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FRIOL: EL CURA OFICIÓ EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS ALGUNA CERIMONIA

"El sacerdote no es dueño de su parroquia", dicen los obispos gallegos

Una de las protestas en Lugo de los vecinos de Friol
Una de las protestas en Lugo de los vecinos de Friol
Afirman que alentar protestas por traslados de curas es caer en "una demagogia lamentable"

Los seis obispos gallegos declaran, en una carta pastoral conjunta, que "los sacerdotes no son los propietarios de sus parroquias", sino que están en ellas como "enviados del Señor". Es por ello, añaden, que la Iglesia católica no contempla los destinos vitalicios, un hecho que ha originado un gran número de protestas, que tachan de demagógicas.

La carta pastoral, escrita el pasado 25 de julio, sale ahora a la luz, justo cuando se encuentra pendiente de resolución el polémico traslado de un cura en Friol, que ha motivado una fuerte oposición vecinal. Las protestas que se han originado en algunas comunidades debido al traslado de sus sacerdotes necesitan, según la Iglesia, "una auténtica comprensión del ministerio ordenado", que defiende que los sacerdotes reciben una formación para servir a la Iglesia universal, pero no para especializarse en lugares o tareas particulares.

Pese a que los obispos gallegos defienden que el cura tiene que ser un "servidor fiel y solícito de la Iglesia", se han mostrado comprensivos con el deseo de los feligreses de no trasladar a los párrocos. Lo entienden como "el aprecio hacia el sacerdote y a su entrega al servicio del Pueblo de Dios".

El arzobispo de Santiago y los obispos de Tui-Vigo, Lugo, Ourense, Santiago y Mondoñedo-Ferrol son los firmantes de esta carta pastoral conjunta, titulada Sobre algunos aspectos actuales de la vida de comunión en nuestras iglesias particulares. La publicación de este mensaje episcopal se debe a los problemas a lo que se han tenido que enfrentar algunas parroquias "ante decisiones que nos exige el bien pastoral", relacionadas con una equilibrada distribución del clero, en una época en la que la cifra de sacerdotes ha disminuido de forma considerable y muchos son mayores.

Rechazan las actuaciones que "convierten a la parroquia en una ONG o en una sucursal sindical", ya que generan enfrentamientos entre los fieles

La Iglesia gallega ha mostrado su preocupación ante este tipo de conflictos porque "afectan al corazón de nuestra vida como comunidades cristianas". Un hecho que se agrava cuando estas situaciones encuentran "un eco mediático que genera pesar en nuestro ánimo y confusión en el público católico fiel".

En otro apartado de la carta pastoral, los obispos critican la actitud de las autoridades locales que, según la Iglesia, "han apoyado o alentado ciertas reivindicaciones del pueblo en asuntos que no son de su competencia, corriendo el riesgo de caer en una demagogia lamentable". Desde el episcopado, han hecho un llamamiento a la "sana laicidad", entendida desde "un auténtico espíritu de colaboración en la construcción de la casa común en la que todos habitamos".

Es por ello que rechazan las actuaciones que "convierten a la parroquia en una ONG o en una sucursal sindical", ya que generan enfrentamientos entre los fieles. Algunas de estas prácticas incluyen la recogida de firmas, "pretendiendo con este sistema, tan extendido en la praxis reivindicativa del mundo civil, presionar al Obispo y obligarle a rectificar un nombramiento pastoral que, antes de hacerse público, ha sido siempre objeto de reflexión". En la Iglesia, "los que ejercemos el ministerio ordenado, sabemos que nuestra vocación es el servicio y que no somos propietarios", recuerdan los obispos en su escrito.

Los hechos recientes han demostrado que algunos sacerdotes asumen, de forma errónea para la Iglesia, un cargo pastoral como si fuera un destino vitalicio. "Observamos una débil vivencia de la comunión eclesial en algunos presbíteros", afirman en la carta, a lo que añaden que los destinos permanentes no tienen sentido en la actualidad, a pesar de que fueron habituales en otros periodos históricos.

La carta también resalta el principio católico de que el sacerdote no puede plantearse de modo individualista. "Cuando nos encontramos con el verdadero espíritu de servicio en los sacerdotes, cualquier cambio de destino o traslado, aunque suponga contratiempos y dolores, se realiza pacíficamente y la comunión eclesial no sufre ningún quebranto". Estos conflictos, según la Iglesia gallega, desfiguran el rostro de la comunidad católica ante el mundo.

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