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Cara y cruz en el ladrillo

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UNO de los graves problemas por resolver de la economía española no es tanto la deuda pública como el endeudamiento del sector privado. La sintonía lleva años repitiéndose y su eco nos llega desde Cibeles o Washington, entone la advertencia el Banco de España o el mismísimo Fondo Monetario Internacional (FMI). Y ese endeudamiento privado no es solo el de las familias hipotecadas. Las empresas tienen especial protagonismo. Con datos del instituto emisor correspondientes a la primera mitad del año recién finalizado, la deuda privada familiar se sitúa en 772.000 millones, la deuda privada empresarial alcanza los 0,98 billones y la de las administraciones públicas se eleva a los 1,058 billones de euros. Conclusión: las empresas no financieras deben casi tanto como el Estado. Ese apalancamiento tiene nombres propios. Y un sector brilla: el inmobiliario.

Esta misma semana, al límite sobre la campana que marcaba el cierre del año, hemos asistido a las que son, quizá, dos operaciones de refinanciación de deuda que resultan paradigmáticas por sus diferencias, muy dispares también por el recorrido de ambos grupos, pero bajo las que late la incapacidad para hacer frente a los vencimientos de una deuda previamente renegociada. Se trata del grupo pontevedrés San José, con su presidente Jacinto Rey al frente, y Martinsa, la inmobiliaria domiciliada en A Coruña que Fernando Martín levantó tras la adquisición de Fadesa a Manuel Jove.

La difeferencia entre ambos casos es sustancial, sobre todo ahora. San José ha llegado a un acuerdo con el pool bancario, liderado por el Popular, mientras que Martinsa ha presentado un plan de pagos al juez, reformulando el convenio de acreedores, sin haber sido previamente pactado con la banca, que a estas alturas apuesta por una liquidación ordenada y a correr. A la postre, salvo para ganar tiempo, de casi nada han servido esos dos años largos en concurso de acreedores (entre 2008 y 2011) que firmó Martinsa, con el mayor pasivo de la historia de este país: 7.000 millones de euros.

La ciudad fantasma de Miño, con la mitad de sus 1.220 viviendas sin vender ni ocupar, o los problemas urbanísticos del polígono de O Pino, en pleno Camino de Santiago, todavía nos recuerdan lo que mucho que está unida Martinsa-Fadesa a Galicia, al margen de las juntas generales de trámite que al comenzar el verano celebra la compañía en un hotel a las afueras de A Coruña, muy cerca del despacho del juez que tramitó el concurso de acreedores.

Y es que Galicia también pinta mucho entre los acreedores de la inmobiliaria. Herederos de las extintas cajas y del Banco Pastor, entidades como Abanca, con 422 millones, y el Popular (570 millones) se encuentran entre los mayores prestamistas de una inmobiliaria que es incapaz de renegociar una deuda que se ha rebajado hasta los 3.500 millones. Asombrosa pirueta la que tendrá que hacer ahora Fernando Martín.

Al empresario vallisoletano le pudo la ambición cuando compró Fadesa antes del pinchazo de la burbuja, y algo similar le sucedió a Jacinto Rey cuando vio a tiro Parquesol, que fue el camino más corto para hacerse con la gran pata inmobiliaria que le faltaba a San José y, de paso, cotizar en Bolsa. En julio de 2009, en plena crisis, el grupo constructor saltaba al parqué una vez adquirida Parquesol. Lo hacía anunciando que no repartiría dividendo, algo inusual en un debut, y monitorizado por la banca acreedora que financió la compra de la inmobiliaria de la familia Fermoselle.

Muy lejos semeja quedar aquella puesta de largo entre las siete grandes cotizadas del sector inmobiliario, y ahora San José divide su deuda en tres para salir a flote, cede a la banca toda su división inmobiliaria, con una treintena de sociedades entre las que se encuentran históricas como Douro Atlántico o Udra Argentina, y también se someterá a los dictados de un juez para que se valide todo el proceso. La primera constructora gallega se dio un baño de realismo en 2013, cuando tocaba el primer vencimiento de una deuda refinanciada en 2009 con un sindicato de bancos por importe de 2.210 millones de euros. Ahora, el grupo cederá a la banca hasta un 35% de su capital si no logra atender a los vencimientos de algunos créditos, que en algunos casos se renuevan por un período de cinco años prorrogables.

Ganar tiempo. Esa parece ser la clave subyacente que explica los procesos de refinanciación de unas empresas que, actualmente, son más de los bancos que de sus propios accionistas, obligados como están a evitar engullir más ladrillo en sus balances. San José ha logrado lo más difícil. A Martinsa le queda muy poco. Los suyos son los estertores de lo peor de la crisis inmobiliaria.

Autoempleo, gris sinónimo de emprender

EL DIFÍCIL arte de emprender en Galicia ya tiene diagnóstico, y se acerca mucho a lo que conocemos como autoempleo, a decir por un análisis de la nada sospechosa patronal de Fernández Alvariño. Un reciente informe de la Confederación de Empresarios de Galicia que ha pasado prácticamente desapercibido muestra claramente cuál es el perfil del emprendedor gallego: detrás de la mayoría de las iniciativas está un único propietario (un 65% de los casos), se trata de proyectos que carecen prácticamente de empleados contratados y son negocios orientados en gran medida a los servicios al consumo o a otras empresas. Más datos para la reflexión: el retrato alude a personas de nacionalidad española, de unos 38 años de edad media, con formación universitaria o FP que desarrollan su actividad en un entorno urbano. Y lo más llamativo: tienen un nivel de renta que oscila entre los 10.000 y los 20.000 euros anuales. Lo dice la confederación de Fernández Alvariño, el patrón de patronos que tan «espectacular» presiente que será el 2015. Lo cierto es que, en el estudio, se podría reemplazar la palabra emprendedor por autoempleado y ni una línea perdería sentido. Es así de crudo.

Una de las bazas nunca admitida oficialmente por el Gobierno de Mariano Rajoy en esta crisis para reducir las listas del paro pasa precisamente por la creación de autónomos. Potenciales emprendedores que bastante tienen con lo suyo. La patronal, con su sesudo análisis, lo confirma. También otra obviedad para cerrar el círculo: el gran problema es la financiación. Como luz entre tanta sombra, un clima algo más favorable para impulsar sus iniciativas.

MARTA ORTEGA. La heredera de Inditex se separa de Sergio Álvarez

El clan Ortega tiene una baja. Política, eso sí. Una separación matrimonial como puede ser la de cualquier mortal se convierte en este caso, en el de Marta Ortega, en asunto de manejo público, con recorrido cromático, pasando del rosa de la prensa del corazón al salmón de los medios económicos por una simple cuestión de apellido. La benjamina de Amancio Ortega ha puesto fin, quién sabe si temporal, a su relación con el jinete Sergio Álvarez. Lo hacen cuando a punto estaban de celebrar su tercer aniversario de boda, y con un hijo por medio, Amancio. Después de transitar por las dudas propias de la juventud, Marta se ha integrado en el equipo de Inditex, tras haber hecho un ‘training’ por varios países. Ahora, toca prepararse más si cabe para el futuro. Heredera ya lo es, está por ver si también será algún día la sucesora de su padre al frente la multinacional gallega. El proceso de transición, el secreto mejor guardado en Arteixo.

JUAN CARLOS ESCOTET. Abanca ya planea crecer y piensa en la red de Banco CEISS

Muy rápido pasa el cronómetro para Juan Carlos Escotet, el propietario de Abanca, que aterrizó en la entidad, de forma efectiva, el pasado verano. Y es que la antigua Novagalicia ya está tomando posiciones para hacerse con red, siempre y cuando encaje con un modelo de negocio relativamente anclado a su territorio, léase Galicia, Castilla y León o Asturias. Esa expansión medida tiene uno de sus ejemplos en la incorporación de Abanca a la puja por una treintena de oficinas del Banco CEISS, fruto de la malograda fusión de Caja Duero y Caja España, y hoy en día integrado en la órbita de Unicaja. La entidad andaluza debe soltar lastre para hacer de CEISS un banco minorista rentable, muy lejos de lo que fueron las cajas sobre las que se creó. Aunque Abanca está en la operación, quizá el mayor interés en todo esto lo tenga Unicaja. Veremos las próximas semanas.

Cara y cruz en el ladrillo
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