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Galicia despide con el ''corazón herido'' a los cuatro fallecidos en Rois

Imagen del entierro de esta tarde. (EFE/LAVANDEIRA JR)

Galicia ha despedido hoy con el "corazón herido" a las cuatro personas que el sábado fallecieron en un trágico accidente de tráfico en Rois (A Coruña), las hermanas 'Rosi' y María del Carmen Bouzón Blanco, el marido de ésta última, Alejandro Hermo Rosende, y José Manuel Gándara Vila.

En una tarde lluviosa, el dolor tomó la iglesia de San Martiño, en Noia, donde residían los tres miembros de una familia conocida en la villa que se dejaron la vida en la carretera. Una desolación que ha embargado al propio párroco, que se ha referido a la "tristeza y consternación" que provoca la muerte, más aún cuando es inesperada.

Todo religioso, ha señalado, ha de decir ante casos así palabras de esperanza y de consuelo, y por ello ha recordado lo que dice el propio Jesucristo cuando alude a que es la resurrección y la vida y todo el que crea en él, aunque haya fallecido, vivirá.

El sacerdote ha acompañado en su desconsuelo a los familiares y amigos de las víctimas, lo ha hecho en este "momento triste", que afrontan doloridos, y les ha pedido que saquen fuerzas para no perder la calma.

Ha señalado que existir, vivir, no es solamente disfrutar, conseguir dinero y acaparar fama, como equivocadamente creen algunos, porque la vida únicamente "tiene pleno sentido desde la fe", y en ello han de pensar.

"Alejandro, María del Carmen y Rosa María gozan ya desde otro ángulo" de la compañía de Dios, ha remarcado, ante una iglesia abarrotada, al igual que buena parte de la Plaza del Tapal, desde la que muchos han seguido el funeral pese a las inclemencias meteorológicas.

Los parientes de estos tres vecinos han accedido a la basílica sostenidos por gente de su círculo íntimo, para evitar desfallecer, y en el interior del templo, aparte de llantos, hubo algún mareo, y a una señora mayor fue necesario conducirla al exterior para que le diese el aire.

En Compostela se celebró el funeral del otro fallecido, José Manuel Gándara, natural de la capital gallega, y cuyo último adiós se le dio en la iglesia conventual de San Francisco.

El cura lamentó en el acto religioso las trágicas situaciones que a veces se viven, que se cobran vidas jóvenes, puesto que todos se movían entre los treinta y cuarenta años, y que dejan "a nivel social el corazón herido".

Con la ermita llena, ha asegurado que estos momentos de dolor muestran siempre que la sociedad es "más sensible, más delicada y más humana" de lo que parece, puesto que el luto que se siente es común.

Ha afirmado este párroco que José Manuel, casado en Outes (A Coruña), deja en este mundo "dos semillas", que son sus hijos.

Imagen del entierro de esta tarde. (EFE/LAVANDEIRA JR)

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