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La guerra en Siria, un conflicto enquistado

Campo de refugiados. AEP
Campo de refugiados. AEP
Se calcula que más de 5,6 millones de sirios han buscado cobijo en países vecinos, como Líbano, Jordania o Turquía, donde sobreviven como refugiados

El conflicto en Siria que desde 2011 ha destruido el país continúa cobrándose vidas a diario. Las bombas no han dejado de llover sobre una población devastada por la guerra y las pérdidas humanas van más allá de las bajas —se estima que entre 300.000 y 500.000 personas han perdido la vida en los últimos ocho años— y de los incontables heridos. Porque a las víctimas de los misiles, las balas y la metralla se suman los millones hombres, mujeres y niños que se han visto obligados a huir con un único objetivo: escapar de la violencia y la muerte. 

Sólo el año pasado, 1.106 niños fueron asesinados en combates, el mayor número de menores asesinados en un solo año desde el comienzo de la contienda. Y otros cinco millones se encuentran actualmente necesitados de ayuda en el país. Secuestros, mutilaciones, reclutamientos forzados, ataques contra escuelas e instalaciones médicas... es el día a día para muchos de los pequeños sirios a los que la guerra ha robado su infancia.

Según un informe reciente, 19 niños han muerto en los primeros días de noviembre, sin incluir a víctimas del bombardeo cerca de un campamento de desplazados internos en la frontera turca que causó daños a un hospital de maternidad cercano.  La Onu ha informado de que cuatro instalaciones de salud separadas han sufrido daños en ataques efectuados a principios de mes, incluido un hospital para mujeres y niños y un hospital quirúrgico en el sur de Idlib. Ambos acabaron inoperativos. 

Es sólo un ejemplo más del drama que asola a una población diezmada por la escalada bélica. Un nuevo capítulo en una contienda que nació en marzo de 2011 como guerra civil cuando las fuerzas antigubernamentales se sublevaron contra el gobierno del presidente Bashar al Assad y que ha traspasado fronteras por la implicación de las principales potencias mundiales en el conflicto. Rusia, Irán, Turquía, Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí... todos involucrados en una cruenta guerra que ha desencadenado masacres e innumerables violaciones de los derechos humanos. Y que ha propiciado un éxodo masivo de refugiados.

Se calcula que más de 5,6 millones de sirios han buscado cobijo en países vecinos, como Líbano, Jordania o Turquía. La mayor parte mujeres y niños. Organizaciones como la Agencia de la Onu para los Refugiados trabajan sobre el terreno para brindarles protección y asistencia. Desde ayuda económica en efectivo para medicinas y alimentos, estufas y combustible para calefacción, aislamiento para tiendas de campaña, mantas térmicas o ropa de invierno, Acnur proporciona ayuda humanitaria a los desplazados. Una labor que exige un gran esfuerzo económico y que se sustenta, entre otras fuentes, con las aportaciones  de numerosos particulares en todo el mundo que deciden donar a ONG para contribuir a paliar las necesidades de estas víctimas de la guerra.

Muchos de los desplazados se encuentran dispersos en zonas urbanas —el 86% sobreviven en infraviviendas—, pero otros encuentran albergue en los campos de refugiados que gestiona Acnur, como los de Za’atari y Azraq, en Jordania, en los que viven más de 139.000 personas.

La guerra en Siria, un conflicto enquistado