Gadafi pudo financiar la campaña de Sarkozy en 2007, según 'Libération'

Un contrato de 2007, por el que Francia vendió al régimen libio de Muamar al Gadafi un sistema de espionaje por internet, pudo haber servido para financiar la campaña electoral ese año del actual presidente francés, Nicolas Sarkozy, según unos documentos publicados hoy por Libération.

Sarkozy había descalificado anoche como "grotesca" la tesis de que unas comisiones del contrato de la compañía francesa Amesys con Libia acabaron en las cuentas de su campaña de 2007, después de que el sitio de información Médiapart hubiera avanzado algunos de esos documentos.

Hoy, el periódico de izquierdas añadió algunos elementos de sospecha, en particular que fue el exministro del Interior Brice Hortefeux, una de las personalidades más próximas a Sarkozy, quien aparece identificado en las notas incriminatorias como quien participó en el supuesto montaje financiero de las comisiones.

Hortefeux replicó, con respecto a las insinuaciones de haber gestionado 50 millones de euros salidos de la venta del material de control de internet que sirvió al régimen de Gadafi Amesys (filial de Bull), que "todo es absolutamente falso" y se negó a comentar en detalle por lo "ridículo" del contenido.

La base de las sospechas son unas notas, en manos de la justicia, de Jean-Charles Brisard, responsable de una empresa de espionaje y amigo del médico Didier Grosskopf, quien trató a miembros de la familia Gadafi.

Esas notas son apuntes de Brisard que resumen conversaciones con Grosskopf en el que el facultativo le contaba las operaciones de las que fue testigo en Libia, y en particular la participación de la negociación con el intermediario, el franco-libanés Ziad Takieddine.

Libération reconoció que hay muchas dudas sobre el valor y el sentido de esas notas, ya que las supuestas comisiones podrían ser la remuneración de Takieddine, e incluso todo podría ser un montaje de Brisard contra el intermediario, sobre todo si se sabe que la exmujer del franco-libanés, Nicola Johnson, entregó a la justicia muchos documentos en clara muestra de despecho.

Takieddine desmintió "con el mayor vigor" a Libération las alusiones a una financiación política y además de descalificar la veracidad de lo que puedan haber contado Brisard y Grosskopf, admitió que las relaciones entre Libia y Francia pasaban en aquel momento por sus manos.

Las diversas piezas potencialmente incriminatorias están en el sumario de instrucción del atentado de 2002 en Pakistán contra ingenieros franceses que trabajaban en unos submarinos vendidos a ese país, y que se sospecha que pudo estar relacionado con supuestas comisiones para campañas políticas en Francia.