Gentes de altos vuelos


SÁBADO
En San Pedro, concierto de presentación del coro Cantar delas, que preside Julio Méndez y dirige Fernando G. Jácome. Contraviene la norma paritaria y las leyes de igualdad de género: está formado exclusivamente por mujeres. El programa recorre diez siglos de polifonía. El público, muy numeroso, sale muy satisfecho. Y sorprendido por la calidad del conjunto, inusual entre las agrupaciones corales de Lugo.  



DOMINGO
No hay día en que no lea o escuche una queja contra la llamada Ley de Dependencia, es decir, contra la arbitrariedad con que se viene aplicando. Los criterios para la percepción de ayudas estarán muy bien ponderados, no lo discuto, pero los resultados de su aplicación a veces resultan absolutamente incomprensibles. El último caso me lo cuentan hoy mismo. Un lucense, modesto funcionario de la Administración, que tiene a su cargo a su padre, rayano en la centena, y a su madre, enferma de alzheimer, ve rechazada su petición de ayuda: por lo visto, no está en la indigencia más absoluta. 

Los ejemplos similares se multiplican. A ver si va a resultar que estamos delante de otra engañifa clientelar.

LUNES
Ayer por fin pude visitar la exposición Obxectivo ¡voar!, muy bien instalada por la fundación la Caixa en una carpa levantada en la explanada del seminario (o sea, en terrenos de la antigua huerta). Muchas personas, niños sobre todo, descubren los fundamentos de los mecanismo ideados por el hombre para desafiar la gravedad: desde el sueño de Ícaro a los modernos reactores.

Me hubiera gustado que el comisario de la muestra (ahora todas las exposiciones tienen comisario, como las novelas de Maigret), ya que estamos en Galicia, hubiese dedicado un rincón de la misma a nuestros aviadores. Las grandes figuras pioneras de la aviación en Galicia: Piñeiro, Loriga, Iglesias Brage, nuestro Parga Cerezo… 

Piñeiro era de Mugardos y, según cuentan, se había hecho aviador un poco por libre, luego de ver volar al famoso Vedrines. Piñeiro voló en Ribadeo el año 1919: hay constancia fotográfica. Vecino de Piñeiro, de Ferrol, era Iglesias Brage, el que hizo la travesía del Atlántico en el Jesús del Gran Poder. Cuando la República formaba en las filas de Lerroux. Años después de la guerra dirigió el aeropuerto de Lavacolla. En cuanto a Joaquín Loriga, se hizo famoso en toda España por el viaje a Manila. En Lalín, su pueblo, tiene un momumento, obra de Asorey.

Yo creo que nuestro paisano Julián Parga Cerezo (que tiene calle en Lugo, aunque en algunos servicios municipales la desconozcan) habría llegado a ser un as de la aviación, si no hubiera fallecido tan prematuramente, a los 25 años, a consecuencia de un accidente de aviación en Burgos. En agosto de 1927. Meses antes había sobrevolado la capital lucense y había lanzado unas octavillas de salutación y homenaje al alcalde López Pérez. En aquel vuelo le acompañaba Bermúdez de Castro, otro aviador gallego, muy vinculado a Viveiro: su familia mantiene todavía el patronazgo de la capilla del Ecce Homo, en A Misericordia. 

MIÉRCOLES
Se me había pasado el reportaje de Otero Ricart sobre la etapa gallega de Marcial Lafuente Estefanía. Me lo envían ahora. La literatura de emboscados es un tema que me gusta mucho. En nuestro Cien portadas se contiene un interesante recuerdo de Eduardo de Guzmán (Edward Goodman). González Ledesma alude frecuentemente a su época de Silver Kane. Falta un buen trabajo sobre Miguel Oliveros Tovar cuando era Keith Luger.

JUEVES
Como consecuencia de la excursión a Uruguay de los pollos de las fundaciones comarcales y representaciones municipales de Lourenzá, Mondoñedo, Viveiro y Ribadeo, encabezadas por los respectivos alcaldes, amenazan chuzos de punta. Atentos a las preguntas que se avecinan no sólo en corporaciones sino también en órganos partidistas. Los tiempos no están para vacaciones por cuenta del erario.

VIERNES
Mañana, en la catedral de Lugo, rezo de vísperas de la infraoctava de Lugo, con asistencia del alcalde de Santiago de Compostela, en funciones de delegado regio. Y el domingo, acto y procesión de la ofrenda. Parece que el obispo quiere revitalizar la solemnidad del Corpus Christi. A ver si lo consigue, cosa que no resultará fácil. Por lo de pronto, la participación en la procesión de los policías locales en uniforme de gala es más que dudosa, por no decir altamente improbable.

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