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LA CONSELLEIRA DE MEDIO RURAL ANUNCIA AYUDAS PARA LOS AFECTADOS

El granizo deja pérdidas de 2 millones de euros en las bodegas de Amandi

Estado en el que quedaron los viñedos
Estado en el que quedaron los viñedos
Con el medio millón de kilos de uva destrozados por el pedrisco se dejarán de elaborar cerca de 300.000 litros de vino. Los viticultores tratan las vides dañadas para evitar enfermedades

La ribeira de Doade, la que da a una zona del río Sil que por sus características la convierten en una las más emblemáticas de la demoninación de origen Ribeira Sacra, presentaba este martes, tras descargar una tormenta acompañada de granizo en la tarde del lunes, un aspecto desolador. Se han perdido cerca del medio millón de kilos uva que vinificada y una vez en el mercado tendría un valor de algo más de 1,5 millones de euros.

La piedra caída, del tamaño de canicas, arrasó algo más de 30 hectáreas de viñedo y redujo de forma directa y muy importante la producción normal de cinco grandes bodegas de Ribeira Sacra: Regina Viarum, Guímaro, Algueira, Rectoral de Amandi y Don Bernardino. El pedrisco acabó con un 6% del total de la producción amparada por la denominación de origen. Otra cantidad similar, en torno a 300.000 kilos, de productores que la dedican al autoconsumo, también se podría haber visto afectada. Pedro Rodríguez, de Adegas Guímaro, indicó que quizá los cálculos del consejo regulador se queden cortos y finalmente se hayan perdido muchos más de esos 400.000 kilos de uva amparada. Señaló que en los próximos día se sabrá "o verdadeiro alcance desta defeita".

Rodríguez tiene claro que de sus viñedos solo sacará este año, si no vuelve a haber otra desgracia similar, el 50 por ciento de la producción que obtiene en una campaña normal. Se lamentó de que tras un año de intenso trabajo, "a pé de viña, traballando arreo para impedir que os fungos estragasen a colleita, aparecese este fenómeno inusual, coma se a natureza dixese que non estaba de acordo con nós".

MÁS OPINIONES. De su misma opinión son los propietarios de una pequeña bodega familar de la zona, Estrela. Son padre e hijo, Carlos y Daniel Díaz. El primero, con medio siglo de experiencia como viticultor, indicó que no había visto nunca "unha desfeita semellante na ribeira. Esto non é normal. As pedras, coma canicas, caíron con tal forza que pelaron as varas das vides. Se un mira para a ribeira parece coma se estivésemos en febreiro". Y es que en ese mes es cuando, tras la poda, las vides parecen muertas, sin brote verde alguno.

Los responsables de la bodega Estrela, los de Guímaro y el resto que tienen sus viñedos en Doade hicieron repaso de lo sucedido y al mismo tiempo se ponían a trabajar para salvar lo poco que quedaba colgado de unas vides desprovistas de hojas y curar las heridas que han sufrido las plantas.

48 HORAS. Disponen de dos días para aplicar productos fitosanitarios con el fin de que la planta no se vea afectada por hongos típicos como el mildiu o la botritis, pero también para sellar las heridas en varas y tallo, que podrían poner en peligro la cosecha del próximo año. El tratamiento consiste en la aplicación de un producto cicatrizante formulado a base de folpet u otros elementos que contengan algún ditiocarbamato o productos cúpricos.

Durante la mañana y la tarde de este martes se pudo observar la presencia de pequeñas cuadrillas en los viñedos de Doade aplicando estos tratamientos para que, como dijo Carlos Díaz, de Adegas Estrela, "non entren na pranta todas as enfermidades que poida haber".

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