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La crisis más silenciosa

UN MANTO DE silencio suele cubrir esa crisis también silenciosa que es la demográfica. Cíclicamente, Galicia parece salir de ese letargo cuando se desempolvan iniciativas pretéritas que la única consecuencia práctica que tienen es la de poner de nuevo sobre la mesa una situación, de por sí dramática, que se agrava en el tiempo. Fue Manuel Fraga, allá por los noventa, quien alzó la voz con más contundencia para alertar de que «fan falta galegos ». Y el tiempo ha cargado de razones la plegaria del expresidente.

El botón de muestra de esta irreversible tendencia lo aporta el Instituto Galego de Estatística (IGE) a través de sus proyecciones demográficas a largo plazo, que se van hasta el año 2051 en un escenario muy gris. De continuar con la tendencia actual, Galicia perderá en torno a un millón de habitantes en las próximas cuatro décadas, situándonos en parámetros demográficos propios del inicio del siglo XIX. Llegaríamos, entonces, a estar por debajo de los dos millones de habitantes.

Lo expresa gráficamente el profesor Xaquín Fernández Leiceaga, mucho más preocupado ahora de la economía que del devenir de los socialistas gallegos. «Seremos menos, máis vellos e ocupando unha fracción menor do territorio», dice, para advertir que «estas tendencias poden ser matizadas ou corrixidas pero dificilmente invertidas». En un reciente estudio del Foro Económico de Galicia, Leiceaga explica que si algo ha distinguido a Galicia en los últimos 60 años, y en particular en las últimas tres décadas, es la enorme estabilidad de su población: éramos 2,6 millones en 1950, pasando a 2,73 millones en 1986 y en la actualidad seguimos clavados en los 2,78 millones. «Polo tanto, desde mediados do século XX o volume de poboación só aumentou nun 7%, e levamos máis de 25 anos de estancamento demográfico global», señala el prolijo informe.

Históricamente la población gallega solo es capaz de crecer cuando logra retener a sus habitantes. Es decir, cuando «circunstancias externas impiden as saídas de emigrantes». Y en esta coyuntura, «fixar poboación activa no territorio é un obxectivo moito máis urxente hoxe que concentrarse en aumentar a natalidade». Coincide en esto Fernández Leiceaga con otros autores.

Las proyecciones demográficas apuntan a que es necesaria una inmigración neta anual de nada menos que 20.000 mujeres para mantener estable el número de nacimientos en Galicia de aquí a 2050. Por pura lógica, la atracción de mano de obra exterior solo tendrá éxito si hay oferta de empleo desde Galicia. Pero fijar población no solo es clamar por la captación de inmigrantes. La salidas de trabajadores, en mayor medida jóvenes, convierte la crisis demográfica gallega en un bucle de difícil solución.

Retener a los más jóvenes, y no solo pensando en su talento intelectual, resulta clave. El Instituto Galego de Estatística lo recoge en sus análisis. El tamaño de las generaciones mengua a pasos agigantados: de los 45.000 nacimientos en 1976 a los 18.000 de los últimos años de los noventa y los poco más de 20.000 de la última década. En 2012, el contingente de mujeres en edad fértil en Galicia (16 a 39 años) era de 418.895. En 2051 serán 175.297, apenas un 42% de los valores iniciales.

Para luchar contra esta crisis silenciosa, y frente a ese «aporte demográfico exterior, más rápido y flexible», hay otras alternativas complementarias, como las trazadas por el profesor Carlos Ferrás, de la Facultade de Xeografía de la Universidade de Santiago. Ferrás apunta directamente al rural, y a las provincias del interior, como sustrato demográfico a cuidar especialmente. Y plantea varias soluciones en una misma dirección: crear las condiciones para hacer atractiva la actividad económica. ¿Cómo?

Su apuesta tiene referencias de éxito, como es el caso del cooperativismo. Es, en síntesis, lo que denomina el «minifundio sostible». Frente a la «exclusión territorial» de las zonas rurales, Ferrás apuesta, por ejemplo, por la «fortaleza da agricultura familiar ecolóxica nun réxime cooperativista». La escasa incidencia del paro entre este tipo de actividad, la cualificación de las generaciones más jóvenes, los adelantos técnicos de las explotaciones, la identificación de la población con el medio y el desarrollo de políticas de diversificación multifuncional impulsadas por la Política Agraria Común (PAC) se presentan como principales bazas a favor de esta alternativa. Fomentar la visión empresarial emprendedora, facilitar el relevo generacional o agilizar los procesos de concentración parcelaria y dinamizar el mercado de tierras son las necesidades clave que plantea. Ante la crisis demográfica, pues, hay propuestas. Lo que no debe imperar nunca es el silencio.

Tímido adiós a la restricción crediticia

CON TIMIDEZ, y lanzando un mensaje que puede albergar cierto optimismo, la inversión crediticia abre la mano en Galicia con tres entidades entre las siete españolas que han apostado por incrementar sus saldos con clientes y empresas en el arranque del año. Según datos de las patronales CECA y AEB, Abanca, Pastor y Etcheverría suman 183,2 millones más en créditos hasta mayo sobre el cierre del año pasado.

En ese grupo de bancos que fomenta sus operaciones de activo se encuentran Santander, Kutxabank y Bankinter. En el caso del mercado autóctono, y salvando las distancias de unos volúmenes muy dispares, el Etcheverría decidió incrementar en un 2,8%, un total de 36,2 millones, su inversión crediticia en estos meses. Para el Pastor, bajo su ficha bancaria propia aunque dependiente del Popular, el alza es del 1,8%, con 93,2 millones más. Abanca, que pronto absorberá al Etcheverría, elevó sus créditos un 0,2% por encima de diciembre, con 53,8 millones.

¿Es todo ello indicativo de que ese dichoso grifo del crédito se abre de una vez? Pues no del todo, ya que los crecimientos relativos son mínimos. Si tenemos en cuenta las actuales circunstancias, el hecho de que los bancos presten de una vez tiene mucho más que ver con la solvencia de sus clientes, en muchos casos empresas que comienzan a presentar mejores números. Los bancos dan créditos si saben que van a cobrar principal e intereses. Ese mensaje de que ningún proyecto solvente se quedará sin financiación encierra otro: el de que la viabilidad y el retorno de las inversiones va por delante. En esas seguiremos un tiempo.

MIGUEL ÁNGEL ESCOTET. Abanca tiene un nombre para toda su obra social

ES EL HOMBRE fuerte de Abanca para todo lo que tenga que ver con mecenazgo y Responsabilidad Social Corporativa, un ámbito que cobra especial trascendencia si tenemos en cuenta la actividad que también genera la antigua fundación de las cajas de ahorros, ahora Fundación Galicia Obra Social y, comercialmente, Afundación. Sopa de nombres aparte para denominar a la ya extinta Fundación Novacaixagalicia, Miguel Ángel Escotet (León, 1945) está llamado a mantener equilibrios en la nueva entidad, con un patronato en el que Abanca tendrá nueve de sus 28 miembros. Miguel Ángel Escotet es algo más que el primo del dueño de la primera entidad gallega. Su hoja de servicios en la Unesco y en la Universidad de Texas así lo indica. Ahora, tendrá que demostrarlo, y también compatibilizar la coordinación de la fundación con la actividad de mecenazgo propia del banco.

ÁNGELES ALARCÓ. Ribadeo, Santiago, Baiona y Ferrol, paradores que brillan

LA EXMUJER DE Rodrigo Rato sigue teniendo tarea. Ángeles Alarcó, metida a presidenta de Paradores, cuenta con el 60 por ciento de la red en pérdidas. Es cierto que el tema estuvo muy feo el año pasado, con cierres temporales y una reestructuración de empleo, pero no lo es menos que unas pérdidas de casi veinte millones, frente a los constantes beneficios de otras épocas, nos dicen que todavía queda mucho por hacer. En Galicia, son cuatro los paradores que se libran de los números rojos: Ribadeo, Ferrol y, en mayor medida en cuanto a beneficios, Santiago y Baiona. El resto, otros siete establecimientos, no se salvaron. El saneamiento de Paradores es de cierta importancia para el Gobierno, ya que en mente está su privatización, que podría pasar por una salida a Bolsa. Todo dependerá del éxito de la colocación de Aena. Eso son palabras mayores.

(Publicado en la edición impresa el 26 de julio de 2014)

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