sábado. 21.09.2019 |
El tiempo
sábado. 21.09.2019
El tiempo

La batalla está en el naval

ELP2311P47F1.JPG
ELP2311P47F1.JPG

QUIZÁ tenga razón Núñez Feijóo cuando advierte de que «los tiempos en México no son los nuestros». Pero, a estas alturas, el presidente sabe ya mejor que nadie que tampoco lo son las formas, las intenciones, las voluntades y las apariencias. Sobre todo, cuando la Xunta presencia desde el palco de autoridades una batalla campal de desenlace incierto protagonizada por dos gigantes multinacionales. En la grada de invitados se encuentran dos de los grandes astilleros con presencia en Galicia, Navantia y Barreras, sector público y privado. Y sobre un terreno embarrado, las petroleras Pemex y Repsol. Quien a estas alturas crea que los nuevos retrasos en la adjudicación de los dos floteles que se iban a construir en Galicia, a los que se sumarán encargos para la flota menor de Pemex y también su implantación en Punta Langosteira, responden a mera burocracia administrativa o son consustanciales al jaranero carácter latino, puede pecar de cándido. Porque Pemex, que se define a sí misma como paraestatal, es decir, pública, se encuentra entre las ocho primeras petroleras del mundo. Y sus intenciones para hacerse con el control de Repsol no son nuevas. Sobre este terreno de juego que es Galicia hay en el aire inversiones por nada menos que 360 millones de euros.

Es ahora el momento de la gestión política a escala transoceánica, es el tiempo de enfilar la recta final de ese proceso de licitación con las mayores garantías, ya que Galicia compite con astilleros mexicanos (algo sabido dese el inicio del proceso de adjudicación, por otra parte), y lo hace a sabiendas de que el mismo ejecutivo de Pemex que firmó con solemnidad en Raxoi el contrato de los floteles es el alfil elegido por el nuevo presidente de la multinacional para echar el segundo pulso en dos años al catalán Antoni Brufau, presidente de Repsol. Los aztecas no ocultan sus intenciones, es más, las airean, y José Manuel Carrera Panizzo, el hombre de los floteles, diseña desde Houston (Texas) la arquitectura de una operación de acoso que permita descabalgar a Brufau, paso previo para tener el camino despejado en Argentina, donde Repsol todavía dirime la expropiación de su filial YPF, oscuro objeto de deseo precisamente para Pemex. Este es el escenario, un tablero que también abarca medio mundo, y Galicia, sin comerlo ni beberlo, es moneda de cambio, con los retrasos, en ese órdago lanzado desde el D.F., sede de Pemex.

Con ese ruido de sables de fondo, es también el momento de los matices, porque se equivocan quienes, como en el PSdeG-PSOE, quieren ver una confabulación contra Galicia armada desde varios frentes, concertada, al unísono, que por lo que pintan tiene dimensones cósmicas. Hay una crisis, la de los floteles, que se resuelve con gestión, y hay otra estructural, que ilustra Navantia y su incapacidad para firmar contratos, que es como decir que no es competitiva. Nada nuevo a estas alturas. Y, en ese sentido, sí hace bien Núñez Feijóo en pedir la cabeza del presidente del astillero público, que milita en su mismo equipo, porque no es de recibo que quiera abrir expectativas asegurando que negocia en contra de los elementos una adjudicación, la de cuatro metaneros de una filial de Gas Natural y otra vez Repsol, cuyo concurso se abrió en abril y se resolvió en septiembre.

El de los metaneros de Gas Natural, filial de Repsol, de la que controla un 30%, es un contrato de 600 millones de euros ya adjudicado, por el que ahora, un poco tarde, parece suspirar José Manuel Revuelta, presidente de Navantia, un hombre que se mueve bien en los reservados pero que sabe lo justo de construcción naval. Lo suyo ha sido el cemento y también Repsol, donde fue adjunto al presidente en tiempos de Alfonso Cortina en la petrolera.

Mala conciencia la de Revuelta, que prepara un plan estratégico sin contratos sobre la mesa, que es lo sustancial, y que puede tener como pilar su propia destitución, barruntada en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Cosas de la vida, el armador de dos de esos metaneros es Elcano, que desde su privatización está en manos de José Silveira Cañizares, un hábil y discreto naviero con base de operaciones en Vigo que ha encargado la construcción de esos dos buques en Japón. ¿Por qué será?

Excepto para Navantia, abonada a una parálisis permanente, el partido sigue abierto. Está cada vez más difícil, desde luego, pero aunque solo sea por los miles de trabajadores del astillero público, también los de Barreras y los de cientos de auxiliares que se beneficiarán de las contrataciones, nunca será tarde para presionar y demostrar, al menos, que desde el plano político Galicia sí es competitiva.

NCG, una cuenta atrás con mucha miga

MUY en su línea , el FROB anuncia los pasos a dar para la adjudicación de Novagalicia. Y vuelve a sorprender, estableciendo dos rondas en la puja para las propuestas que ya están sobre la mesa, y que tendrán que materializarse a través de ofertas vinculantes antes del próximo 13 de diciembre. En ese momento se abre otra etapa. Los técnicos del organismo revelan ahora que, de no haber un proyecto «que resulte sustancialmente más favorable que el resto», se abrirá una segunda fase con las tres mejores ofertas, a quienes pedirá que realicen su planteamiento definitivo, «con la posibilidad de mejorar la oferta que hayan presentado».

Dos lecturas merece esta vuelta de tuerca inesperada, por cuanto el ministro del ramo aseguró hace apenas una semana que en un mes estaría resuelta la subasta. Es decir, planteaba la adjudicación a mediados de diciembre. Al margen del cambio de tiempos, un hábito en Luis de Guindos, si algo queda claro es que el Estado busca tensionar la puja, con el objetivo de arañar cuanto más, mejor, en el supuesto de que no se crucen en el camino presiones inconfesables. Adjudicar NCG en vísperas de Nochebuena, como parece que se deriva de este calendario, no hace sospechar nada bueno. Una hoja de ruta que, en el mejor de los casos, nos llevaría hasta enero, habida cuenta de los retrasos en un proceso paradójicamente precipitado. Por eso, quizá, haya que quedarse con esa petición de objetividad que hace el propio Feijóo a los suyos, al Gobierno y al Banco de España. Es una alarma. Porque la objetividad, en una subasta pública, es como el valor a un bombero. Se le supone. Esto tiene miga. Y mucha.

JUAN ANTONIO MUÑOZ CODINA ♦ Vigo se lleva gran parte de los nuevos modelos de PSA.

LLEGÓ casi de puntillas al primer puesto ejecutivo de la planta de PSA en Vigo, procedente de Portugal. Pero el tiempo, apenas dos años, ha permitido comprobar lo que puede conseguir un vigués dentro de la multinacional gala. Es Juan Antonio Muñoz Codina, el director general de la planta, que por momentos nos retrotrae a los tiempos de Javier Riera al frente de la fábrica, cuando Vigo se convirtió en pulmón del grupo. Ahora, la planta gallega de PSA se lleva la mayor parte del pastel en la fabricación del Peugeot 301, con destino al mercado chino. Serán precisamente las plantas de Vigo y Wuhan, en el país asiático, las que producirán hasta 130.000 unidades solo en 2014. Por todos los empleos que genera PSA en Galicia, y por un clúster de auxiliares que son ya referencia y sostén de toda una economía, bienvenido el nuevo 301.Y todo, además, cuando el grupo ajusta su producción en Francia para ganar rentabilidad.

FRANCISCO CONDE ♦ Una reforma de las cámaras pendiente que hay que abordar

EN ESTE final de año se cuentan por problemas los frentes que tiene abiertos el conselleiro de Economía e Industria. Está el naval, están los constantes conflictos en empresas emblemáticas, está la reformulación del Igape… Y también las cámaras de comercio, siempre pendientes de un hilo, y tuteladas desde la Dirección Xeral de Comercio. Con mínimas excepciones, las nueve entidades camerales buscan autor para escribir su futuro. Y ese no es otro que Francisco Conde. La agonía de estas instituciones, sin apenas vías de financiación tras el fin de la obligatoriedad de adscripción por parte de las empresas, tiene en el proyecto de ley de cámaras del Gobierno un nuevo guión, todavía no definido del todo. Y en la Xunta, la delegación de Madrid para reordenar el mapa. Lugo, con elecciones a la vista, es un ejemplo de nueva etapa.

La batalla está en el naval
Comentarios