Cataluña en el Congreso

MAÑANA SE discute en el Congreso la propuesta que remite el Parlament para que se apruebe el llamado derecho a decidir, la posibilidad dentro del marco legal de celebrar un referendo en Cataluña para que los catalanes se pronuncien sobre su separación de España. Para desdramatizar en lo posible la cuestión, habrá que recordar lo evidente: hasta aquí estamos dentro del marco legal. La respuesta mayoritaria del Congreso ya se conoce, el no a esa iniciativa. La cuestión importante empieza en los discursos de mañana por parte del Gobierno, del PSOE y de CIU. Y, a partir de mañana, deseable sería que se abriesen vías para que al menos las fuerzas a las que se les supone sensatez no inicien vías unilaterales. Las intervenciones públicas de Artur Mas expresan una posición inflexible en su planteamiento independentista. Los anuncios de la llamada Asamblea Nacional de Cataluña van directos a un choque de trenes. No hay espacio ahí para el diálogo, salvo que se admita la secesión. ¿Cómo adquirió el poder que tiene sobre Artur Mas esta organización que preside la lingüista Carme Forcadell? Es la vía propaganda y para forzar hechos consumados. «Está en juego el proyecto de España. Ignorarlo es muy absurdo», recuerda Miquel Roca, un catalanista, padre de la Constitución, que pide que se «hable». En Cataluña hay un problema y es un problema para España, sostiene también Miquel Roca. Estos días se recuerda el centenario de la constitución de la Mancomunitat (6 de abril de 1914), un proyecto que impulsó Prat de la Riba y que aprobó el conservador Eduardo Dato. Por vez primera las diputaciones catalanas se agruparon en un positivo instrumento de gobierno. La Mancomunidad acabó disuelta por Primo de Rivera. No habría que olvidar que no fue este de la Mancomunitat el único, ni último, fracaso-retroceso en las instituciones catalanas.

Comentarios