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El voto de Lugo se atomiza

Aunque de una forma más tímida que en otras ciudades, pero no menos significativa, el voto en Lugo también se atomizó en las elecciones europeas del pasado domingo, donde a pesar de que los dos grandes partidos lograron el 55% de los sufragios, irrumpieron con fuerza nuevas opciones como Podemos, que se situó por delante del BNG, mientras que Age se consolidó como tercera fuerza y el resto de siglas también arañó un puñado de votos que en unas elecciones municipales podrían ser decisivos para gobernar.

Los partidos tradicionales no quieren oír ni hablar de extrapolación de resultados cuando les va mal. Todo lo contrario de lo ocurrido en las europeas de 2009, donde la victoria del PP fue interpretada como un principio del fin de Zapatero. Ahora el partido de Rajoy volvió a ganar, también en la capital lucense, aunque la pérdida de votos y de porcentaje sobre el total revela que muchos de los que habían apostado por los populares para tratar de salir de crisis no están de acuerdo con el método usado y con el empobrecimiento de gran parte de la sociedad que provocaron los recortes.

Podemos, que en Lugo apenas contaba con seguidores visibles, supo rentabilizar las apariciones en televisión de su líder y los mensajes directos contra los desahucios o la corrupción en las redes sociales para que, sin haber dado un solo mitin en la ciudad, haber convencido a 3.270 personas para que eligiesen su papeleta. A un año vista de las locales, esta incipiente formación solo tiene que ser capaz de montar una pequeña estructura, con unos candidatos limpios de polvo y paja y sin ataduras con los partidos tradicionales, para desembarcar en el Concello y darle la vuelta a un sistema de hacer política municipal que a estas alturas parece atenazado cuando no superado.

Y por eso el efecto Podemos comienza ya a ser analizado con lupa por el resto de fuerzas, sobre todo las de izquierda, que aún no saben si verlo como una amenaza o una oportunidad para formar una gran alianza por la siniestra similar a la que fue capaz de aglutinar el PP por la derecha. En cambio, los populares no han dejado ni un minuto de tregua y una vez se conocieron los resultados han tratado de desacreditar a este fenómeno de la misma forma que desde Podemos se ataca a las castas políticas.

Lo que parece claro es que la tendencia de los resultados, al menos en la ciudad porque en la provincia los partidos todavía tienen como aliados unos activos alcaldes, es un desgaste de los grupos con representación municipal, cuyo trabajo parece que no convece a los ciudadanos, lo que les deja en algunos casos rozando su suelo electoral. El más afectado, pese a la victoria, es el PP y Jaime Castiñeira, quien no parece ser capaz de rentabilizar los problemas que afectan a José López Orozco y su gobierno, y que ve cómo más de 10.000 votantes que apoyaron a Feijóo en las últimas autonómicas decidieron ahora quedarse en casa. Porque puede ocurrir que dentro de un año repitan el gesto o acaben entregando su voto a otras opciones como UPyD o como la que acaba de presentarse esta semana, Foro Lugo Independiente, liderado por el exmilitante popular Ildefonso Saavedra, quien en su puesta de largo contó hasta con el apoyo de Francisco Cacharro.

Mientras, en el PSOE parece haberse echado toda la derrota sobre sus espaldas Alfredo Pérez Rubalcaba, lo que parece desviar la atención sobre cómo ha podido afectar la operación Pokemon y la imputación del alcalde en el proceso electoral. Los socialistas, que en los próximos meses elegirán nuevo o nueva secretaria general, juegan en Lugo con la ventaja de ser la fuerza de izquierdas mayoritaria, por lo que ven factible revalidar la alcaldía teniendo en cuenta que el resto de fuerzas nunca votarán a un regidor de la derecha. La única incógnita es saber si volverá a ser Orozco el candidato, quien pretende mantener el enigma unos meses más.

Más negro ve el panorama el BNG local, que con las cifras de las últimas elecciones en la mano incluso corre el riesgo de quedarse fuera del Concello, dado que es previsible que fuerzas como Compromiso por Galicia, en donde figuran los exconcejales Xosé Anxo Lage y Xosé Chorén, logre aumentar los por ahora escasos 300 votos que alcanzaron en las dos convocatorias a las que se presentaron. Los nacionalistas se contentaron es esta ocasión con saber que tendrán representación en Europa y que el acuerdo con Bildu fue beneficioso para ambos, ya que las 80.000 papeletas del BNG apuntalaron el escaño en Estraburgo. El problema es que dentro de un año tendrán que pelear duro por los votos en un arco de la izquierda donde el partido mejor posicionado es la coalición de Anova y EU, pero que incluso aumenta tras las presentación pública ayer de Veciños por Lugo.

Xohán Rompe, un ‘indignado’ lucense que quiere mirarse en Beppe Grillo

Xohán Rompe es el impulsor de la nueva fuerza política que quiere entrar en el Concello en 2015 para «rachar co bipartidismo» y con los políticos de la «casta e a caspa», como declaró ayer en el acto de presentación del partido, que reunió a una veintena de personas en el hotel Méndez Núñez.

Rompe, que se definió como un indignado que tomó conciencia de que había que dar un paso adelante tras participar en las protestas del 15-M en la Puerta del Sol, dice que hay quien le compara «co pallaso Beppe Grillo», aunque recordó que este cómico fue capaz de llevar al Movimiento 5 Estrellas a convertirse en la segunda fuerzas de Italia en las últimas elecciones.

La nueva formación, que ya tiene un programa electoral para el Concello, pretende fomentar la participación ciudadana real, cambiar la planificación urbanística para que se haga a largo plazo o aumentar el control sobre las empresas concesionarias y la política de contratación municipal.

(Publicado en la edición impresa el 31 de mayo de 2014)

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