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Fuga de políticos lucenses

Concentración del PP contra el plan de empleo ante el palacio de San Marcos. Foto: PEPE TEJERO
Concentración del PP contra el plan de empleo ante el palacio de San Marcos. Foto: PEPE TEJERO

LA FUGA DE talentos al exterior es un mal endémico en Lugo y, en los últimos años, por la crisis que no cesa, se ha convertido en una auténtica desgracia. Jóvenes, cargados de energía, proyectos y formación, pagada e impartida aquí, huyen de la provincia, muchos al extranjero, no ya para buscarse un futuro mejor, sino, simplemente, para encontrar un sitio en el que vivir de una manera digna. De un modo semejante, aunque más que por necesidad sea por ambición, parece que los líderes de los dos principales partidos de la provincia, el popular José Manuel Barreiro y el socialista José Ramón Gómez Besteiro, también andan a la fuga, proyectando su carrera política fuera de los límites territoriales de la provincia, el primero, desde su cargo de portavoz del PP en el Senado y el segundo, desde su despacho compostelano de secretario general del PSdeG.

La proyección exterior de ambos políticos se comprueba simplemente con ver un informativo de la televisión o echando una ojeada a la prensa diaria. Barreiro sale de forma bastante habitual muy cerca del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en las fotos e imágenes de actos celebrados en la capital española e, incluso, los lucenses pueden desayunar al mismo tiempo que ven una entrevista con el senador en alguno de los programas matinales de las cadenas nacionales de televisión. Besteiro, por su parte, sale en la TVG bastante más a menudo por alguna cuestión de ámbito autonómico que como presidente de la Diputación de Lugo, mientras en las páginas de los periódicos su imagen ha volado de las secciones de provincia a las destinadas a la actualidad gallega.

Barreiro fue, de los dos, el primer ‘explorador’ que se atrevió a poner un pie fuera del territorio lucense y lo hizo rápido y con éxito. Se inició en la política en 1995, impulsado desde el palacio de San Marcos por la mano del entonces indiscutido líder del PP en Lugo, Francisco Cacharro Pardo, cuyo puesto ocuparía años después el entonces novato. Empezó como concejal de economía en el Ayuntamiento de la capital, con el primer gobierno popular del consistorio lucense que tenía mayoría absoluta y que presidía el ahora diputado en Madrid, Joaquín García Díez, pero, en solo dos años, ya tenía escaño en el Parlamento de O Hórreo, al que se dedicó a tiempo completo a partir de 1999, en un claro indicio de su proyecto. A partir de ese momento, cada vez se hizo más notable su presencia en la política autonómica y en el 2003, Manuel Fraga lo nombró conselleiro de Medio Ambiente, para convertirse al año siguiente en vicepresidente segundo de la Xunta. Tras la caída del Gobierno popular, Barreiro disputó simpar batalla con el actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para dirigir la barca de los populares gallegos y devolver al PP a la presidencia de la Xunta. No le sonrió la fortuna y ganó el ourensano, por lo que Barreiro replegó velas, regresó a Lugo para reponer fuerzas y aspiró a presidir la Diputación en 2007, pero se quedó como portavoz de la oposición. Sin embargo, su trayectoria iba a tomar un nuevo camino, en esta ocasión centrado en puntos más elevados situados en la villa y corte de Madrid. Entre el 2008 y el 2011, combinó su puesto en la Diputación con el Senado, pero, tras su nombramiento como portavoz popular en la Cámara Alta, cedió el protagonismo en el organismo provincial a Elena Candia.

Por su parte, el currículum de Besteiro es bastante más corto, pero no por ello menos sorprendente y rápido. El secretario general de los socialistas gallegos se inició en la política en 1999, en el equipo con el que José López Orozco llegó a la alcaldía de Lugo. En el Ayuntamiento, estuvo dos mandatos, en los que compartió la portavocía del grupo de gobierno con la concejalía de urbanismo y su escaño de diputado provincial, hasta que, tras las elecciones de 2007, se convirtió en presidente de la Diputación. Pero, lo realmente sorprendente de su carrera política fue el ascenso a la secretaría general del PSdeG, tras unas primarias en las que pasó de ser un desconocido fuera de Lugo a arrasar en votos por toda Galicia, con una teoría política basada en la cercanía con los militantes, que le hizo rodar miles de kilómetros por las cuatro provincias.

Los partidos no son ajenos a la fuga de sus líderes y a sus ausencias de la provincia, algo que se nota, porque los organigramas de ambas formaciones, y en el caso de los socialistas de la institución que presiden, la Diputación, se han visto alterados de hecho y, en el PSOE, hasta de derecho.

Sería de ingenuos pensar que Barreiro no sabe casi todo lo que se cuece en torno al PP lucense, pero el día a día de la formación realmente está en manos de su secretario general, José Manuel Balseiro, un hombre fuerte de los populares en la provincia, pero también secretario del Parlamento gallego, por lo que su presencia en Santiago es continua. Para cubrir el frente de la Diputación, la bandera la enarbola Elena Candia, que en los dos últimos años se ha curtido mucho en la escena política, pero que todavía arrastra el lastre de que su anterior experiencia se limitaba a la de concejala del Ayuntamiento de Mondoñedo.

En estas condiciones, el gran engranaje que tiene el PP en la provincia de Lugo sigue siendo muy sólido, como demuestran los cada vez mejores resultados electorales, pero no está en estos momentos tan engrasado como en otras épocas. Prueba de ello, fue la concentración convocada por el PP contra el plan de empleo de Besteiro, en la que la plaza de San Marcos se quedó un poco grande para acoger a cientos de personas, pero bastantes menos de las tres mil que se dieron cita en la pulpada popular de San Froilán de este año. Desde luego, había manifestantes, pero no tantos como se esperaban en la campaña más potente contra Besteiro que organizó el PP desde el 2007, que llegó al Parlamento gallego y que llenó los buzones de propaganda.

Mientras, en el PSOE, Besteiro compagina las mañanas en su despacho de San Marcos con las tardes en Santiago. Para dirigir el partido en la provincia ha pasado el bastón a González Santín, también parlamentario autonómico y que todavía está despegando para volar en solitario, mientras en la Diputación, el portavoz socialista, el veterano Manuel Martínez, comparte un protagonismo cada vez mayor con las dos grandes apuestas de Besteiro en su equipo de gobierno, Pilar García Porto y Álvaro Santos, habituales suplentes del presidente en los actos que se desarrollan en la provincia, ambos jóvenes y con ilusión, pero, por el momento, un poco escasos de peso político.

El futuro de Barreiro y Besteiro está por dilucidar, pero cuanto más lejos lleguen, mejor para Lugo. Está demostrado que cuando un político lucense ocupa un alto cargo, bien sea en la Xunta de Galicia o en el Gobierno central, la provincia resulta beneficiada. El último ejemplo fue José Blanco, de cuyo paso por el Ministerio de Fomento quedan varias muestras fehacientes en la provincia.

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