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"El divorcio entre políticos y gente vino tras el 11-M"

María Rey
María Rey
Lleva media vida desgranando a la audiencia los entresijos de la política, una vocación que le insufló su padre siendo alcalde de Tomiño

¿Cuándo se produjo el divorcio entre ciudadanos y políticos del que habla en su libro Juego de Escaños?
Yo lo situaría después de los atentados del 11-M, cuando se creó en el Congreso una comisión que debería buscar la verdad a través de la investigación parlamentaria pero se convirtió en la comisión de la vendetta. Se hablaba mucho de política y de votos pero muy poco de sentimientos y vidas rotas. En aquel momento fui consciente de que había dos mundos paralelos que no se iban a encontrar nunca.

¿Y no cree que se vayan a encontrar?
Se están haciendo esfuerzos. Los políticos se dieron cuenta de que ya no pueden apoltronarse y que les den el visto bueno cada cuatro años. Ahora la gente quiere respuestas ya y además comunica sus frustraciones de forma inmediata a través de las redes sociales. Están reclamando otra forma de relacionarse con la política.

El libro es fruto de su experiencia de dos décadas como corresponsal en el Congreso. ¿Cómo cambiaron las Cortes en todo este tiempo?
Casi tanto como la sociedad. La llegada de internet requiere de una comunicación inmediata y los discursos se construyen ahora mediante el márketing con frases cortas y certeras, dejando atrás aquellas disertaciones eternas que a veces no iban a ningún lado. Pero lo actual tampoco es lo mejor: lo ideal sería el camino intermedio.

"Los parlamentarios que más me sorprendieron fueron Rubalcaba, Rato, Llamazares... y entre los gallegos, Rajoy"

¿Cómo se ha notado la irrupción de los nuevos partidos?
Mucho, pero para ser justos ya se notó un cambio en el lenguaje político con la llegada de UPyD. Luego Ciudadanos se quedó con su terreno pero ellos ya habían hecho trabajo previo, siendo los primeros en denunciar ciertos privilegios de la clase política. Los nuevos partidos dominan la dialéctica y tienen gente entrenada en debate como Pablo Iglesias y Albert Rivera, que han transformado lo que antes era una maquinaria lenta y pesada de comunicar política en algo mucho más ágil.

¿Qué oradores le sorprendieron más desde el estrado?
Rubalcaba, Rato, Llamazares... Ahora mismo hay un grandísimo nivel en la Cámara. Irene Montero es la última en llegar y la más joven, y ha demostrado sobradamente que domina la técnica.

¿Y qué políticos gallegos destacaría?
A Rajoy, porque es uno de los parlamentarios más brillantes. No en el discurso que trae preparado desde casa, sino en la réplica, que es donde se crece y nos ha dejado grandes intervenciones. Siempre se dice que a Rajoy no le gusta el Congreso, e igual no le gusta que la tarea de control sea tan estricta como pretende la oposición, pero desde luego se mueve como nadie en la arena parlamentaria.

¿Influye en su afición por la política que su padre fuese alcalde de Tomiño más de 20 años?
Sí, porque yo viví la política con mayúsculas, que es la municipal, que implica el contacto directo con el ciudadano en el día a día.

¿Sigue apegada a Galicia?
Sí. Paso mis vacaciones en Galicia. Y cuando llegue el Ave iré también algunos fines de semana.

"En España parece que una presentadora de televisión debe aportar la estética y que la credibilidad ya la aportan los hombres"

Acaba de debutar como corresponsal en la Casa Real. ¿Cómo afronta esta nueva etapa?
Es una información totalmente distinta a la política. En Casa Real los discursos están muy medidos y aunque no lleven contenido político hay muchos gestos que interpretar.

¿Echa de menos el plató informativo del mediodía?
No. Llevo casi 30 años haciendo periodismo y menos de un tercio los pasé en plató. Yo disfruto más en una noche electoral donde cuento lo que está pasando que en un estudio donde lo tienes todo ya escrito previamente.

Presentaba el informativo junto a Sandra Golpe. Hubo a quienes les chocó que presentaran dos mujeres. ¿Es machista el periodismo?
La sociedad en general. Aquí se piensa que la credibilidad la aporta el hombre y la mujer la estética.

¿Es distinto en otros países?
En EE.UU. las mujeres que presentan son de todas las edades y distintos aspectos físicos. En España importan más los años o la talla. 

¿Cómo se debería valorar la imagen en televisión?
No por la edad. Es importante que cuides tu aspecto y transmitas una imagen limpia, agradable, serena, sin elementos que distorsionen el mensaje. Por ejemplo, no se deben llevar peinados llamativos porque esa no es la noticia.

Con un marido también periodista, ¿consigue abstraerse del trabajo?
A los dos nos gusta mucho este oficio y la política. Por tanto nos divertimos, no intentamos abstraernos. Además esta profesión es desordenada, sin horarios... Es una ventaja convivir con alguien que se pone en tu piel.


"Mis referentes son Ricardo Ortega, Olga Viza y mi marido, Manuel Campo Vidal"

¿Le quedan ganas de ver las noticias al llegar a casa?
Sí. Cuando estás metido en la actualidad es inevitable, te sientes mal si estás desconectado.

Es madre de tres hijos. ¿Les recomendaría estudiar periodismo o tan mal ve la salud de este oficio?
No son buenos tiempos. Cada vez se valora menos el trabajo y se paga menos. No es algo que yo les recomendaría pero esto es una vocación que o la tienes o no. Y si alguno la tiene le recomendaré que estudie periodismo, pero que se forme bien para marcar la diferencia, porque ahora hay una sobreoferta enorme de periodistas.

¿De dónde le viene su vocación?
No tengo ningún periodista en mi familia pero siempre me atrajo contar historias. A los 14 años, tenía claro que iba a estudiar esto.

¿Tiene algún referente?
Muchos. Ricardo Ortega, el mejor cronista de guerra que he conocido; Olga Viza, que simplificaba lo difícil como nadie; y mi marido, Manuel Campo Vidal, al que admiro desde antes de conocerlo.

"El divorcio entre políticos y gente vino tras el 11-M"
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