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Depresión: la vida sin valor

Cristina Raya Cando

LOS INICIOS: uno de los viejos compañeros de la raza humana es el sentimiento de abatimiento o de depresión; y en una de sus formas menos graves podríamos considerarlo adaptativo, puesto que en cierta manera nos ayuda a conservar la ‘energía’ para hacer frente a procesos de adaptación, pérdida o separación.

Hipócrates ya en el siglo IV antes de Cristo emplea el término genérico de melancolía para dar nombre a estos sentimientos de inhibición y tristeza. Concepto que a lo largo de los años se ha ido estudiando y es a principios del siglo XIX cuando se empieza a utilizar el término depresión.

ACTUALIDAD. En los últimos años, la depresión mayor ha llegado a situarse entre los trastornos psicológicos más prevalentes en la población general y uno de los más incapacitantes. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que en el 2020 la depresión sea la segunda causa de incapacidad en el mundo, solo detrás de enfermedades como los infartos, insuficiencia coronaria o accidentes cerebrovasculares.

PREVALENCIA. La depresión puede aparecer a cualquier edad, aunque con mayor frecuencia lo hace en la mitad de la tercera década de la vida. El porcentaje de mujeres deprimidas es mayor que en los hombres; en este caso, por cada hombre deprimido hay tres mujeres que también lo están. Las tasas más altas se dan en el grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 44 años.

SÍNTOMAS. La depresión es un trastorno emocional, caracterizado por un bajo estado de ánimo y por una pérdida del interés y placer por las actividades cotidianas de la vida. El cuadro sintomático que presenta una persona deprimida puede ser muy variado tanto en los síntomas como en la evolución temporal. Esta sintomatología la podemos dividir en cinco grandes núcleos.

Uno: síntomas anímicos, como la tristeza, el abatimiento o la infelicidad. Dos: síntomas motivacionales y conductuales. La persona se encuentra en un estado de inhibición y disminución de la capacidad de disfrute. Tres: síntomas cognitivos. La memoria, la atención y la capacidad de concentración pueden resentirse. Cuatro:síntomas físicos. Los deprimidos suelen quejarse de molestias corporales difusas como, por ejemplo, dolores de cabeza, espalda, náuseas… Cinco: síntomas interpersonales, es decir, existe un deterioro de las relaciones con los demás.

Además de estos síntomas, suelen aparecer también: irritabilidad e inquietud; sensación de vacío, ansiedad; cambios en el apetito; insomnio o sueño excesivo; sentimientos de desvalorización; ideas de muerte o de suicidio, disminución del deseo sexual y dificultad para pensar o tomar decisiones, entre otros.

EL PSICÓLOGO. La depresión es probablemente el trastorno psicológico que más daño hace a la persona que lo sufre y a sus familiares: afecta a todos los ámbitos de su vida y puede llegar a conducir a quien lo padece al suicidio. Es, por este motivo, importante consultar con un especialista para que realice una valoración adecuada y de ser necesario, una planificación del tratamiento, identificando los factores que contribuyen a la depresión y ayudando a afrontar eficazmente las causas psicológicas, conductuales, interpersonales y situacionales de cada caso.

TRATAMIENTO. La finalidad del tratamiento es el de mejorar el estado anímico de la persona, restaurando así el funcionamiento de sus capacidades sociolaborales y de su calidad de vida. La selección del mismo dependerá del resultado de la evaluación, ya que en algunos casos además de psicoterapia será necesaria la prescripción de antidepresivos, competencia de los psiquiatras.

Uno de los tratamientos que han resultado efectivos y eficaces para el tratamiento de la depresión es la terapia cognitivo-conductual, la cual ofrece una explicación que contempla la influencia de diversas variables en el desarrollo y mantenimiento de este trastorno usando un conjunto de técnicas conductuales y cognitivas.

RECOMENDACIÓN. A veces la vida golpea con dificultades que, en algunos casos lleva a la persona a sentirse incapaz de seguir adelante; pero depende de ella misma el conseguir salir de ese estado buscando ayuda en su entorno más cercano y en profesionales capaces de enseñarle estrategias para enfrentarse a los diferentes conflictos o problemas que se le presentan.

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