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Cómo funcionan los créditos online en el acto

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La financiación rápida se ha hecho con una porción importante del mercado de préstamos. A pesar de las advertencias de las asociaciones de consumidores, cada vez son más los clientes finales que se interesan por ellos. En este artículo, queremos explicar cómo funcionan los créditos online en el acto y qué se puede esperar de ellos.

Lo primero que hay que saber es que este tipo de financiamiento está regulado y es legal. Esto quiere decir que asisten al consumidor todas las regulaciones que habitualmente lo protegen cuando actúa como tal. Por ejemplo, el derecho de desistimiento.

Puesto que son un servicio urgente, los prestamistas han tratado de automatizar todo el proceso de solicitud, de modo que en muchos casos pueden dar una respuesta a los consumidores en menos de 15 minutos y, a veces, de forma instantánea. 

Para ello, al hacer la solicitud, se pide al consumidor que inicie sesión en su banco a través de una app que gestiona un robot que comprobará los movimientos de la cuenta. Según especifican en sus términos y condiciones, este robot solo toma los datos necesarios del extracto bancario para calcular ingresos y gastos y estimar si el consumidor podrá devolver el préstamo.

Hasta aquí, en la gran mayoría de los casos todo es gratuito.
Una vez analizado el perfil del consumidor, se le envía un mensaje, habitualmente por SMS o correo electrónico notificándole el rechazo o aceptación de su solicitud. Si estamos en el segundo caso, también se le informará de cómo dar el consentimiento al contrato y formalizar el préstamo si lo desea. El consumidor no tiene ningún compromiso de firmar el contrato. Puede echarse para atrás sin problemas.

Por lo general, estos préstamos son a muy corto plazo. Suelen tener plazos de entre 5 y 30 días. Por tanto, se devuelve la totalidad del principal y los intereses a la fecha de vencimiento. En el contrato de sebe decir la cantidad total a devolver y el correspondiente desglose entre intereses y principal. Si el consumidor paga a la fecha acordada, no incurre en ningún tipo de comisión que no haya sido incluida en la TAE que se le informó y especificada en el contrato.

Una vez firmado el contrato las cosas cambian. El prestamista enviará el dinero, generalmente en un plazo de 24 horas. Se sigue disfrutando de los 14 días de derecho de desistimiento, pero en todo caso habrá que pagar los intereses devengados por los días que se haya tenido el dinero y, por supuesto, devolver la cantidad principal del préstamo.

Los prestamistas no piden ningún tipo de justificación sobre en qué se va a gastar el dinero. Siempre que se devuelva el préstamo, no harán preguntas. 

La mayoría de problemas provienen de olvidos o de consumidores que devuelven el préstamo pero no identifican bien su pago. Normalmente, si se devuelve el dinero por transferencia, el consumidor tiene que añadir un número de identificación en el concepto de la misma.

Si no se paga, generalmente el prestamista avisará al consumidor. En muchas ocasiones cobran por ello una tarifa que no suele ser baja. Además, se aplican los intereses de mora que habitualmente rondan el 1 % diario, aunque la cantidad máxima total a cobrar por eso está limitada por ley.

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