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Esplendor otoñal en Monterroso

De arriba a abajo, un hombre carga con un saco de castañas. Blanco saluda a García Díez y Barreiro en presencia de Besteiro y Gato. Puestos en los que se podía adquirir productos tradicionales y de temporada como nueces, quesos y ajos. La Cúpula aba
De arriba a abajo, un hombre carga con un saco de castañas. Blanco saluda a García Díez y Barreiro en presencia de Besteiro y Gato. Puestos en los que se podía adquirir productos tradicionales y de temporada como nueces, quesos y ajos. La Cúpula aba

Más de 100.000 personas se dieron cita ayer en Monterroso para disfrutar de la tradicional Feria de Santos, una cita con cinco siglos de historia que estrenó su reconocimiento como fiesta de interés turístico gallego. Los asistentes pudieron disfrutar de un millar de puestos y un mercado ganadero con 1.600 reses a la venta.


La feria de Santos de Monterroso volvió a demostrar ayer, como cada 1 de noviembre, su gran poder de convocatoria, al reunir a más de 100.000 personas.

El tiempo acompañó y hasta el sol hizo acto de presencia para contribuir a la celebración, por todo lo alto, de la primera edición de este mercado con el reconocimiento de feria de interés turístico gallego, tras 500 años de historia.

Miles de personas llegadas de todos los puntos de Galicia, e incluso de otras comunidades, comenzaron a llenar Monterroso desde primera hora de la mañana, aunque la máxima afluencia se registró a partir de las doce, cuando llegó a resultar complicado moverse entre el millar de expositores instalados tanto en la Cúpula como en una docena de calles de la localidad.

En la Cúpula se concentraron la mayoría de los puestos de alimentación. Entre ellos, los pertenecientes a unos 300 pequeños productores que presentaron sus productos tradicionales. Especial éxito tuvieron los frutos de la temporada, como las nueces y las castañas, pero también fueron muy demandados los quesos, la miel y los embutidos.

Uno de los vendedores era Antonio Fernández, de O Saviñao, para quien «esta é a feira máis importante de cantas vin na miña vida». Tanto es así que es el único mercado al que acude con sus nueces, castañas, ajos y miel de producción propia, y lo hace desde principios de los años 90. «E sempre está ateigado de xente», dice.

A tope estaban también las pulperías instaladas en la localidad. Desde antes de la una, la gente se agolpaba a la entrada de los establecimientos, donde conseguir sitio era prácticamente imposible.

El pulpo fue el manjar más solicitado, pero no el único que se pudo adquirir en el mercado. El churrasco, los churros y los dulces sirvieron también para reponer las fuerzas de muchos de los asistentes. Julio Gens triunfó con sus rosquillas caseras, traídas desde Padrón. «A xente pasa por diante do posto e chámanlle a atención as nosas rosquillas. Ao final, son moitos os que se deciden a picar algo», explica.

La oferta era también amplia en la docena de calles reservadas para la instalación de cerca de 500 expositores. En estos puestos se podía adquirir casi de todo, desde ropa hasta flores o maquinaria agrícola, pasando por las antigüedades y los productos elaborados a mano por artesanos. Si algún producto tuvo ayer poca aceptación, esos fueron los paraguas, aunque los vendedores no se cansaban de repetir sus ofertas.

Ganado

El mercado ganadero, referente ya para los profesionales del sector, repitió la excelente acogida de otros años. Y fueron los cerca de 400 caballos expuestos los que llamaron de forma especial la atención del público. Estos animales están muy ligados al origen de la Feria de Santos, hace ya cinco siglos. Y tal sigue siendo su aceptación que ayer también se podían adquirir equipos completos para practicar la equitación.

En el mismo recinto se pusieron a la venta un centenar de vacas, 500 ovejas y 600 cerdos.

Visitas

Entre los asistentes a la feria de Monterroso se dejaron ver representantes de la vida social y política. Así, junto al alcalde, el socialista Antonio Gato, visitaron el ferial el ministro de Fomento, José Blanco; el presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro; y el subdelegado del gobierno, José Vázquez Portomeñe.

Por su parte, el portavoz municipal del PP, José Rojo, estuvo acompañado por el presidente provincial de los populares, José Manuel Barreiro, y el diputado nacional Joaquín García Díez.

ORGANIZACIÓN
Una cita en la que nada queda al azar

En toda concentración masiva de gente suelen repetirse los mismos problemas, entre los que destacan la dificultad para aparcar o los temidos robos de carteras. Los organizadores de la Feria de Santos de Monterroso presumen, no obstante, de solventar con éxito estas dificultades. Pero para lograrlo, saben que no pueden dejar nada al azar. Así, para el estacionamiento de los vehículos de los miles de visitantes reservaron este año ocho zonas, ubicadas en las entradas de la localidad y en los viales del polígono industrial. Esta decisión resulta cómoda para los usuarios y reduce de forma considerable los atascos.

Dispositivo de seguridad

Conscientes del poder de convocatoria de la Feria de Santos, la Guardia Civil desplegó ayer en Monterroso 14 patrullas, que se encargaron de controlar las principales entradas a la localidad y los accesos al recinto ferial y al mercado ganadero, lo que permitió una circulación bastante más fluida. Además, en la zona trabajaron varios agentes especializados en seguridad -con el fin de disuadir a los carteristas-, seis policías locales de Chantada y personal del Grumir de Monterroso. Un amplio dispositivo que contribuyó en gran medida a que la jornada festiva se desarrollase sin incidentes.

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