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MEGAFONÍA: UN HÁNDICAP PARA LAS BARRACAS

El San Froilán, un ferial levantado por sagas

Para muchos feriantes, venir a Lugo por las fiestas es como venir a casa ► Algunos llevan ya cuatro generaciones pasándose por la ciudad en estas fechas, por eso consideran que las fiestas son ya suyas, negocio aparte ► Pese a que algunos dicen que la celebración no da los beneficios de hace años, siguen viniendo ► Es cuestión de tradición

VINIERON sus padres, sus tíos, sus abuelos y, hasta en algún caso, sus bisabuelos. Por eso mismo, muchos de ellos reconocen que venir a San Froilán es como venir a su casa. Y pese a recorrer todo el país de ferial en ferial, esta fiesta es para ellos la más familiar, la que recuerdan desde niños y la que recordarán sus hijos y nietos. 

"Hace 40 años que venimos aquí, al San Froilán, a Lugo. El primero en venir fue mi abuelo, Horacio. Luego, vinieron mi padre y mi tío y ahora vengo yo. Así toda la vida", afirma Juan Carlos, un joven ourensano que heredó el horno de castañas con el que se ganó la vida su padre y del que ahora se ocupa él. Pese a su edad, Juan Carlos tiene muy claro a lo que se dedicará toda la vida. Será a lo mismo a lo que se dedica ahora, al ferial, a las castañas en invierno y a las almendras garrapiñadas en verano. Auténtica vocación y también tradición familiar. 

"Nací en la feria y me muero en la feria. Esta es mi vida, no necesito nada más para ser feliz"

"Me gusta este oficio y no quiero cambiar. Ahora, en esta época,me dedico a vender castañas asadas. Vengo aquí, al San Froilán, y también las vendo en Ourense, en el San Martiño. En verano, cuando no hay castañas, me dedico a las almendras garrapiñadas, los algodones de azúcar... y también tenemos el Tren Chu-Chú, que no traemos a Lugo", cuenta este joven. Juan Carlos reconoce que está en el ferial principalmente por tradición familiar, aunque también le guste. "Yo de aquí no me voy. Nací en la feria y me muero en la feria. Esta es mi vida, no necesito nada más para ser feliz. Yo soy de la feria", dice, tajantemente. 

Hay barraquistas que van ya por la cuarta generación viniendo a las fiestas de San Froilán y las consideran parte de sus vidas

CHURROS. Enfrente de Juan Carlos se coloca este año Jonathan Tejeda, de la churrería La Moderna, una de las más veteranas de Lugo pese a que llevaban años sin optar al puesto de San Froilán por su elevado precio. "Nunca dejé los churros. No veníamos porque estaban los puestos muy caros y no podíamos acceder. Este año, en cambio, sí pudimos y la verdad es que la fiesta está funcionando muy bien", afirma Jonathan, visiblemente contento. 

La churrería La Moderna fue creada por Adolfo, su bisabuelo, en 1920. Se ponía en un quiosco dentro de la Praza de Abastos y también en el San Froilán. "El negocio fue pasando de mi bisabuelo a mi abuela y de mi abuela a mi madre, que lo regentó hasta jubilarse. Ahora estoy yo al frente de él y ya me considero churrero porque a esto me dedico, a freír churros y venderlos por las fiestas", cuenta Jonathan. 

La última vez que se instalaron en San Froilán fue hace, aproximadamente, dieciséis años. Desde entonces, siguió en el negocio, que nunca dejó, pero no pisaba la avenida Rodríguez Mourelo. "No podíamos acceder a las pujas, tal y como estaban planteadas. Se nos hacían muy caras". 

CAMELLOS. Es una de las tómbolas más populares del San Froilán. ¿Quién no jugó alguna vez en su vida a las carreras de camellos? Sabina lo sabe bien. Ella lleva casi toda su vida viniendo a estas fiestas con los camellos y otra tómbola de globos. Por eso dice que venir al San Froilán a Lugo es como volver a casa. Pese a lo que pese. Pese a que ella, de León, tiene otro San Froilán en su ciudad natal. "Vino mi padre y seguimos viniendo año tras año. Ahora estoy yo al frente del negocio y sigo viniendo porque esta fiesta tiene algo especial. Es como si fuese mi hogar. Venía de niña, de soltera y ahora, con los hijos ya estudiando, sigo viniendo. Aunque ahora ya no da lo de antes y es la feria que más trabajo nos cuesta hacer, no se puede dejar de venir", apunta.

El San Froilán, un ferial levantado por sagas
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