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Ese irrefrenable impulso de leer

Claudio Rodríguez Fer.
Claudio Rodríguez Fer.

En vísperas de la celebración del Día del Libro, el próximo lunes, lucenses de distintos ámbitos cuentan algo más sobre otra faceta suya, con frecuencia desconocida, y que todos comparten: una pasión intemporal por la buena lectura. Sacan tiempo de sus obligaciones habituales, a menudo concentradas en aprestadísimas agendas, para entregarse al contacto con las páginas de un libro... o con la pantalla de un e-book.

En él confluyen obligación y devoción. El escritor y profesor universitario Claudio Rodríguez Fer lee a diario, a veces precisamente por razones de trabajo, si bien confiesa ser «un lector do que me interesa, pero non un consumidor que le por ler, e moito menos productos de consumo». Sus espacios para entregarse a uno de sus placeres encuentran hueco de un modo diferente al convencional debido a su dinámica laboral, y precisamente por ello aborda menos la lectura en tiempo de descanso, cuando se va de vacaciones «ou cando gozo da intimidade compartida», como el mismo puntualiza en referencia a su inseparable compañera de vida, la también escritora y docente Carmen Blanco. Con ella relaciona, asimismo, alguno de los títulos literarios que más le han influido en algún momento de su vida. La razón se aleja de sesudos argumentos para centrarse en uno tan básico como trascendental sería para su vida: «Influime a poesía de Pimentel porque foi o motivo do inicio da miña primeira conversa con Carmen Blanco». Pero también se reconoce ‘tocado’ por otros textos -apunta como su género favorito «a ruptura de xéneros»- tan heterogéneos como la novelística de Dostoievski y Tolstoi o la poesía de Whitman y Breton, «e quizais ‘Robinson Crusoe’, de Daniel Defoe, que me fascinou».

El último libro que ha leído ha sido un original de una «excelente obra sobre María Casares, de María Lopo, que sairá proximamente», dice, y lo ha hecho también alejándose de estereotipos. Nada de leer en la cama ni de tener libros encima de la mesita de noche -no tiene mesita de noche-, sus tiempos muertos no se sitúan ahí sino en otros momentos, como los desplazamientos en viajes, en los que se deja acompañar por «textos misceláneos de Cortázar».

En el Día del Libro, o en cualquier otro, un texto es para este escritor un buen recurso para regalar que él suele utilizar a menudo. No así a la inversa: «Os libros para min prefiro adquirilos eu», sentencia.

Gusto por la psicología

El personaje que la acerca cada semana a millones de hogares españoles, con la serie de Telecinco ‘La que se avecina’, es el de una singular psicóloga. La actriz de origen vilalbés Cristina Castaño cuenta que, al margen de coincidencias anecdóticas, son precisamente los temas relacionados con la psicología los que más le interesan. Para muestra, un botón: el título que esta temporada tiene entre sus manos «en los momentos en los que estoy relajada en casa -a veces me quedo leyendo un domingo por la tarde y estoy cuatro y cinco horas sin parar- o salgo a dar un paseo por el campo. Y, si estoy muy enganchada, incluso en el camerino, entre sesión y sesión de rodaje de la serie». Esta vez su ‘enganche’ es a ‘Miedo a la vida’, de Alexander Lowen, un texto que aborda «la importancia de la relación con los padres durante la infancia y como la memoria de las experiencias con las que crecemos nos acompañará durante el resto de la vida e influirá en ella. Es un libro que me recomendaron y que, efectivamente, me está resultando muy interesante», añade.

Su idilio con la lectura comenzó precisamente en esa etapa, en la primera infancia «con libros de Disney. Quizás de modo premonitorio, yo interpretaba a todos los personajes de la historia y los repetía una y otra vez hasta que me salían bien». Pero si tiene que elegir un título que la haya marcado especialmente, no duda en quedarse con ‘La vieja sirena’, de José Luis Sampedro. Lo leyó a los 20 años y lo primero que la atrajo de él fue «el gusto por identificarme con su protagonista, una sirena, un ser único de larga melena pelirroja pero, sobre todo, porque su lectura me abrió mucho la mente al interés por el conocimiento de las relaciones humanas», añade.

Pero, mujer actual y práctica por definición, además de los textos referidos a la psicología, reconoce sin titubear que el próximo libro que prevé adquirir es «el de recetas para la Termomix, me la acabo de comprar porque ni me gusta ni sé cocinar».

Todo un carácter tocado por el éxito, como el del triatleta del equipo lucense Cidade de Lugo Fluvial Javier Gómez Noya. Pese a la intensa actividad propia de un deportista de élite, cuenta que suele leer a diario, «e incluso intensifico este hábito en las épocas en que estoy de viaje o en concentraciones fuera de España».

Estos días se encuentra en Israel y justo antes de su partida, a mediados de semana, adelantaba que «pararé en el aeropuerto a comprarme un par de libros. Seguramente busque uno que tenga relación con este país, que visito por primera vez, y otro en función del estado de ánimo que tenga». A Javier le tocaba comprar, porque su última adquisición estaba recién terminada: una biografía sobre Rafa Nadal que define bien sus gustos literarios, «biografías de deportistas, músicos o personajes famosos de otros campos», concluye.

Menos dado a escoger los libros por sus géneros es el diseñador de moda lucense Jorge Acuña. Quizás por ello, dice haber encontrado «títulos que me han apasionado en casi todos ellos». Con la faceta creativa en los genes, Acuña asegura que «es la cultura que consumimos la que nos inspira cuando creamos, así que todas las obras que me han conmovido por algún motivo me han influido en mayor o menor medida. Y ‘Lolita’, de Nabokov, es una de las que más», relata.

Lector diario, a fuerza de arañar tiempo a las últimas horas de vigilia del día, desafía a una vista a menudo cansada por su tipo de actividad para entregarse a una de sus aficiones favoritas. Aunque no llega a ser «de los que no tienen televisión, sí trato de leer todo lo que mi tiempo libre me permite, pero, eso sí, siempre sobre soporte de papel, no tengo e-book». Refrenda esta elección recordando, a modo anecdótico, que «el verano pasado un amigo me pidió que le diera mi opinión sobre el borrador del ensayo que estaba escribiendo y tuve que leerlo en mi iPhone. La experiencia fue tan traumática que tengo casi pánico a leer en pantallas».

Así que el último del que disfruta, ‘Los placeres y los días’, de Proust, lo disfruta página a página, tocando sus hojas de papel.

Leyendo y releyendo

El expresidente de la Diputación Provincial de Lugo, Francisco Cacharro, retirado de la actividad pública, dice disponer ahora de todo el tiempo libre con el que no contó a lo largo de su larga e intensa carrera política. Y lo aprovecha tanto que asegura que «le dedico a la lectura todos los momentos que considero oportunos, e incluso de cuando en vez releo obras que había visto en su momento con prisa, sin profundizar». La historia, el ensayo, la novela -la histórica, en especial- son los contenidos de los libros que llenan las repletas estanterías de quien dice leer durante todo el año. Lo ha hecho siempre, desde los primeros cuentos tradicionales en la infancia hasta la última obra recién terminada, un texto del profesor Richard Billows titulado ‘Julio César. El coloso de Roma’, «un documentado estudio sobre el personaje del título y la Roma de entonces». Ya piensa en el siguiente.

Desde niño

Como él, el subdelegado del Gobierno en Lugo, Ramón Carballo, confiesa ser n asiduo lector desde niño, época de la que rememora su pasión por los cómics, «como los de ‘Mortadelo y Filemón’, cuyas peripecias lograban engancharme durante horas, si bien el primer libro que recuerdo haber leído es ‘El lazarillo de Tormes’, dice.

Hoy, sus momentos de ocio son pocos, casi recién estrenado en su nuevo cargo. Aun así, saca tiempo para una afición de siempre «que procuro no abandonar» y que lo lleva sobre todo a la novela, aunque también se reconoce como «un gran lector de artículos científicos relacionados con la medicina y la veterinaria», tan vinculados a los estudios de este licenciado en Veterinaria por la Universidad de León.

Novela es lo último que ha consumido -‘El juego del ángel’, de Carlos Ruiz Zafón- y novela es también la que estos días descansa sobre su mesita de noche, ‘La princesa de hielo’, de Camilla Läckber, «un libro entretenido, fácil de leer, pero con una trama intrigante que engancha desde el principio», según él lo define.

No excesivamente dispuesto a obsequiar ni a sentirse obsequiado con libros, quizás porque entiende esta afición como muy vinculada a los gustos personales de cada cual, sí asegura, en cambio, optar de forma habitual por «frecuentes intercambios de lecturas, tanto con familiares como con amigos», termina.

Títulos que marcaron las distintas etapas de sus vidas

 

   

 Cristina Castaño, actriz

Apasionada de todos los temas relacionados con la psicología

Infancia: ‘El pequeño vampiro’, de Angela Sommer-Bodenburg.

Adolescencia: ‘Viento del este, viento del oeste’, la primera novela de Pearl S. Buck, publicada en 1930.

Edad adulta: ‘La vieja sirena’, de José Luis Sampedro, ambientada en la Alejandría del siglo III, a caballo entre la realidad y la mitología.

 

   

Javier Gómez Noya, triatleta

Curiosidad por las biografías de deportistas, músicos y famosos

Infancia: ‘Viaje al centro de la Tierra’, uno de los relatos fantásticos de todo un clásico, Julio Verne.

Adolescencia: ‘Los pilares de la Tierra’, del autor Ken Follett.

Edad adulta: Cualquier biografía de deportistas o músicos, la última, una sobre el tenista Rafa Nadal, firmada por John Carlin.

 
     

Jorge Acuña, diseñador de moda

Dejando que la cultura escrita le inspire a la hora de crear

Infancia: ‘Momo’, de Michael Ende.

Adolescencia: ‘Corazón tan blanco’, de Javier Marías, y ‘San Manuel Bueno, mártir’, de Miguel de Unamuno.

Edad adulta: ‘Memorias de Adriano’, de Marguerite Yourcenar, uno de los grandes títulos de la novela histórica.

 
     

Francisco Cacharro, político retirado

De los cuentos tradicionales de niño a la novela histórica de hoy

Infancia: ‘Platero y yo’, de Juan Ramón Jiménez.

Adolescencia: ‘Ideas y creencias’ y ‘Tríptico’, de José Ortega y Gasset.

Edad adulta: ‘España, un enigma histórico’, la obra cumbre, en dos volúmenes, del historiador Claudio Sánchez-Albornoz.

 
     

Ramón Carballo, subdelegado del gobierno en Lugo

Un decidido gusto por la novela y los textos sobre veterinaria

Infancia: ‘El lazarillo de Tormes’ y ‘La isla del tesoro’, de Robert Louis Stevenson.

Adolescencia: ‘Todas las cosas brillantes y hermosas’, de James Herriot.

Edad adulta: ‘La catedral del mar’, de Ildefonso Falcones, y ‘Los pilares de la Tierra’, de Ken Follett.

 
         

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