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Ibrahima niega los hechos mientras los padres relatan cómo le pegaba a Tatiana

Ibrahima Ndiaye, a su llegada a la Audiencia Provincial. VICTORIA RODRÍGUEZ
Ibrahima Ndiaye, a su llegada a la Audiencia Provincial. VICTORIA RODRÍGUEZ

El juicio por el crimen de Sanfiz arrancó cargado de tensión, desde la llegada del acusado, que se proclamó "inocente", hasta el interrogatorio

 

 

 

 

Ibrahima Ndiaye, acusado por el crimen de Tatiana Vázquez, negó haber "pegado, maltratado o prohibido hacer algo" a su pareja y mantuvo su versión de que no la mató. La tensión fue la nota predominante del juicio que desde este martes acoge la Audiencia Provincial de Lugo.

El acusado mostró una actitud beligerante durante el tenso interrogatorio en el que la jueza tuvo que calmar los ánimos, ya que el abogado de la familia de la joven también fue agresivo. De hecho, en un momento dado, un Ndiaye visiblemente cabreado se negó a responder a sus preguntas. 

Durante su intervención inicial, el fiscal jefe de Lugo, Roberto Brezmes, aseguró que Ndiaye había convertido su relación con Tatiana en "un verdadero infierno", presidida por la "amenaza" pero "no por el cariño", hasta que al final "la mató", una afirmación a la que el propio Ibrahima respondió airadamente: "Eso es mentira".

Por su parte, el letrado de la defensa, César Lodos, aseguró en su primer mensaje para los miembros del jurado que Ibrahima es "el más perjudicado" por la muerte de Tatiana, porque "dependía económicamente de ella" y era la persona que "lo acompañaba a todas partes" y a la que su patrocinado "más quería".

Tras escuchar el relato de los hechos y la primera intervención del fiscal, al que Ibrahima Ndiaye llamó "tramposo", el acusado se negó inicialmente a sentarse en el silla reservada para las declaraciones, tanto del acusado como de los testigos, e insistió en que él no tenía por qué ocupar ese lugar porque no tuvo nada que ver con la muerte de Tatiana. La presidenta de la sala, María Luisa Sandar, lo invitó a tomar asiento en el lugar indicado y le garantizó que iba a tener "un juicio justo".

Ibrahima, a su llegada: "Inocente, inocente. No tengo ni puta idea de toda esta mierda que está montada"

"A mí me parece que no", dijo el acusado, aunque finalmente tomó asiento en el lugar indicado para prestar declaración, después de que la propia presidenta de la sala le indicase que carecía "de criterio" para hacer tal afirmación, porque el juicio todavía no había empezado.

La declaración con su letrado se ha centrado en aclarar varias de sus supuestas contradicciones, que, según sostuvieron, podían haberse dado por el deficiente control del idioma por parte del acusado. Este también aseguró su relación con Tatiana era "buena pero abierta", en la que ambos se veían con otras personas.

"Convivíamos bien. No teníamos ningún problema, aunque a veces discutíamos por alguna tontería", dijo el acusado, quien también aseguró que él nunca la vigiló, la amenazó o le prohibió salir con sus amistades o trabajar en ningún lugar.

También dijo que tenía buena relación con la madre de Tatiana, aunque con el padre, que lo había denunciado por supuestos malos tratos a su hija, se llevaba "fatal".

LA NOCHE DEL CRIMEN. En cuanto a la noche de autos, Ibrahima mantuvo que Tatiana fue a verlo a la pensión y, de allí, ambos bajaron juntos y se subieron al coche de ella, porque la chica se marchaba para su casa, pero él quería acercarse a un 24 horas para comprar un mechero. Dijo que de camino del establecimiento se percató de que llevaba encima un mechero, de modo que ya no llegó a ir al 24 horas, se bajó del coche y Tatiana Vázquez siguió su camino.

Según su relato, regresó a la pensión y se quedó en ella hasta que al día siguiente por la tarde lo fue a buscar la policía.

El ministerio público pide una pena de 27 años y medio de prisión para el acusado por los supuestos delitos de asesinato y maltrato en el ámbito familiar durante los seis años que duró su relación, "con episodios de convivencia", dado que además de haberla matado, el fiscal considera que Ibrahima Ndiaye le hizo "menosprecios, vejaciones y agresiones físicas" que ella nunca llegó a denunciar porque "temía su venganza y sus reacciones violentas".

De acuerdo con el relato del ministerio público, en la madrugada del día 9 de abril de 2016, un poco antes de las cuatro de la mañana, Tatiana Vázquez acudió a la habitación de una pensión en la que estaba residiendo temporalmente el acusado. Ambos dejaron el establecimiento sobre las 04.10 horas y se subieron en un coche, propiedad del padre de la víctima, en el que se desplazaron al barrio de San Fiz.

"Creo que el culpable es él, no tengo ninguna duda", afirmó la madre de Tatiana Vázquez

Entonces, "aprovechando su superioridad física y el hecho de que nadie podía acudir en su defensa, la atacó cuando estaba dentro del coche", sostiene el fiscal.

La acusación particular pide para el acusado una condena de 28 años de reclusión, mientras que la defensa solicita la libre absolución.

LOS PADRES. Uno de los momentos más emocionantes llegó cuando testificó el padre de Tatiana Vázquez. Entre lágrimas, especialmente cuando recordaba episidios muy dolorosos, aseguró que Ibrahima siempre le pegó a su hija y que así se lo contaron a él otras personas: "La tenía aterrorizada".

El padre también afirmó que conocía al acusado desde hacía tiempo, ya que, según dijo, Ibrahima pasaba droga en la misma discoteca en la que él trabajaba, una muy conocida de Vilalba.

La madre, en la misma línea, habló de cómo su hija estaba "totalmente sometida" por Ibrahima y que no hacía más que pedir dinero para mantenerlo. En total le dio a su hija unos 30.000 euros, "que se los comió él: había que pagarle el gimnasio y todos los vicios". El hermano también afirmó que él le pedía dinero.

OTROS TESTIGOS. Una vez reanudada la sesión por la tarde, la expareja de Ibrahima declaró que nunca fue agresivo con ella.

Otra mujer que en su día fue pareja del acusado aseguró que Tatiana lo perseguía y que él "no la quería".

LA LLEGADA. Ndiaye llegó a la Audiencia Provincial de Lugo entre una gran expectación mediática. "Inocente, inocente. No tengo ni puta idea de toda esta mierda que está montada". Esas fueron las palabras del único acusado por el asesinato de la joven de 24 años nacida en Castro de Rei, quien dijo que estaba "tranquilo" de cara a la vista, en la están presentes el padre, la madre y el hermano de la víctima, acompañados de familia y vecinos.

Seis hombres y seis mujeres conforman el jurado, tras la selección que se hizo este martes. Varios de los candidatos han reconocido que no se ven capacitados o planteado problemas personales. Algunos de los elegidos, de hecho, han reconocido que no se consideran capacitados para juzgar, pese a lo que han sido seleccionados.

La familia de Tatiana Vázquez. VITO RODRÍGUEZ

Por su parte, la madre de Tatiana Vázquez se declaró "aliviada" con el inicio del juicio". "Creo que el culpable es él, no tengo ninguna duda", afirmó.

El juicio está siendo seguido por mucho público en la sala, desde profesionales de la justicia hasta alumnos en prácticas, e incluso hubo gente que se tuvo que quedar fuera.

Ibrahima Ndiaye, senegalés de 33 años, se sienta en el banquillo de los acusados como supuesto autor del asesinato de la joven que apareció muerta en su coche en una calle solitaria de Sanfiz el 9 de abril de 2016. El cuerpo presentaba 54 heridas de arma blanca, un aspecto que enseguida hizo pensar en un crimen pasional y dirigió la atención de los investigadores sobre su entonces pareja, Ndiaye, que fue detenido al día después.

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