitar abusos en la ocupación del espacio público.

La situación de las terrazas divide a los hosteleros, porque algunos, como O Recuncho, reconocen que tienen la posibilidad de colocarla en otra calle, pero Mónica Fernández Ferro explica que «no es lo mismo situarla en la calle principal que en la lateral».

El gerente del bar Imperial, Fernando Gómez, considera razonable dejar paso para la ambulancia o el camión de incendios si se produce una emergencia. De hecho, su vecina del Recuncho indica que ya dejan libre la calle para el paso de la Mostra Folclórica o de las procesiones de la Semana Santa.

Sin espacio suficiente

El principal punto de discordia en Viveiro reside en las distancias de paso a dejar, más de dos metros, ya que de cumplirse a rajatabla solo sería posible la colocación en las plazas, pues en las calles no hay espacio suficiente.

Los hosteleros de la Asociación Centro Comercial Casco Histórico de Viveiro (CCCHV) ya mantuvieron una reunión para analizar el borrador, sobre cuya aplicación solicitaron una entrevista al Concello. El regidor vivariense, Melchor Roel, confía en poder recibirlos esta semana y destaca que el gobierno local «nunca envió una reglamentación de tal calado a pleno, sin consultar antes con los colectivos afectados».

Por su parte, el concejal de comercio, Manuel Galdo, recalca que la ordenanza «non está pechada» e incide en que la intención es «negociala e falar coas asociacións». El edil indica que el propósito es analizar cada caso de manera individualizada y apunta que además se abordará en la mesa del comercio local, a fin de mes.

Galdo destaca que «non queremos perxudicar á hostelería, que ten moita implantación no noso concello, tan só tentamos que funcione e que os veciños non vexan lesionados os seus dereitos. Queremos conxugar os intereses de ambos». El alcalde incide en que «tenemos que ordenar esto, según lo que permiten las costumbres y el uso racional, se negociará una a una, porque hay que fijar distancias de paso y horarios».

Salvavidas

La gerente del CCCHV, Isabel Méndez, ve con buenos ojos que se estudie caso por caso, porque «las terrazas son importantes para los hosteleros, y más ahora que bajaron las ventas y no se permite fumar dentro de los establecimientos, lo que hace que les saquen partido no solo en verano, sino también en invierno». El sector ve las terrazas como una manera de compensar esa disminución del negocio. José Manuel Vázquez Cerdeiras, del grupo Pizzbur de Covas, opina que no es el momento de establecer esta regulación, debido a la situación económica actual.

El punto que mayor recelo despierta es el de las distancias, aunque los hosteleros son conscientes de que hasta el momento «se hacía casi lo que se quería». La intención de las asociaciones es llegar a un acuerdo sobre la implantación de la ordenanza.

En el casco histórico quieren saber cómo se podrán adaptar a la nueva normativa y de cuánto tiempo dispondrán para hacerlo, y también se preguntan si habrá una tarifa de invierno y otra de verano. La gerente subraya el hecho de que el Concello cuente con las asociaciones a la hora de poner en marcha una iniciativa así.

Tanto la organización del Casco Histórico como la Asociación Comercial, Empresarial y Turística (Acet) Praia de Covas están dando tiempo a sus socios para que se lean la ordenanza. El CCCHV ya prevé presentar sugerencias la próxima semana y la Acet aún mantendrá el primer encuentro a finales de semana, según confirma su presidente, Jesús Fernández Pol, quien indica que los hosteleros «están muy rebotados».

Ito Fernández Rodríguez, de A Gruta, confirma que «o borrador machácanos en todo, hai moita man dura, pero confiamos en que se poda dialogar co alcalde». El hostelero se muestra partidario de una regulación, aboga por el consenso. Aún así cree «abusiva» la tarifa y reclama diferenciar entre la época estival, con más turistas, y la invernal.

El sector apoya la unificación de los elementos. Fernández recuerda, que en el casco histórico la mayoría de los establecimientos ya cuentan con mesas, sillas, sombrillas y toldos semejantes gracias al Plan de Excelencia. Esa estética no se extendió a Covas y Celeiro, como ya está previsto con ese proyecto. Por ello, en esas localidades predomina la diversidad al colocar cada uno lo que quiso.

NOVEDAD
Malestar por tener que pagar al Ayuntamiento por situar mesas en un terreno privado

La ordenanza incluye asimismo algunas novedades, como la referida a la instalación de terrazas en espacios libres privados, hasta ahora totalmente sin regulación. En este caso, Vázquez Cerdeiras, se muestra disconforme con que «me cobren como suelo público por situar una terraza en un terreno privado, a cuyo dueño ya le pago. No me compensa pagarle al Concello y al propietario del solar, entonces tendré que prescindir de la terraza y de los cuatro empleados que la atienden en verano».

El solicitante deberá acreditar la propiedad o título que le habilite para el uso privativo de ese espacio, según el borrador. En ningún caso, la terraza podrá dificultar la evacuación de los edificios donde se sitúe ni podrá ponerse sobre jardines.

Inversión

Otra dificultad radica en la importante inversión realizada por un buen número de hosteleros para instalar las terrazas y en el hecho de que no tienen las mismas características y modelos que los existentes en Viveiro. En Covas, aparte de existir una mayor diversidad de elementos, también hay algunos con publicidad, algo que no se permite en la ordenanza que está en fase de estudio.

En ambas zonas existen establecimientos que tienen toldos con publicidad, debido a que las empresas promocionadas contribuyeron a la instalación de los mismos. En este sentido, Vázquez Cedeiras indica que muchos hosteleros invirtieron en vallas para la terraza o en otros elementos y para adaptarse a la ordenanza tendrían que volver a gastar, aunque «los que tengamos desentonen».

El proyecto no permite los taburetes ni sillas altos, ni tampoco el cierre del contorno de la terraza, ni su colocación sobre una base de madera, salvo que exista un desnivel. En cambio, sí admite los barriles, pero para tomar los vinos de pie, aunque los hosteleros apuntan que eso no fomenta la permanencia del cliente, sobre todo en invierno.

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