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La huella de los lobos con rabia

Alfredo Pardo (derecha), con los vecinos de Vilaguillulfe en uno de los lugares en los que hubo un ataque de lobo con rabia. (Foto: EP)
Alfredo Pardo (derecha), con los vecinos de Vilaguillulfe en uno de los lugares en los que hubo un ataque de lobo con rabia. (Foto: EP)

Uno de los episodios más truculentos de la historia chantadina tuvo lugar en el verano de 1880. Durante varios meses una quincena de habitantes de distintas parroquias del municipio y de los limítrofes de Taboada y Carballedo perdieron la vida tras sufrir las mordeduras de lobos infectados de rabia. El cineasta e investigador chantadino Alfredo Pardo realizó en los últimos meses varias pesquisas y labores de documentación sobre el suceso y su obra despertó el interés del programa ‘Cuarto milenio’, presentado por el popular Íker Jiménez, que dedicó uno de sus últimos reportajes a los llamados «lobos rabiosos».

Según los documentos y la tradición oral que maneja Alfredo Pardo, los ataques de los lobos se prolongaron durante varios meses y mantuvieron aterrorizados a los vecinos de lugares como Nogueira de Miño, Sernande o Vilaguillulfe. Por ejemplo, la prensa de la época refleja que en el mes de julio de 1880 las manadas de lobos infectados llegaron al lugar de Trasar de Carballo, donde hirieron a un vecino, y a Vilaúxe, donde mordieron a Francisco Fernández, que murió. El 14 de agosto se da cuenta de otro ataque de lobo a Lorenzo Grande en la puerta de su casa en Santa Uxía de Asma. El animal le destrozó la cara y, además, mordió a su hijo y a una sobrina de 18 años. En Derramán, otro lobo hidrófobo (infectado con rabia) alcanzó a cuatro personas, entre ellas a una mujer a la que le dio treinta mordiscos.

SOLUCIONES
Una investigación del doctor Teijeiro

Además de en la tradición oral y en la prensa de la época, en los certificados de fallecimiento de algunas de las víctimas y otros documentos del juzgado también consta el episodio de los lobos hidrófobos. El médico monfortino Maximino Teijeiro Fernández estuvo vinculado al caso, ya que en 1886 viajó a París para investigar en el Instituto Pasteur sobre la hidrofobia. 

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