Lunes. 19.11.2018 |
El tiempo
Lunes. 19.11.2018
El tiempo

El PP busca una tercera vía

LA BRECHA ABIERTA EN EL PP por la postulación de dos candidatas a presidir la Diputación de Lugo es mucho más profunda de lo que aparenta a primera vista y está generando un malestar intenso entre los cargos de la formación en la provincia. La búsqueda de respaldo entre los alcaldes y portavoces del PP por parte de la delegada de la Xunta, Raquel Arias, y de algunos de los defensores de la portavoz provincial, Elena Candia, está incomodando a una parte del partido, poco habituado a este tipo de enfrentamientos internos; molestando a otra, que considera que lo prioritario es recuperar la entidad provincial y dejarse de zarandajas, y cabreando a una tercera, por las formas poco elegantes de pedir apoyos por parte de miembros de ambas candidaturas. El partido está en alta tensión y, cuando faltan cinco meses para las elecciones, se está planteando una tercera alternativa, otro candidato ¿Quién? Opciones no faltan.

Tan tremendo follón en el PP no se ha montado por un simple cargo, sino por EL CARGO, con mayúsculas. Ejercer de presidente de una diputación, y la de Lugo no es una excepción, supone también controlar una formación política en la provincia, sea cual sea, simplemente por el poder que confiere la gestión de un elevado presupuesto, del que dependen en buena medida los concellos. De ahí que en el PP haya mucho interés y muchos interesados por un puesto, que, por cierto, todavía tienen que conseguir, porque lleva dos mandatos en manos socialistas.

Las dos aspirantes están desplegando su logística para lograr apoyos a lo largo y ancho de la provincia. La campaña a favor de la candidatura de Elena Candia, promovida por el grupo provincial (a excepción del alcalde de Bóveda, que respalda a Raquel Arias), cuenta ya con la firma de más de la mitad de los alcaldes o portavoces del PP de la provincia y ha recibido apoyos inesperados, en buena parte como reconocimiento a la difícil labor de portavoz de la oposición en una corporación que, como la de la Diputación de Lugo, sirve de escaparate al secretario general del PSdeG. José Ramón Gómez Besteiro, para su política contra la Xunta y el Gobierno central. Candia, que empezó casi de cero hace menos de cuatro años, ya se ha puesto a la altura de su contrincante socialista, Manuel Martínez, y se está tragando con dignidad el plato nada apetecible de defender como portavoz popular medidas tomadas en Santiago o en Madrid, que son muy difíciles de justificar, especialmente en Lugo.

Raquel Arias tampoco es manca y está hablando con todo el que es alguien dentro del partido desde A Mariña a la Ribeira Sacra para ganar una carrera en la que, en principio, cuenta con menos respaldos que su adversaria. La delegada de la Xunta sabe que en esta prueba el tiempo es oro y no piensa perderlo, como dejó muy claro cuando, al anunciar su candidatura, en Santiago le recomendaron que esperara al mes de marzo, un plazo que después la dejaría sin capacidad de reacción para conseguir apoyos. A su favor, Arias tiene su experiencia en la política y en la gestión pública, sin olvidarse de las servidumbres que haya podido conseguir como delegada territorial. Además, y eso hay que tenerlo muy en cuenta, su postulación, aunque no respaldada oficialmente, está muy bien vista en Santiago. Alberto Núñez Feijóo ha defendido su imparcialidad públicamente, pero si la soberina consigue respaldos suficientes, estaría encantado de tenerla al frente del partido en Lugo.

Sin embargo, la delegada tiene en contra la animadversión, en algunos casos incluso personal, de una significativa parte de los cargos del partido en la provincia, que la responsabilizan de la falta de atención que han sufrido en los últimos años por parte de la Xunta.

En cualquier caso, ambas campañas, tanto la de Candia como la de Arias, pero también las que a título individual llevan algunos de sus partidarios, están irritando en las filas populares. No hace falta insistir mucho para que cualquier alcalde reconozca que ha recibido una llamada o una visita, pero, además, algunos aseguran en ‘petit comité’ que han sido presionados, por una u otra parte e incluso por las dos, de una forma inadmisible.

Ante este caos, nada habitual en un partido habituado a los delfines y a la disciplina, en el seno del PP se está comenzando a pensar en una alternativa, en una tercera vía representada por un candidato que una en vez de desunir. Se barajan distintos nombres, algunos ya clásicos en cada quiniela que se organiza, como el del presidente de Sogama, Luis Lamas, un hombre próximo al presidente provincial, José Manuel Barreiro, y con experiencia como gestor. Hasta el momento, Lamas parecía su sustituto natural y su nombre ha vuelto a sonar con fuerza en los últimos días como una de las alternativas viables, aunque en contra tiene el no formar parte del círculo más cercano del presidente de la Xunta.

Otro popular que se baraja para el puesto es el subdelegado del Gobierno, Ramón Carballo, un hombre que despierta simpatías allá por donde pasa, incluso entre sus contrincantes políticos, aunque su experiencia en la gestión pública es más bien escasa. Y la lista continúa con otros nombres, como el del secretario del Parlamento gallego, José Manuel Balseiro, aunque sus posibilidades son reducidas.

Pero, la búsqueda de alternativas no se ha limitado a sacar de nuevo a la palestra los nombres de siempre, sino que algunos alcaldes han llegado a realizar a la ejecutiva provincial una propuesta que, hasta hace poco, nadie barajaba. La idea es poner al frente de la Diputación a una persona que conozca de primera mano la política municipal y todas sus vicisitudes, que además tenga experiencia en otros estamentos que le faciliten las relaciones interinstitucionales y que cuente con apoyos suficientes. Buscando este perfil, uno de los nombres que suena es el de Agustín Baamonde, exalcalde de Vilalba y parlamentario autonómico, que tiene a su favor una importante presencia en uno de los partidos judiciales que, junto al de A Fonsagrada, serán claves para determinar quién presidirá la Diputación.

Ocurra lo que ocurra, ahora mismo en el PP lucense hay una borrasca que amenaza con convertirse en una ciclogénesis explosiva si alguien no toma medidas. En este sentido, José Manuel Barreiro se ha convertido en el objetivo de las críticas por parte de algunos alcaldes que, en una comida programada con anterioridad, pero celebrada poco después de estallar la polémica, le echaron en cara que no hubiese sido capaz de impedir que Arias se saliese del guion previsto y que, encima, lo hiciese antes de tiempo. Sin embargo, el presidente provincial parece que no está dispuesto a batirse por nadie. Si desde Santiago se presiona, Feijóo no se va a encontrar enfrente a Barreiro en Lugo como se topó con Baltar en Ourense, y, en ese escenario, Raquel Arias, al margen de lo que opinen los alcaldes, podría encontrar puerta franca ante el Comité Electoral Nacional, que es el que tiene que nombrar al candidato, una designación que, incluso, podría demorarse hasta después de la celebración de los comicios.

Artículo publicado en la edición impresa de 'El Progreso' del domingo, día 11 de enero del 2015.

El PP busca una tercera vía
Comentarios