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La cabra tira a Guntín

Cabras de la explotación Cabuxa Natur
Cabras de la explotación Cabuxa Natur
La joven Gemma San Pedro dejó Barcelona para asentarse en Guntín y montar una explotación caprina. Al principio no conocía nada sobre el sector, pero sus ganas de poner en marcha una granja ecológica lograron que ese proyecto fuera una realidad.

EMPEZAR DE CERO, pensó Gemma San Pedro cuando se le presentó la oportunidad de dejar Barcelona y trasladarse a Galicia. Esto suponía un cambio en su vida y la joven decidió apostar por ello.

Hace seis años que llegó a Guntín y, desde el principio, ya proyectaba qué podía hacer con la casa y con las tierras que había recibido como herencia. Mientras continuaba con sus estudios de Ingeniería Forestal se interesaba por conocer más sobre el mundo rural, tenía claro que al terminar la carrera quería trabajar con animales.

La joven quería que su futura explotación fuera lo más natural posible y, aunque en un principio pensaba dedicarse a la cría de cerdo celta, una visita a una granja le hizo cambiar de opinión en el momento en el que vio a seis cabras. Fue ahí cuando se inició el proyecto de Cabuxa Natur.

A pesar de que "no tenía ni idea de cabras", como reconoce, sí tenía muy claro su objetivo: producir carne de cabrito alimentado únicamente a base de pasto y leche materna.

Los inicios fueron muy duros porque de las más de 23 hectáreas de terreno que tiene en los alrededores de su casa, solamente cuatro estaban dedicadas a prado. El resto era monte que hubo que ir transformando.

Cabuxa Natur cuenta a día de hoy con un total de 320 animales, de los cuales 260 son reproductores y 60 de recría. Gemma reconoce su predilección por la raza gallega, de ahí que en sus inicios tuviera seis cabras de este tipo y actualmente cuente con más de 100.

Alimentación. Para esta emprendedora, lo primordial era que su ganado fuera natural, por eso solamente alimenta a sus cabras a base de pasto. Su objetivo es que su producción sea ecológica, certificación que espera conseguir en el próximo mes de noviembre. Para lograr esto le bastó con dejar de usar glifosato, las demás condiciones ya las cumplía antes.

Gemma San Pedro asegura que la gente no suele valorar que el producto sea ecológico y que muchas veces tiene que abaratar su precio para poder vender. Recuerda que en una ocasión contactó con unos carniceros para mostrarles su producto, pero al decirles que era natural rechazaron verlo. La joven afirma que prefieren comprarle a otros para ahorrar un poco más de dinero, aun sabiendo que esos animales están alimentados a base de leche en polvo.

Cabuxa Natur se da a conocer "a través del boca a boca y la gente siempre queda contenta", afirma, algo primordial para lograr la fidelización de los clientes.

Las épocas del año en las que se registran más ventas son el verano y la Navidad. El resto del año hay altos y bajos.

VOCACIÓN. Esta ocupación exige estar muy pendiente de los animales y dependiendo de la época del año hay más trabajo o menos. No obstante, Gemma San Pedro siempre tiene que estar al tanto del estado de sus cabras. "Son muy delicadas, las veo todos los días", dice. Las uñas son una zona muy sensible para estos animales, por eso la joven, además de mirar el rebaño en conjunto, revisa cabra por cabra para comprobar que no haya ningún problema. A pesar de que no tiene tiempo libre, asegura que no echa de menos irse de vacaciones.

En esta explotación se lleva a cabo, además, una selección de los mejores animales. De esta manera, escoge las cabras que mejor crían y cada tres años cambia los machos para evitar problemas de consanguinidad.

Esta emprendedora dice que su proyecto fue posible gracias a las subvenciones de las administraciones. "Son vitales para empezar", indica, pero considera que debería haber más ayudas para responder a las necesidades diarias que se presentan en el sector.

Para San Pedro, lo más importante son sus animales. Está encantada con sus cabras y afirma que son muy buenas madres, que no abandonan a sus crías y que no necesita darles ningún biberón. La joven asegura sentirse realizada: "Esto no es mi trabajo, es mi vida", sentencia.

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