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El arquitecto Casabella apuesta por dar espacio al peatón y humanizar las calles de Foz

Casabella, a la izquierda, durante su ponencia de ayer en Foz.
Casabella, a la izquierda, durante su ponencia de ayer en Foz.
Polémicas como la de Avenida da Mariña son "universales", pero se tiende a la humanización

El arquitecto Xosé Manuel Casabella abrió este lunes las jornadas Sentirmos a Arte, con las que la asociación A Pomba do Arco quiere complementar la exposición de una treintena de artistas mariñanos que está abierta en el Cenima, un espacio en el que Casabella supo de la polémica por el proyecto de semipeatonalización de la Avenida da Mariña de Foz. "É unha polemica universal, porque as veces choca co comercio e cos residente pola perda de estacionamentos, pero ao final cando unha rúa se peatonaliza non se quere volver atrás", asevera con la dilatada experiencia que atesora, entre la que destaca un máster en paisaje en colaboración con la escuela gallega Juana de Vega. "O coche é a cousa máis cómoda que se inventou, pero hai que facer cidades máis humanizadas, ampliando o espazo adicado aos peatóns", insiste.

Casabella es un arquitecto de talla internacional, que atesora varios premios, y que ha realizado proyectos muy diversos a lo largo de su dilatada carrera, sobre todo en obra pública, lo que le ha permitido más espacio para la creatividad. La obras relacionadas con el deporte han sido de las más numerosas, aunque ninguna en la comarca, donde su primera actuación fue el centro de asociaciones y plaza de abastos de Burela, a lo que suma varias viviendas en O Valadouro, su localidad natal, a la que vuelve siempre que pueden aunque solo sea para catar la empanada de roxós, "que non a teñen en moitos sitios".

El arquitecto reconoce que su profesión es una de las más afectadas por la crisis, lo que está obligando a muchos jóvenes bien formados "tecnica e artísticamente" a marcharse. Lo mismo que tuvo que hacer él de joven, aunque la suya fue una "emigración selectiva", pues en la comarca no tenía las expectativas a las que aspiraba.

Barcelona fue su lugar de acogida, no solo al mundo laboral, sino también cultural y político, ya que es una persona de inquietudes culturales, por lo que su presencia en el foro de anoche era casi necesaria, como lo era que hablase del boom de la construcción, que transformó localidades como Foz, tan irreconocible de aquella a la que acudía como estudiante del Martínez Otero, "etapa da que aínda gardo bos amigos", reconoce el arquitecto.

"Se apostó por la construcción, pero no por la arquitectura", dice de la época en la las grúas se multiplicaban por doquier. "Foi unha mágoa que non se tivera previsto a ordenación nunhas condicións moi diferentes, pero as cousas veñen como veñen e cando veñen e aínda que non son moi exemplares as solucións urbanísticas que se tomaron, o certo é que trouxeron ventaxes dende o punto de vista económico e social sobre todo para concellos como Ribadeo, Foz, Viveiro, Ribadeo e inclusive Cervo".

Ya jubilado de la Escuela de Arquitectura de A Coruña, de la que fue uno de los seis profesores que la puso en marcha y que dirigió durante casi una década, procura "manter a actividade" y a la hora de escoger uno de sus proyectos es claro: "Quédome co que non fixen", obras entre las que se encuentran "espacios para o culto, porque aínda que son agnóstico sempre estiven moi interesado pola arquitectura relixiosa", asevera.

Casabella reconoce la comodidad que aporta el coche pero también la necesidad de ampliar los espacios para los peatones

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