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Absuelto por la Audiencia porque el fraude era demasiado burdo

Eloy Castro
Eloy Castro
El lucense, que cuenta con un amplio historial de condenas firmes, suma también un buen número de exculpaciones. En este caso, el tribunal cree que el comprador del camión no hizo las comprobaciones exigibles de su estado

Eloy Castro acumula un amplísimo historial policial, que en estos momentos incluye más de una veintena de denuncias activas por toda España, en lugares como Barcelona, Oviedo, Navia, Corvera, San Sebastián, Bilbao o Pamplona. Del mismo modo, en su historial judicial figuran un buen número de condenas firmes, pero también es cierto que puede presumir de no pocas absoluciones.

Una de las más peculiares es la que firmó en octubre pasado la Audiencia Provincial de Lugo, que lo absolvió de un delito de estafa porque el comprador no tuvo "la mínima diligencia exigible" para proteger sus propios intereses en una operación tan burda que "hubiera bastado una simple comprobación del objeto vendido y una mera lectura de la documentación en que se materializó la operación" para haber descartado la compra.

La Audiencia revocaba así la condena por estafa que previamente le había impuesto el juzgado Penal 1. Según los hechos probados recogidos en la sentencia, Eloy Castro, que en 2011, después del cierre de Autocentrum, había puesto un negocio de venta de camiones usados, acordó la venta de uno de ellos que un cliente había visto anunciado por internet. Acordaron un precio de 30.680 euros por un camión Man con 438.000 kilómetros.

La entrega final y la firma de documentos se hizo en el aeropuerto de Santiago, "sin que previamente a la firma y a la recepción del vehículo hiciesen ningún tipo de comprobación o verificación".

Los papeles que el comprador había firmado incluían un contrato en el que figuraba un precio de 11.550 euros para una camión de 398.000 kilómetros, "manifestando el comprador su conformidad con la lectura del odómetro y renunciando a cualquier reclamación". Además, firmó otra declaración que aseguraba que había sido informado de los defectos y otro más por el autorizaba a Eloy Castro a hacer mejoras en el vehículo.

Cuando el camión empezó a dar problemas, muy pronto, ya era tarde. "Ciertamente, no escapa a nadie lo extraño que supone realizar en un vehículo defectuoso, con un precio de 11.550 euros, diversas mejoras que ascienden a un importe notablemente superior, 19.130 euros", dice la Audiencia. "También resulta extremadamente extraño que una persona que pretende adquirir un vehículo cuyo coste final es superior a 30.000 euros, no lo examine previamente. Mínima diligencia imprescindible que hubiera podido influir de manera decisiva en la compra, en un supuesto como el de autos en el que el camión vendido adolecía de defectos muy serios, algunos visibles y apreciables sin necesidad de ser un entendido en cuestión de vehículos".

Absuelto por la Audiencia porque el fraude era demasiado burdo
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