Miércoles. 14.11.2018 |
El tiempo
Miércoles. 14.11.2018
El tiempo

La capital desmovilizada

NIÑOS de ocho y diez años se calzaron ayer las botas y se lanzaron a jugar al fútbol en campos aún helados y con unas temperaturas que dan tiritona solo de pensarlo. Dan envidia esos niños, que encima van tan contentos. Ellos juegan el torneo de Reyes de A Milagrosa y son todo un ejemplo de participación entusiasta. En eso no van de la mano de los adultos.

Quizás es que hay pocas causas que muevan tanto como el fútbol. O que el desinterés reina entre nosotros hasta en cuestiones que en otros lugares pueden mover masas. Y para muestra, un botón: el fiasco en la capacidad de convocatoria de Rouco Varela en Lugo hace unos días.

El cardenal vilalbés, acostumbrado en su época de arzobispo de Madrid a congregar multitudes en aquellas fiestas de la familia que organizaba en la capital para dar estopa cada año al gobierno de turno, no fue capaz de reunir en Lugo a más de 300 personas, en la fiesta de la familia que se celebró el domingo en Teixeiro. Quizá el vacío de esa fiesta sirva incluso para ejemplificar los aires de cambio en la Iglesia, tras quedar relegado el otrora poderoso cardenal con la llegada de Francisco.

Pero la baja intensidad no afecta solo a esa Iglesia que ahora parece haber quedado semidescolocada. Hasta en Podemos se ha visto esta semana en Lugo que la movilización de masas no es cosa fácil. Se cerró el proceso para elegir al secretario general y al consejo ciudadano y solo votaron 233 de los 647 lucenses acreditados para acudir a las urnas. Apuntarse para votar era voluntario, pero ni aún así acudieron a las urnas virtuales la mayoría de los que supuestamente habían decidido implicarse en el proceso.

La organización dice que la participación ha sido similar en todas partes y que los porcentajes han sido incluso más bajos en Madrid que en Lugo, pero los datos apuntan a que las cosas no son tan fáciles cuando no media el carisma de Pablo Iglesias.

Eso no quiere decir que la gente de Podemos en Lugo, liderada ahora por Javier Folgueira Lozano, no vaya a intentar ir a por todas en Lugo.

El flamante nuevo secretario general reconoce en el documento político que tuvo que presentar para optar al puesto que «Lugo no es una ciudad con un gran activismo social» y que «el músculo de la llamada sociedad civil no es demasiado grande». Pero Folgueira también recalca que hasta aquí han llegado movimientos sociales que han convulsionado el panorama político los últimos años, «como el 15-M, Stop Desahucios, Renta Básica...» y defiende que Lugo «es un perfecto resumen de lo que han sido las políticas de los partidos de la casta: corrupción, redes clientelares, alta tasa de desempleo, privatizaciones de servicios públicos, nula apuesta por la cultura y políticas medioambientales inexistentes».

Tras ese diagnóstico, el secretario general de Podemos en Lugo no descarta dar la batalla en las elecciones municipales de Lugo. Está por ver qué pasa en esos comicios y si, como ocurre casi siempre, lo que gana es la abstención.

A Podemos y a todos los movimientos políticos que en estos momentos intentan organizarse para ir a las municipales les esperan en la contienda las fuerzas más consolidadas, que también se están moviendo, aunque muchas veces sin dar titulares. En el PP dicen, por ejemplo, que llevan al menos mes y medio trabajando en sus candidaturas lucenses. Y los socialistas sienten el camino mucho más despejado ahora que han conseguido aprobar los presupuestos para la capital y, sobre todo, después de que José López Orozco haya empezado a respirar tranquilo tras ver los últimos papeles de Pokemon.

Una vida esperando por la autovía
Las grandes obras públicas han vuelto a ser noticia en Lugo. Y no porque quedara abierta ninguna de esas de las que sigue pendiente la ciudad, sino porque al fin se completó en lo esencial una de esas autovías que son clave para conectar la capital con el mundo. La A-8 no pasa ni siquiera por Lugo, pero muchos lucenses exclamaron un «al fin» cuando esta semana se abrió el último tramo asturiano de una vía que conecta todo el norte y que (da hasta pudor recordarlo) se inició ya en tiempos del franquismo.

La capital desmovilizada
Comentarios