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El columpio de Gila

EN LUGO HAY hay un columpio que da calambre s. Los niños que juegan en las Cuestas del Parque advierten a quien se acerca por allí del riesgo de llevar un chispazo. El asunto no tiene gracia, evidente, pero hay quien no ha podido evitar acordarse de Gila. Uno de los chistes del genial humorista contaba como, en las fiestas del pueblo, habían ‘frito’ a un vecino enganchándole a los cables de la luz. La única que no se rió fue la madre de la víctima, contaba Gila, que añadía el clásico «pues si no sabe aguantar una broma, que se vaya del pueblo». Y todos nos partíamos.

Ahora en Lugo parece que tenemos el columpio de Gila y, como a la madre del chiste, a la mayoría no nos hace gracia. Y no queremos irnos del pueblo.

Sin embargo, no hay constancia de que nadie haya ido corriendo a ver cómo es posible que un columpio dé calambres. El Concello informaba ayer de que la concejalía de medio ambiente no ha recibido ninguna queja y, por tanto, suponen que se tratará de un problema circunstancial, quizás debido a ese fenómeno de la electricidad estática que a veces hace que recibamos una descarga al tocar el coche. Eso sí, los técnicos municipales harán comprobaciones, avisaban. No es para menos.

Y no es por quejarse, pero a lo mejor tampoco estaba de más una comprobación en el cubo de la calle Doutor Castro contra el que se está empotrando gente un día sí y otro también y en el que, al final, una mujer acabó rompiéndose la nariz y sufriendo importantes contusiones.

Y es que dicen en el Ayuntamiento que el cubo cumple la normativa. El problema es que la normativa no te sirve de consuelo cuando te rompes la cara con un adorno puesto con poco acierto. Y tampoco te sirve de alivio que la institución lamente tus heridas.

La gente que se cae y se lesiona en la calle o en la muralla no lo hace por gusto y, cuando denuncia, a lo que aspira es a que se logre una ciudad mejor, lo que es bueno para todos. Y en ese todo caben también para los políticos, que no siempre aceptan bien las quejas y a veces caen en la tentación de creer que se deja en mal lugar a la ciudad cuando salen a la luz los problemas.

Solo los que están en la oposición suelen recibir bien las críticas que derivan de quejas ciudadanas, porque creen que eso lesiona al rival político. Pero la verdad es que chistes se pueden hacer con los que gobiernan y con los que están en la oposición y, a modo de ejemplo, en los últimos días no han gracias a costa de la idea de los populares de fomentar la cooperación de cuerpos policiales y, por esa vía, facilitar que la Policía Local reciba formación antidisturbios.

La idea de ver a los policías locales disparando pelotas de goma puede resultar tan graciosa que a lo mejor la gente se olvida de otros problemas de seguridad o de que policías nacionales y guardias civiles siguen en unos edificios que dan lástima.

Invitaciones al optimismo

Pero en Lugo no solo hay chistes para llorar de pena. De hecho, hay mucho de estimulante en esta ciudad, que evidentemente ha mejorado en muchas cosas y que además ha logrado volverse vibrante y desprender mucha energía colectiva en cuanto despiertan proyectos como el Arde Lucus.

Esa fiesta tiene ya a medio Lugo movilizado y tiene tanto potencial que hay empresarios que han decidido ponerse las pilas y poner en marcha un proyecto de colaboración económica para apoyar al Concello con la fiesta. Hosteleros y comerciantes del centro están ello y es probable que su imagen pública mejore con ello, aunque también es cierto que muchos llevan ya unos años labrándose nueva fama y contribuyendo a que la imagen de Lugo mejore con su implicación en los proyectos de mejora del centro. Claro que les va en el bolsillo, porque el turismo se nota.

Un trabajo para enfermos mentales

Y cada día hay también noticias que apuntan a que hay mucho de sano en la sociedad de Lugo y en su ánimo de mejorar. Y una de ellas es, por ejemplo, el acuerdo que firmó ayer el alcalde con representantes de Feafes y que hará que ocho personas con enfermedades mentales se incorporen a hacer prácticas en empresas privadas.

Al acuerdo firmado por José López Orozco se adhieren las empresas Calfensa, Lacera y Urbaser, que facilitarán por esa vía la inserción laboral de gente que lo tiene todavía más difícil que el común de los mortales para encontrar un trabajo.

(Publicado en la edición impresa el 17 de mayo de 2014)

El columpio de Gila
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