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El uso del burkini en las piscinas divide a los concellos lucenses

La polémica tras prohibir a dos jóvenes musulmanas bañarse vestidas en Vilaba evidencia las lagunas en las ordenanzas municipales ► En Castro impidieron a personas vestidas darse un chapuzón y Sarria cambió la norma por la moda de usar calzoncillos debajo del bañador

La polémica surgida a raíz de que se impidiese a dos jóvenes musulmanas bañarse vestidas en el parque acuático de Vilalba ha evidenciado la división en los concellos lucenses, que en ningún caso han regulado el uso de esa prenda. La decisión en muchos casos está en manos de los empleados, pero mientras que algunos regidores defienden la permisividad, otros se declaran abiertamente contrarios.

El Concello de Lugo asegura que en las normas de uso de las piscinas de Frigsa y As Pedreiras «non se recolle prohibición nin restrición de acceso con burkini». Por tanto, dice que sería aceptado. En las cubiertas solo se prohíbe el acceso a las zonas de baño con ropa o calzado de calle. En las de Frigsa al aire libre se establece como obligatorio usar traje de baño y esta administración consideraría el burkini como tal.

En el Club Fluvial de Lugo tampoco está regulado, pero lo denegaría. «No tuvimos nunca esa problemática porque, entre otras cosas, debemos de tener solo un par de socios musulmanes. Tampoco tenemos nada regulado. En principio, si se presenta hoy una mujer queriendo bañarse con burkini, le diríamos que no puede y luego llevaríamos el caso a la junta directiva», explica Moncho Busto, responsable de las piscinas y del parque acuático.

Este directivo recuerda que existe una normativa gallega que exige el acceso a zonas de baño comunes con chanclas, traje de baño y gorro. «Creo que el burkini no estaría incluido como traje de baño», opina Moncho Busto.

CUMPLIR LAS NORMAS. El alcalde de Vilalba, Agustín Baamonde, asegura que es una cuestión de normas y no de discriminación, ni de religiones. «Se está creando una tormenta en un vaso de agua. Es un problema de aplicación puro y estricto de la normativa», aclaraba el primer edil chairego tras la polémica suscitada por la queja de las dos jóvenes musulmanas que quisieron bañarse en el parque acuático con «mallas, camiseta y gorro de piscina».

«Si fuesen dos jóvenes de Vilalba las que quisieran entrar con la misma indumentaria tampoco podrían. Hay unas normas y con ese burkini, que ni siquiera era de neopreno, no pueden ni ahí ni en la piscina climatizada», comentaba Baamonde, que no rechaza revisar la normativa para «buscar una situación de consenso».

«En Vilalba hay una comunidad musulmana muy integrada y nunca se nos han planteado estos problemas», apunta el regidor.

Jesús Somoza, que es el responsable de la empresa que gestiona el parque acuático vilalbés, en donde se inició la polémica, aclara que «no se pueden hacer agravios comparativos y las normas deben ser iguales para todos» y dice que «en la parte de toboganes, por seguridad, no se debería poder acceder con ese tipo de prendas».

Socorristas de la comarca de A Chaira, que inciden en que «está todo no aire e interprétase máis polas costumes da zona», apuestan porque «se debería regularizar», debido a que «vai pasar máis veces probablemente».

En otro municipio chairego, en Castro de Rei, su regidor, Francisco Balado, que muestra su preocupación tras las últimas amenazas de Isis de atentar en piscinas en España, afirma que «no vamos a dejar que nadie se bañe vestido, por razones higiénicas y sanitarias principalmente y para no generar un problema de salud pública».

«Es mejor prevenir que consentir», apunta Francisco Balado, al tiempo que asegura que en Castro nunca intentó nadie entrar en burkini, pero que sí que tuvieron que denegar el acceso a personas que se querían bañar con ropa.

"MENOS EN PELOTAS". En Meira, el concejal de deportes, Agustín Méndez, asegura que «aquí poden vir bañarse sen problema con burkini». Agrega que «menos en pelotas, non hai unha prohibición concreta».

La alcaldesa de Guitiriz, Regina Polín, dice que que «la norma solo pone que hay que entrar con bañador, lo que está prohibido es desnudo o en toples» y se muestra «partidaria» de que se permita usar burkini.

En Muras el Concello no ve problema en revisar la normativa. «A día de hoxe creo que habería problemas polo regulamento actual, pero deberíase estudar, como o toples, para que cada un poida entrar como lle dea a gana, sempre que respecte unhas normas de sanidade e salvando cuestións hixiénicas», señala la teniente de alcalde Belén Chao.

En la comarca de A Ulloa, el alcalde de Antas, Javier Varela, como sucede en Muras, se muestra dispuesto a que si se registra una situación similar a la de Vilalba se plantearían «unha reforma ou reflexión» sobre las normas de vestimenta en la piscina pública.

POR HIGIENE. En Sarria, sí existe una regulación. La alcaldesa Pilar López dice que está prohibido bañarse vestido. Recuerda que se modificó el año pasado por la moda de los jóvenes de ponerse calzoncillos debajo del bañador. Considera el burkini como un vestido y por tanto no se permitiría por cuestiones de «higiene y seguridad».

En las cinco pisicinas municipales que hay en la Ribeira Sacra (O Saviñao, Sober, Pantón, Quiroga y Chantada) tampoco está regulado, ni se dio el caso.

El uso del burkini en las piscinas divide a los concellos lucenses