martes. 28.09.2021 |
El tiempo
martes. 28.09.2021
El tiempo

La crisis ha obligado a exportar más o a cambiar de oficio

Fábrica de López Pigueiras, en Viveiro, donde procesan maderas nobles
Fábrica de López Pigueiras, en Viveiro, donde procesan maderas nobles
La pérdida de empleo en Vestas, en Viveiro, sucede a la sangría laboral en el sector de la madera, en la construcción y también en la pesca

Los despidos en Vestas suponen el epílogo de la reestructuración empresarial en el concello mariñano más poblado. Se producen tras el parón eólico en Galicia y la pujanza de nuevos mercados y plantas de producción en China pero, con ser importantes, la resta de 28 trabajadores no ha sido la más determinante en la zona pues la pesca de altura, la construcción y la carpintería de madera han sufrido importantes bajas y ahora, tras la reorganización, están adivinando la nueva senda, que no es otra que exportar más. El caso más claro es el fabricante de tarimas de alta calidad López Pigueiras, que tuvo que reducir a la mitad su plantilla de 80 trabajadores tras el crack de la construcción.

"O 2014 foi o ano de menos venta, tocamos fondo, e agora notamos que o mercado recupera un pouquiño, en Cataluña sobre todo. Pode ser porque hai unha melloría ou porque agora ocupamos nós o espazo que deixaron outros competidores importantes que acabaron pechando", explica Manuel López Insua, propietario del fabricante de suelos.

López dice que las sensaciones son mejores que hace unos años pero «non alcanzo a apreciar aínda o que vai ser». La crisis y la incertidumbre de años pasados les obligó a volcarse en la exportación de sus suelos de maderas tropicales: Si en 2009 las ventas al exterior representaban un 10% de la facturación total y tenían a Francia como referente, este año ya alcanzan el 50% del negocio y se han diversificado hacia países como Marruecos, Rusia, Austria o Israel.

Reinventarse o morir, pues hubo años en los que las ventas cayeron para alguna firma del sector hasta el 80% y la media fue del 50%, según los últimos datos del Ardán. Empresas gallegas del sector como Cordeiro, Iglesias, Peteiro, Tejada, Noroeste, Sanmartín...todas han sufrido y han visto como se incrementaban las dificultades para aprovisionarse de las maderas en Brasil y África. China y otros países asiáticos pagan más por ellas y han caído tanto los fletes que ni siquiere vienen ya a Vigo o Vilagarcía. Descargan en Leixoes (Portugal), con más trámites aduaneros y costes añadidos para traer elondo, iroko, ipe, jatob, doussie o cumaru.

A esto se suma que dichas maderas, de 30-50 euros el metro, también se han visto sustituidas en muchas casas españolas por productos de fibras de madera mucho más baratos. «As dificultades son moitas -asegura López Insua-, a ver qué pasa».

La comparación del número de parados en la actualidad con los del inicio de la crisis no dejan dudas: las personas sin empleo se han duplicado en prácticamente todos los municipios mariñanos, según datos de la Encuesta de Población Activa. Viveiro pasó de tener una tasa del 7,04% (736 parados) en 2007 a llegar al 13,16% (1.378 parados) el año pasado.Otras firmas como Hidrofersa también pasan por dificultades en su sector, al igual que Electromecánicos Viveiro, que despidió una parte importante de la plantilla.

Cierto que en el comercio se aprecia un mayor dinamismo, con nuevas aperturas y sin tantos locales vacíos en el casco histórico como se veían hace dos años, pero la situación dista mucho de haberse recuperado.

En el sector forestal, pese a la buena marcha de Ence Navia que tira de las cortas de eucalipto desde Viveiro a Ortegal, los propietarios tampoco son ajenos a los ajustes de precios en la tonelada. Aunque lo básico es pesar bien lo que se vende en el monte, los vaivenes de precios pueden alcanzar los 2 ó 3 euros.

Pero sin duda fue la pesca donde se sucedieron grandes convulsiones. Los armadores han tenido que lidiar con la carestía de gasóleo o la falta de cuotas, que obliga a amarrar a puerto y dejar de pescar. Antes, a la estampida de tripulantes hacia la construcción le siguieron años de desguace o venta de barcos casi nuevos.

La crisis ha obligado a exportar más o a cambiar de oficio
Comentarios