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''Isto só pasa unha vez na vida''

A nadie se le escapaba en O Incio que el 14 de mayo de 2011 sería un día señalado en la historia del municipio. La hija de los carteros de Goó, la niña prodigio que se forjó una carrera musical a base de esfuerzo y saber hacer, estaba en Düsseldorf representando a España en el festival de Eurovisión. La ocasión era única y los vecinos se echaron a la calle para arropar a la artista, orgullosos de sus raíces. «Isto só pasa unha vez na vida», resumía María Vilariño.

La mujer, nacida en O Incio, pero residente en Monforte, le dio temprano la merienda a su nieto David y a su sobrino Iván y se presentó con los dos niños en la plaza pública de A Cruz, dispuestos a apoyar como el que más a Lucía Pérez. Como ellos, cientos de personas de todas las edades se dieron cita en el municipio para seguir en directo la actuación.

El ambiente festivo se palpaba en la calle. A mediodía se celebró la Festa do Porco Bravo, pero fue a partir de las ocho de la tarde cuando multitud de personas se congregaron en la plaza pública desafiando el frío viento para ver el festival en una pantalla gigante instalada por el Concello.

Banderolas
Los familiares de Lucía Pérez trabajaron a destajo para preparar un millar de banderolas que se repartieron entre el público hasta lograr convertir la plaza de O Incio en un mar en el que ondeaban las banderas de Galicia y de España, junto con la imagen de la cantante. «Estuvimos varias noches preparándolas, pero es un sacrificio que se hace con mucha alegría», explicaba María del Carmen Tourón, tía política de la artista.

El optimismo reinaba entre todos los presentes. «Lucía tiene mucha experiencia sobre los escenarios y lo hará muy bien», pronosticaba su primo David.

De la misma opinión era Merche Vizcaíno, quien fotografiaba el ambiente para, acto seguido, enviar las imágenes por internet a sus hermanas, residentes en Bilbao y Estella, y fans declaradas de Lucía Pérez desde sus inicios.

Entre los asistentes no sólo había un gran número de familiares y vecinos de la artista, sino también personas llegadas desde otros puntos de la comarca e incluso de fuera de Galicia. Es el caso de la familia Azcoitia que, formando una comitiva de 17 miembros —incluidos dos niños que se sabían al dedillo la canción festivalera—, se desplazó desde Asturias «expresamente» para esta ocasión.

A la espera del turno de Lucía Pérez, los niños se entretenían bailando y los mayores permanecían a la expectativa comentando la carrera de la joven y el éxito que supone ya el haber llegado hasta donde llegó. «Yo vivo en Madrid y le digo a todo el mundo con orgullo que la chica que va a Eurovisión es mi paisana de O Incio», apuntaba Antonio Arias, mientras recordaba al bisabuelo de la artista en la época en la que repartía el correo «a caballo» por tierras de O Incio.

Euforia

Recibimiento

Finalizada la gala, la fiesta continuó en O Incio, donde los vecinos preparan ya el recibimiento a su paisana. El día 29, en el pabellón del colegio, la cooperativa del porco celta de Goó organizará una jornada de degustación de estos productos, que servirá de homenaje a la artista de O Incio. «Será o noso xeito de darlle a benvida tras o paso por Eurovisión, sexa cal sexa o resultado», explicaba su presidente, Carlos Gallego, antes de comenzar la retransmisición del festival.

En la fría noche de la Terra Brava, la música de una orquesta puso el punto final a la reunión, en la que O Incio mostró su orgullo por ser una nativa de este concello la primera gallega en representar a España en Eurovisión. Y es que, según dijeron los miembros de la orquesta, «gracias a Lucía O Incio está no mapa de Europa».

Y por fin, tras 21 canciones, llegó el momento más esperado de la noche. El público se acercó espontáneamente a la pantalla y entonces se desató la euforia. Cientos de banderolas ondearon al ritmo de ‘¡Que me quiten lo bailao!’ y una nube de bengalas iluminó la noche de O Incio para transmitir fuerza a su Hija Predilecta.

Mientras, en la casa familiar de Goó, los abuelos paternos de la cantante no perdían detalle de la actuación, acompañados del padre, el hermano y dos tíos de la joven. Afrontaron el momento con la tranquilidad que da la confianza en la experiencia de Lucía Pérez —ganadora del festival de Viña del Mar— y, al término de la interpretación, irrumpieron en un sonoro aplauso. «Estamos moi contentos. O importante é que lle saíu ben e o posto no que quede é unha anécdota», aseguró el padre.

La actuación no defraudó a nadie. En la plaza de A Cruz, el público se deshizo en alabanzas a la seguridad de la cantante sobre el escenario y al modo en el que defendió el tema. Las porras se dispararon entonces y cada vez se veía más cerca la posibilidad de situarse en un puesto destacado.

Animados por la buena actuación, los vecinos de O Incio y demás fans aguardaron inquietos el momento de las votaciones y algunos aprovecharon el intervalo para llevarse algo de comida al estómago tras una intensa jornada con los nervios a flor de piel.

Los cohetes acompañaron cada uno de los puntos que recibía la canción de España y, aunque al final el resultado no fue el esperado y hubo desilusión por las votaciones, O Incio no dio ni un sólo paso atrás en la defensa de su paisana. «Isto é todo política, co ben que o fixo merecía quedar máis arriba», decían muchos de los asistentes, mientras Ana Vizcaíno, tía de Lucía Pérez, afirmaba que la presencia en Eurovisión y el desarrollo de la actuación era ya una victoria.

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