Discreta fiesta de Montserrat

El Martes de Pascua, día en el que desde hace siglos se honra a la patrona de Monforte, la virgen de Montserrat, volvió a ser motivo de controversia por no ser festivo local por segundo año consecutivo, tras así decidirlo el equipo de gobierno local, del BNG, en 2009 tras acceder a una petición del sector comercial de la ciudad.

María Jesús González, una de las responsables de la cofradía de la Virgen, aseguró que ya se dispone de cuatro mil firmas de vecinos de la ciudad, recogidas desde hace un año, para presentar en el Ayuntamiento y exigir el restablecimiento de una tradición que se remonta al menos a 1626.

Y es que el acto de ayer si destacó por algo fue por falta de «brillantez», indicó María Jésus González, que añadió que había sido «un día muy triste para Monforte».

La misa en la iglesia de San Vicente do Pino fue seguida por sólo un centenar de personas, entre ellas sólo cuatro miembros de la corporación municipal. Tras el acto litúrgico la imagen de la Virgen fue sacada en procesión y a punto estuvo de quedarse dentro del templo al no haber hombres disponibles para llevar las andas.

Un cámara de una productora de televisión foránea se ofreció a ayudar y la imagen pudo ser llevada hasta el Campo da Virxe, donde el alcalde, el nacionalista Severino Rodríguez, renovó en nombre de los monfortinos el voto de devoción a la patrona. Posteriormente se procedió a la bendición de los campos del valle.

Además, este año, y por primera vez, la procesión no circundó el monte San Vicente al no haber gente dispuesta a llevar las andas por tan largo trayecto, por lo que la imagen de la Virgen tuvo que regresar a la iglesia desde ese lugar.

Argumentos

Los responsables del Centro Comercial Urbano (CCU) estiman que el principal beneficio que se obtiene con la eliminación de la fiesta local consiste en no dañar la economía del comercio y hostelería.

Desde este colectivo se explicó que la propuesta de supresión se estudió durante los últimos años y que se decidió por consenso, destacándose que entre comerciantes y hosteleros se efectuó una consulta en la que el 99% apostó por la supresión de la fiesta sin llegar a eliminar la tradicional celebración religiosa. Querían evitar la compra en villas foráneas.

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