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Descubre los tesoros de la Rusia Imperial

Rusia. EP
Rusia. EP

Cada año, miles de personas se dejan seducir por las maravillas que esconde Rusia. Este país, tan desconocido como grandioso, se está posicionando con más fuerza año tras año como uno de los destinos favoritos para los viajeros más curiosos. Sus contrastes, sus costumbres y el misticismo que rodea al país lo definen como uno de los destinos más cotizados para el 2019.

Rusia, la joya olvidada

Rusia, considerada históricamente como uno de los países más relevantes de toda la historia, es hoy un país con un atractivo especial. Su situación geográfica le confiere un carácter único, capaz de mezclar en sus gentes y sus costumbres influencias tanto europeas como asiáticas; y su historia, plagada de éxitos bélicos, sucesos revolucionarios, riqueza imperial y poderío internacional, hacen de esta visita una experiencia inolvidable.

Sus dos principales ciudades, Moscú y San Petersburgo, son concebidas de forma unánime, tanto por nacionales como por los extranjeros, como las joyas de la corona de los tesoros de la Rusia Imperial

Lo cierto es que al ser un país tan grande el más grande del mundo en extensión definir los principales destinos a los que acudir en un primer viaje parece complicado. Sin embargo, todos los expertos del sector, entre los que destaca la empresa de viajes de lujo Voyage Privé, lo tienen claro en cuanto a destacar estas dos magníficas ciudades como los principales e indispensables destinos turísticos.

Moscú, la gran urbe

Moscú es la actual capital de Rusia. La ciudad se encuentra entre las más grandes y más pobladas urbes del mundo, capaz de competir en grandiosidad con Los Ángeles, Ciudad de México o Tokio. 

Su importancia estratégica en el transcurso del siglo XX, al ser el centro neurálgico del vasto territorio que ocupaba la Unión Soviética provocó que la ciudad se transformara en gran medida, dejando joyas de la arquitectura como el imponente edificio principal de la Universidad Estatal de Moscú y el Museo Nacional de Historia de la Gran Guerra Patriótica, que conmemora los sacrificios de los pueblos de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, la grandeza de Moscú se remonta a la Edad Media. Los registros más antiguos datan del los siglos XI y XII, cuando se comenzó a erigir el primitivo Kremlin, o ciudad amurallada, que daría el nombre a la actual fortificación que incluye la Plaza Roja, la catedral de San Basilio y el palacio del Gobierno ruso. 

San Petersburgo, la Venecia del norte

Conocida coloquialmente como la Venecia del norte, San Petersburgo es una de las ciudades más bellas del mundo. Su construcción data del principios del siglo XVIII, durante el imperio de Pedro el Grande. La intención de este gobernante fue la de convertir San Petersburgo en la puerta de Rusia a occidente, debido a su acceso al mar báltico. Su importancia estratégica inclinó al gobernante a declarar a la ciudad como la capital del Imperio Ruso, nombramiento que duraría más de 200 años.

La belleza de la ciudad cautiva y sorprende a los miles de visitantes que acuden a ella todos los años. La cercanía de la ciudad al mar, y sus más de 200 puentes le confieren una carácter exótico solo comparable a la de Venecia. Además, la devoción por los emperadores rusos por glorificar y aumentar el papel de Rusia en el concierto europeo provocó una enorme inversión en la ciudad a lo largo de sus primeros años de historia. En concreto, Catalina la Grande, apasionada del arte y las influencias francesas, confirió un aire aristocrático a la mayoría de los edificios oficiales de la ciudad, dejando grandes joyas como la catedral de San Isaac, la catedral de Nuestra Señora de Kazan, el Palacio Beloselsky-Belozersky o la Estación de Vitebsky.

Además, San Petersburgo es mundialmente conocida por ser una de las capitales internacionales del arte. La devoción de sus emperadores por el arte motivaron de construcción de numerosos museos, protagonistas tanto por su majestuosidad arquitectónica como por el valor incalculable de sus colecciones. Entre los principales museos de la ciudad destacan el Museo Hermitage, el Museo Ruso o la Kunstkamera.

Un viaje inolvidable

La magia que esconden estas dos ciudades, joyas ocultas de la historia rusa, es un tesoro que exige una visita obligada. Conocer Europa en su profundidad implica conocer Rusia, y qué mejor forma de conocer este bello país que a través de una viaje a estas dos maravillosas ciudades, que gracias a la estupenda conexión por tren de alta velocidad y por avión resulta en una experiencia tan agradable como excitante.

Es por ello que de entre los numerosos destinos a los que poder escaparse este año, Rusia se posiciona como uno de los más codiciados por los viajeros. Su carácter exótico, su proximidad y el valor de su riqueza patrimonial le confieren un atractivo especial difícil de ignorar por los turistas más aventureros.

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