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La Confederación alza una presa para frenar el vertido de purín en Guitiriz

Un agente inspecciona la zona
Un agente inspecciona la zona
Operarios de Tragsa iniciaron las labores de limpieza en el río. Se desvió el agua del cauce para facilitar los trabajos

La Confederación Hidrográfica Miño-Sil inició el pasado lunes las labores de retirada de los restos del vertido de purines sucedido el pasado jueves en el arroyo Boedo, un pequeño río situado en el barrio de Barreiro, que es afluente del Ladroil, que a su vez desemboca en el Parga. Para acometer los trabajos, que ejecutará la empresa pública Tragsa, se cortó la corriente con la construcción de una presa de tierra, que además de evitar que el vertido siga avanzando, facilitará las labores de limpieza en toda la zona afectada, que abarca unos 800 metros del río.

En primer lugar, y tras frenar el avance del purín en el río, se procedió al desvío del agua del cauce aguas arriba del lugar donde se produjo el vertido, a la altura de un camino que discurre de norte a sur, para evitar que siga lavando el purín. Posteriormente, se levantarán pequeños azudes, desde aguas abajo hacia arriba, por debajo de donde se encuentren las balsas más grandes para confinar el vertido y facilitar la extracción del mismo.

Una vez confinadas grandes cantidades de purín, se procederá al aspirado del mismo con una cisterna y un tractor agrícola. Además, el propietario de la explotación que fue el origen del vertido, se ofreció a colaborar en las labores de recogida con todos sus medios.

«Hai que agradecer a prontitude con que actuou a Confederación. Non se enteraron de nada ata onte -en referencia al domingo- e tomaron medidas tras coñecer o que pasaba», indicó la alcaldesa de Guitiriz, Regina Polín, un poco más esperanzada que el pasado lunes al ver que ya se está trabajando para tratar de retirar el vertido y limpiar una zona teñida de negro y envuelta aún en el mal olor.

«Aunque el vertido ocurrió el jueves, no fue hasta el domingo por la mañana cuando se ha comunicado el incidente a este organismo de cuenca mediante una alerta recibida en nuestro centro de control (Cecu), a través del 112», explicaban en una nota de prensa desde la Confederación del Miño-Sil.

«Una vez recibido el aviso, la Chms desplazó a varios técnicos y agentes fluviales a la zona del accidente para supervisar la situación y tomar las muestras que determinen la afección del vertido», indicaron, al mismo tiempo que dejaron claro que el pasado lunes por la mañana el comisario de aguas de la Confederación, Xoán Novoa, y el jefe territorial de la Consellería de Medio Ambiente, Carlos Vila, recorrieron la zona para comprobar in situ lo ocurrido.

La zona afectada, teñida de negro y envuelta en mal olor, abarca unos 800 metros del arroyo Boedo, afluente del Ladroil

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