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Érase una vez Vilarxubín

Pontenoveses el pasado domingo en Vilarxubín. (Foto: Vicente Ansola)
Pontenoveses el pasado domingo en Vilarxubín. (Foto: Vicente Ansola)

Cuando Vilarxubín y otros pueblos del interior pontenovés parecían abocados a la despoblación, al igual que otras aldeas ahora fantasmas de A Ponteonova, como Ínsua, Labrada o Gabeás, apareció un hombre capaz de motivar a la vecindad para luchar por lo que es suyo y que no desaparezca el encanto de este entorno rural. El fotógrafo cántabro Vicente Ansola no sólo rehabilitó una vivienda en Vilaeimil, sino que publicó un libro con instantáneas sobre estos lugares que expondrá también en galerías de todo el mundo.

Ansola vive a caballo de su Cantabria natal y de A Pontenova desde hace algo más de cuatro años porque quedó prendado de esta zona del interior mariñano. Tal es su compromiso con estos pueblos que puso su experiencia como fotógrafo al servicio de las gentes que habitan estas aldeas, retratando lugares y costumbres, en instantáneas que quedaron recogidas en el libro O Pobo das Néboas, publicado por el Concello pontenovés con fondos autonómicos para potenciar la reserva de la biosfera del río Eo, Oscos y Terras de Burón.

Tres de esas imágenes le valieron el haber sido seleccionado, recientemente, entre los mejores fotógrafos del mundo por el prestigioso certamen internacional de fotografía Hasselblad Masters de 2010. El premio contempla la exposición de las fotos ganadoras en varias salas de todo el mundo, por lo que A Pontenova se conocerá desde Tokio a Nueva York.

Trasno

Ansola ha logrado motivar a los vecinos de estas aldeas casi en peligro de extinción con un objetivo claro: «Lograr que la Administración aplique alguna figura de protección para el patrimonio etnográfico de la zona». Recuerda, por ello, la consigna de estos habitantes: «Vilarxubín, non imos deixarte morrer», porque «si estas aldeas desaparecen -continúa el fotógrafo- quién nos protegerá de los móviles, del párking limitado, de los mp3 y demás artilugios de ruidos desagradables», se pregunta.

Para atraer visitantes al interior pontenovés y reivindicar su protección, los vecinos inventaron una leyenda en torno a la estatua de un duende o trasno que el pasado domingo, el pueblo entero colocó a la entrada de Vilarxubín, localidad considerada «la capital de la TDT, es decir, del Triángulo de los Trasnos». La fábula reza que «fotografiarse junto al trasno le dará suerte a aquel que lo haga y le permitirá convertirse en otro ser mitológico, cuando se vida se apague, por lo que vivirá feliz para siempre en las fragas de la TDT».

Película

El interior pontenovés, en concreto el de la parroquia de Bogo y el de la Casa do Figaldo en Machuco, también se divulgará gracias al estreno, el próximo día 9 en A Coruña y el martes 21 en Madrid, del cortometraje ‘Adivina quién viene a comer mañana’, de Pepe Jordana, con actores como María Castro y Chete Lera.

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