La Festa do Freixó despacha más de 5.000 unidades de este típico manjar pontés

La cita gastronómica, promovida por la asociación vecinal de la parroquia de O Freixo, reunió a 300 personas en un ágape
Elaboración de los freixós en la plancha gigante
photo_camera Elaboración de los freixós en la plancha gigante

Ni la lluvia, ni el frío. Nada consiguió empañar la celebración de la Festa do Freixó, que por quinto año consecutivo consiguió devolver el esplendor de antaño a la parroquia pontesa de O Freixo, en la que ahora apenas viven medio centenar de vecinos, pero que se llenó de nuevo de gente.

Ese fue, precisamente, el principal objetivo con el que nació esta cita, asentada en el calendario gastronómico de la localidad, y que cada edición cosecha un nuevo éxito de asistencia.

Pese a estar inmersos ya en plena primavera, el menú a base de empanada, cocido, y freixós -acompañados de nata, chocolate, requesón y miel, además de café y los tradicionales licores-, que elaboraron y despacharon ayer miembros de la asociación vecinal promotora del evento, con la estrecha colaboración del Concello de As Pontes, fue más apropiado que nunca.

Y es que sirvió, como es lógico, para hacer entrar en calor a los más de 300 comensales que asistieron al ágape de confraternidad, donde se elaboraron alrededor de 5.000 freixós, en una plancha gigante que ya es todo un emblema en la localidad.

Pero antes de sentarse a la mesa para recordar el esplendor de antaño, los vecinos, visitantes y curiosos que tomaron la carretera de O Caxado para llegar a este rincón único, pudieron disfrutar también de las exposiciones de artesanía y productos autóctonos que se exhibieron a lo largo de la jornada en una carpa contigua al campo de la fiesta. Allí, varios artesanos, fieles ya a la cita, mostraron algunas de sus creaciones en madera, tela y otros materiales.

La jornada festiva, que pretende, tal y como destacaron sus promotores, «reunir de nuevo a vecinos que ya no residen aquí y a aquellos que solían acudir a las fiestas o las ferias anuales que ya no existen», continuó hasta bien entrada la tarde, gracias a la animación del grupo Antha, que puso la nota musical a una cita gastronómica que capta adeptos cada año.

Con el fin de recaudar fondos para que la celebración tenga continuidad en el tiempo, los organizadores vendieron rifas y sortearon entre los presentes varias cestas con productos típicos de la localidad.

Y como en cualquier feria que se precie, sus seguidores ya cuentan los días para la próxima edición, en la que esperan seguir disfrutando de la buena comida, de los recuerdos y de los freixós, que son protagonistas indiscutibles de que esta celebración.

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